Murillo cambia insultos por un llamado contra el odio ¿es bipolar?
La codictadora pasó de calificar el trabajo de la prensa independiente como una “estúpida labor de estúpidos” a asegurar que “no se puede vivir del odio”
Rosario Murillo bajó este miércoles el tono de su discurso y pidió “pensar” a quienes, según ella, viven sin amor ni paz. El repentino llamado ocurre apenas un día después de que la codictadora arremetiera contra los periodistas independientes, a quienes atacó durante la conmemoración de su día en Nicaragua.
“Somos compañeros y hermanos, labrando el porvenir que merecemos. A quienes no saben de amor, o de patria, o de sueños hermosos; a quienes no tienen paz, les decimos: piensen, pensemos. No se puede vivir del odio, de la maldad, de la ignominia. Simplemente piensen. No hay vida en el vacío. Solo vale, solo cuenta el cariño, el amor”, dijo Murillo durante su habitual intervención en los medios oficialistas.
El mensaje evidenció un nuevo giro en la retórica de la vocera del régimen, quien pasó de descalificar a la prensa independiente a presentarse como promotora del amor, la reflexión y la paz.
Murillo pide abandonar el odio tras atacar a periodistas
Un día antes, en ocasión del Día Internacional del Periodista, Murillo lanzó una nueva ofensiva verbal contra comunicadores independientes y calificó su trabajo como una “estúpida labor de estúpidos”.
El ataque se produjo contra una prensa nicaragüense que trabaja bajo censura, persecución, confiscaciones, amenazas y exilio. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha cerrado medios de comunicación, encarcelado periodistas y obligado a decenas de comunicadores a abandonar Nicaragua.
Pese a ese historial, Murillo afirmó ahora que “no se puede vivir del odio” y aconsejó pensar a quienes acusa de no tener paz, sin reconocer los insultos pronunciados apenas 24 horas antes.
La contradicción vuelve a mostrar el doble discurso de la codictadora, que invoca el amor y la reconciliación mientras utiliza los medios oficialistas para atacar a periodistas, opositores, defensores de derechos humanos, líderes religiosos y nicaragüenses desterrados.
Cambio de discurso en medio de presión internacional
El giro discursivo de Murillo también ocurre mientras Estados Unidos mantiene la presión sobre la dictadura de Nicaragua.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó recientemente que Washington “no está a favor de lo que están haciendo en Nicaragua” y confirmó que su país mantiene sanciones contra las personas que contribuyen a la situación política y represiva que atraviesa la nación.
Rubio también declaró que corresponde al pueblo nicaragüense cambiar el sistema político, mientras Estados Unidos actúa en defensa de su seguridad nacional y mantiene medidas contra responsables de la represión.
La administración estadounidense ha continuado señalando al régimen de Ortega y Murillo por violaciones de derechos humanos y ataques contra las libertades fundamentales. Paralelamente, se han planteado nuevas acciones internacionales para elevar el costo político y económico a quienes sostienen a la dictadura, procurando no trasladar las consecuencias a la población.
En ese escenario, Murillo dejó por un día los insultos y llamó a “pensar”. Sin embargo, el mensaje de amor y paz quedó marcado por una contradicción difícil de ocultar: fue pronunciado apenas 24 horas después de que utilizara el poder y los medios del Estado para agraviar a los periodistas independientes de Nicaragua.
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