Opositores analizan contundente mensaje de Rubio: “El cambio depende de los nicaragüenses”
Opositores nicaragüenses analizan el mensaje de Marco Rubio sobre el cambio político en Nicaragua y coinciden en que EEUU puede mantener la presión contra Ortega y Murillo, pero corresponde a los nicaragüenses organizar una alternativa democrática
Las declaraciones del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, de que la responsabilidad de cambiar un sistema corresponde al pueblo, abrieron una discusión entre opositores nicaragüenses sobre el alcance de la presión de Washington contra Daniel Ortega y Rosario Murillo y, sobre todo, sobre la responsabilidad que recae en las fuerzas democráticas para construir una alternativa política dentro de Nicaragua.
Los opositores Juan Sebastián Chamorro, Alex Aguirre y Enrique Martínez coinciden en que el mensaje no supone un retiro del respaldo internacional ni el fin de las sanciones contra el régimen. Lo interpretan, más bien, como una delimitación de responsabilidades: Estados Unidos puede aumentar la presión política, diplomática y económica, pero no sustituirá a los nicaragüenses en la organización de una salida democrática, expresaron en 100% Noticias.
“Estamos de acuerdo con lo que ha expresado el secretario de Estado. Es la responsabilidad, y lo hemos dicho por años, de que los problemas de los nicaragüenses tienen que ser resueltos efectivamente por los nicaragüenses”, expresó Chamorro dirigente de Ciudadanos por la Libertad en el Exilio.
El opositor advierte, sin embargo, que esa responsabilidad enfrenta una dificultad fundamental: los ciudadanos carecen actualmente de mecanismos electorales para decidir un cambio político.
“El pueblo nicaragüense no tiene autodeterminación porque no existen elecciones, por mandato directo del dictador”, señaló.
Para Chamorro, por tanto, que el cambio corresponda a los nicaragüenses no significa que la comunidad internacional deba apartarse.
“Sí, es cierto que tiene que ser resuelto por el pueblo nicaragüense, pero con la asistencia, la ayuda y la solidaridad de la comunidad internacional”, afirmó.
Aguirre: EEUU no construirá la alternativa política
Alex Aguirre, Director del Instituto para la Paz y el Desarrollo (Ipades), hace una interpretación similar y sostiene que Rubio está reafirmando una posición que Washington ha mantenido durante años frente a la crisis nicaragüense.
Según Aguirre, Estados Unidos puede actuar como aliado, ejercer presión diplomática y aplicar sanciones, pero “jamás va a sustituir la capacidad de organización y movilización de nosotros mismos como pueblo nicaragüense”.
Aguirre señala que Washington ha recurrido a sanciones, restricciones de visas, presión internacional y coordinación con aliados en espacios como la Organización de Estados Americanos (OEA) y Naciones Unidas, pero diferencia esas acciones de asumir directamente la construcción de una salida política.
“Estados Unidos no va a construir una alternativa política ni va a liderar el proceso de transformación interna, ni nos va a decir cómo va a ser la transición a la democracia”, sostuvo.
Su interpretación apunta directamente hacia uno de los principales desafíos de la oposición: cómo transformar el aislamiento y la presión internacional contra Ortega y Murillo en capacidad política dentro de Nicaragua.
Aguirre considera que las organizaciones sociales y políticas necesitan convertir la presión ejercida por Estados Unidos, la Unión Europea y otros actores internacionales en una estrategia interna.
Eso supone, según explicó, fortalecer la articulación entre sectores opositores y, especialmente, conservar vínculos con la ciudadanía y liderazgos que permanecen dentro del territorio nacional.
“Una oposición que está fuera y que no tiene el contacto, aunque sea de forma sigilosa, aunque sea de forma cuidadosa, con sus liderazgos dentro del territorio, es una oposición política que no puede proponer un mecanismo de cambio democrático”, advirtió.
¿Rubio cierra la puerta a una intervención?
Aguirre también interpreta las palabras de Rubio como una señal frente a las expectativas de sectores que contemplan una intervención estadounidense como mecanismo para provocar un cambio de gobierno.
“Esta frase de Marco Rubio viene a sostener que ni Estados Unidos ni la oposición democrática piensa en ningún momento generar una intervención directa armada para provocar un cambio político en Nicaragua”, afirmó.
Según Aguirre, las señales conocidas apuntan hacia la continuidad de una estrategia basada en “sanciones individuales, restricciones migratorias, cancelaciones de visas y presión diplomática”, y asegura que no observa evidencia en las declaraciones recientes de Washington de que se prepare una intervención armada.
El mensaje, bajo esta lectura, sería doble: Estados Unidos continuará aumentando los costos para personas y estructuras vinculadas al régimen, mientras deja la construcción de una alternativa y una eventual transición en manos nicaragüenses.
Martínez: oposición debe prepararse para el “día después”
Enrique Martínez, joven opositor de Avanza, coincide con esa interpretación, pero coloca el foco sobre otra debilidad que deberá superar la oposición: no solamente organizarse para provocar un cambio, sino demostrar que está preparada para conducir una transición.
“La presión internacional puede contribuir a debilitar a la dictadura, aumentar los costos políticos y diplomáticos”, sostuvo Martínez, pero la tarea de construir una alternativa recae sobre quienes aspiran a liderar un cambio democrático.
Para Martínez, las declaraciones de Rubio aumentan la responsabilidad política de los sectores opositores.
“No basta con denunciar al régimen o esperar que los acontecimientos internacionales produzcan por sí solos un cambio político. Es necesario demostrar capacidad, organizar, proponer y liderar”, afirmó.
El joven opositor considera que las fuerzas democráticas deben presentar una visión que permita a los nicaragüenses saber no solamente qué sistema pretenden desmontar, sino qué país buscan construir.
“La libertad no surge únicamente del desgaste de una dictadura, surge cuando existe una alternativa democrática capaz de reemplazarla”, señaló.
Martínez plantea además que una eventual transición requiere respuestas anticipadas sobre asuntos concretos: quién conduciría temporalmente el país, cómo serían reconstruidas las instituciones y de qué manera se garantizarían elecciones libres y competitivas. “Una transición exitosa no se improvisa”, advirtió.
Chamorro plantea formas “creativas” de resistencia
Mientras Aguirre y Martínez ponen el énfasis en la capacidad política y la preparación de una alternativa, Chamorro señala un obstáculo inmediato: la represión dentro de Nicaragua.
El opositor asegura que existe coordinación entre diferentes plataformas en el escenario internacional, pero reconoce que organizar resistencia interna resulta considerablemente más difícil.
“Hay una represión brutal que hace muy difícil una resistencia cívica y pacífica sin exponer a alto riesgo a las personas”, manifestó.
Por esa razón, Chamorro considera necesario encontrar mecanismos que reduzcan la exposición de quienes permanezcan organizados dentro del país.
“Hay que buscar formas creativas para que efectivamente esta lucha sea segura y que la dictadura no pueda detectar estos focos de resistencia”, agregó.
Para Chamorro, incluso resistir, mantener comunicación y preservar vínculos constituye un avance bajo las actuales circunstancias. No obstante, considera que posteriormente deberá avanzarse hacia “etapas de mayor movilización”, aunque reconoce que las condiciones actuales son difíciles.
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