La adicción al poder termina destruyendo a los ambiciosos, advierte monseñor Rolando Álvarez
La pérdida de límites éticos y morales, el deseo de controlar a otras personas y la necesidad de rodearse de quienes aprueban todas las decisiones forman parte del círculo destructivo de la ambición descrito por monseñor Rolando Álvarez en su nueva reflexión desde Roma