EEUU anuncia “sanciones agresivas” contra Ortega y Murillo y llevará caso de Nicaragua a la ONU
Estados Unidos prepara una estrategia de presión contra Daniel Ortega y Rosario Murillo que combina “sanciones agresivas” con acciones diplomáticas bilaterales y multilaterales, anunció Ana Quintana-Lovett ante el Congreso
La administración del presidente Donald Trump anunció que mantendrá una política de “tolerancia cero” hacia el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y que recurrirá a una combinación de “sanciones agresivas” y presión diplomática bilateral y multilateral para enfrentar las acciones de Managua, mientras congresistas republicanos y demócratas exigieron conocer qué medidas concretas adoptará Washington en los próximos meses.
La posición fue expuesta este martes 15 de septiembre por Ana Quintana-Lovett, subsecretaria adjunta para Centroamérica y Asuntos Migratorios del Departamento de Estado, durante una audiencia del Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, presidido por la congresista republicana María Elvira Salazar.
La sesión, denominada “Enfrentando al régimen totalitario Ortega-Murillo”, examinó la situación política de Nicaragua, las reformas impulsadas por Ortega y Murillo y las implicaciones para Estados Unidos de las relaciones de Managua con Rusia, China, Cuba e Irán.
Quintana presentó ante los congresistas la estrategia que, según explicó, está ejecutando la administración Trump y adelantó que Washington pretende incrementar la presión contra Managua.
“Estados Unidos mantiene una posición firme. La Administración Trump continúa decidida a enfrentar estos desafíos mediante una combinación de sanciones agresivas y presión diplomática bilateral y multilateral”, afirmó Quintana.
“Tolerancia cero” hacia Nicaragua
La funcionaria colocó a Nicaragua dentro de la política de la administración Trump de “tolerancia cero” hacia gobiernos que Washington considera antiestadounidenses o Estados parias.
“El presidente Trump ha reafirmado la preeminencia de Estados Unidos en el hemisferio occidental y ha protegido nuestros intereses nacionales, garantizando que el predominio de Estados Unidos en el hemisferio occidental nunca vuelva a ser cuestionado”, sostuvo.
Quintana agregó que “un elemento fundamental” de esa estrategia es mantener una política de “tolerancia cero hacia los Estados antiestadounidenses y los Estados parias”, entre los cuales incluyó expresamente a Nicaragua.
La representante del Departamento de Estado describió a Nicaragua como “un Estado policial controlado por una sola familia” y aseguró que está sostenido por adversarios de Estados Unidos y “elementos criminales corruptos”.
También acusó a Ortega y Murillo de utilizar las reformas constitucionales para “afianzar su dinastía ilegítima” y privar a los nicaragüenses de elecciones libres y justas.
EEUU advierte sobre Rusia, China, Cuba e Irán
La preocupación estadounidense, según Quintana, no se limita a la situación política interna de Nicaragua.
La subsecretaria adjunta aseguró ante los congresistas que Managua continúa profundizando sus relaciones con Rusia, China, Cuba e Irán, países que Washington considera adversarios o competidores estratégicos.
Según Quintana, esas relaciones sirven para sostener una extensa red de vigilancia, enriquecer a quienes controlan el gobierno nicaragüense y representar una amenaza para la seguridad estadounidense.
Afirmó además que Nicaragua proporciona, de facto, facilidades de operación a Rusia y permite actividades de recopilación de inteligencia de adversarios estadounidenses en Centroamérica.
Las relaciones con Moscú y Pekín también fueron abordadas directamente por Salazar durante sus preguntas.
La presidenta del subcomité manifestó preocupación por los acuerdos de Nicaragua con Rusia y por proyectos financiados por China, entre ellos el aeropuerto de Punta Huete, debido a su posible utilización para fines civiles y militares.
Salazar también interrogó a Quintana sobre las concesiones mineras entregadas a empresas chinas y preguntó directamente cuál es el plan estadounidense para responder al creciente involucramiento de Pekín en Nicaragua.
Quintana aseguró que Washington sigue esas operaciones y trabaja tanto directamente sobre Nicaragua como con otros gobiernos de la región.
Congresista Castro pregunta directamente: ¿Cuál es el plan?
El demócrata Joaquín Castro, miembro de mayor rango del subcomité, coincidió con varias de las preocupaciones planteadas por Salazar y llevó el debate hacia una pregunta concreta: qué hará Estados Unidos en los próximos cuatro meses.
“Comparto muchas de sus preocupaciones y creo que existen muchas inquietudes bipartidistas que compartimos”, expresó Castro.
El congresista señaló que quedan aproximadamente cuatro meses hasta enero, cuando, según planteó durante la audiencia, Managua pretende culminar el proceso relacionado con sus reformas constitucionales y terminar en la práctica con las elecciones libres.
“¿El Departamento de Estado y la administración Trump tienen un plan para responder ante esta situación? ¿Qué acciones específicas tomará el Departamento durante los próximos cuatro meses?”, preguntó Castro.
Quintana respondió posteriormente, en su declaración, que Washington pretende utilizar precisamente las sanciones y la presión diplomática.
La respuesta evidenció que el endurecimiento de las medidas económicas forma parte de las herramientas contempladas por la administración, aunque la funcionaria no presentó públicamente durante ese intercambio un calendario de nuevas sanciones ni identificó quiénes podrían ser los próximos sancionados.
Quintana recuerda sanciones contra hijos de Ortega y Murillo
Como antecedente de esa estrategia, Quintana destacó las medidas adoptadas en abril de 2026.
“Implementamos sanciones financieras contra 12 personas que operaban en el sector aurífero de Nicaragua, entre ellas dos hijos de los dictadores: Maurice Facundo y Daniel Edmundo”, señaló.
Presentó esas acciones como parte de la presión que Washington ya viene ejerciendo y aseguró que la administración está dispuesta a continuar utilizando esas herramientas.
Pero Castro insistió en conocer con mayor precisión cuáles serán los siguientes pasos.
El demócrata pidió al Departamento de Estado que entregue posteriormente al Congreso, para incorporarlo al expediente de la audiencia, información específica sobre el plan estadounidense, posiblemente después de las gestiones diplomáticas que Washington realizará en Naciones Unidas.
“¿Qué vamos a hacer específicamente para tratar de contrarrestar esta situación?”, insistió.
Para Castro, lo que está en juego es que Nicaragua llegue a un escenario sin elecciones.
“Es decir, literalmente, la desaparición de la democracia”, sostuvo, antes de remarcar que esa preocupación es compartida “independientemente del partido político” de los congresistas.
Nicaragua llegará a conversaciones de alto nivel en la ONU
Quintana adelantó que uno de los próximos escenarios de presión diplomática será la Asamblea General de las Naciones Unidas. Afirmó que la decisión de Ortega de prescindir de elecciones causó impacto entre países de la región y otros interlocutores internacionales.
“Ortega ha dicho que ya no es necesario celebrar elecciones y creo que ese fue un momento impactante para muchos países de la región”, expresó.
“Puedo asegurarle que, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas de la próxima semana, en la semana de alto nivel, Nicaragua será un tema central en muchas conversaciones entre nuestros principales funcionarios y sus homólogos extranjeros”, agregó.
Quintana aseguró que participará durante toda la semana y anticipó “numerosos encuentros de alto nivel”.
EEUU destaca ofensiva diplomática en la OEA
Quintana también presentó como uno de los avances de Washington la ofensiva diplomática emprendida en la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Recordó que en agosto la misión estadounidense ante el organismo promovió el proceso para una reunión de ministros de Relaciones Exteriores sobre Nicaragua.
Según los datos expuestos por Quintana ante el Congreso, la iniciativa recibió el respaldo de 28 países, mientras uno votó en contra, otro se abstuvo y uno estuvo ausente.
La subsecretaria adjunta utilizó el resultado para destacar el nivel de consenso alcanzado entre gobiernos del continente frente a Nicaragua.
Presión habría contribuido a liberación de presos
Quintana atribuyó también resultados a la presión ejercida desde Washington y destacó el papel del Congreso. Aseguró que la combinación de gestiones públicas y privadas, acompañadas por la presión legislativa estadounidense, habría contribuido a la excarcelación de casi 80 presos políticos desde noviembre de 2025.
También afirmó que Washington consiguió que el régimen de Managua modificara su política migratoria.
Según Quintana, en febrero de 2026 el gobierno de Ortega y Murillo “cedió” ante la presión estadounidense y puso fin a los viajes sin visa para ciudadanos de 128 países, entre ellos Cuba y Haití.
Estados Unidos había acusado a Managua de facilitar el tránsito de migrantes hacia la frontera sur estadounidense.
Salazar: Nicaragua no está olvidada
Salazar abrió la audiencia advirtiendo que el hecho de que Nicaragua haya recibido menor atención pública recientemente en Estados Unidos no significa que Washington haya dejado de observar al gobierno de Ortega y Murillo.
“Nicaragua no ha sido olvidada. Las acciones de Ortega tendrán consecuencias”, afirmó la congresista y repitió la promesa de que "el próximo es Nicaragua", para ser liberado.
La republicana sostuvo que Nicaragua continúa dentro de las preocupaciones de Estados Unidos junto con Cuba y Venezuela y cuestionó las acciones de Ortega y Murillo contra opositores, medios de comunicación, organizaciones civiles y sectores religiosos.
La audiencia mostró además coincidencias entre la republicana Salazar y el demócrata Castro sobre la preocupación por el rumbo político de Nicaragua, aunque Castro concentró su intervención en exigir mayor claridad sobre las medidas concretas que prepara la administración.
“Soluciones audaces” para Centroamérica
Quintana cerró su declaración colocando la política hacia Nicaragua dentro de una estrategia más amplia de seguridad estadounidense en el hemisferio. Sostuvo que, tras los cambios ocurridos en Venezuela y el deterioro que atribuyó al gobierno cubano, Ortega y Murillo se encuentran “cada vez más aislados tanto dentro como fuera de Nicaragua”.
“Bajo la dirección del secretario Rubio, el Departamento de Estado está comprometido con la utilización de soluciones audaces para proteger la seguridad nacional y la prosperidad económica de Estados Unidos en Centroamérica”, afirmó.
La comparecencia dejó así una advertencia explícita de la administración Trump: Washington contempla continuar utilizando sanciones económicas junto con presión diplomática internacional contra Managua.
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