Ortega cierra Embajada en República Dominicana tras choque por eliminación de elecciones

La tensión diplomática entre Managua y Santo Domingo escala tras semanas de cruces públicos por el rumbo electoral nicaragüense, aunque ambos gobiernos mantienen formalmente sus relaciones

Carmen Aguirres
septiembre 09, 2026 02:27 PM
embajada nica en republica dominicana

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo cerró la representación diplomática de Nicaragua en República Dominicana, semanas después de que el Gobierno de Luis Abinader cuestionara el anuncio de Ortega de que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones”. Santo Domingo aclaró que la medida no implica, por ahora, una ruptura formal de las relaciones diplomáticas.

La dictadura decidió retirar la misión diplomática de Nicaragua en República Dominicana, profundizando el deterioro de las relaciones con el Gobierno de Luis Abinader, después de semanas de enfrentamientos públicos alrededor de la crisis democrática y electoral nicaragüense.

La decisión fue conocida este miércoles 9 de septiembre y supone el cierre de la representación nicaragüense en Santo Domingo, que estaba encabezada por Neysser Vicente Reyes Tijerino, ministro consejero y encargado de negocios a.i. Su cargo al frente de la representación consta también en la lista diplomática oficial dominicana actualizada en febrero de 2026.

Sin embargo, el cierre de la sede no significa hasta ahora la ruptura formal de relaciones diplomáticas entre Nicaragua y República Dominicana.

El Gobierno dominicano tomó nota de la decisión y mantiene su representación en Managua, aunque su embajadora, Acsamary Guzmán Nina, había sido llamada a consultas desde julio. Actualmente, la misión dominicana en Nicaragua permanece bajo la conducción de un encargado de negocios interino.

La casa de la Embajada ya está en alquiler

Una señal particularmente visible de la decisión de Managua apareció este mismo miércoles.

La propiedad que albergaba la Embajada de Nicaragua en Santo Domingo ya fue puesta en alquiler, según constató la prensa dominicana.

Se trata del inmueble ubicado en el número 6 de la calle Bohechio, en el Ensanche Julieta, Distrito Nacional, que durante años figuró oficialmente como sede de la representación diplomática nicaragüense.

La dirección coincide con la registrada por el Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano para la misión de Nicaragua.

La puesta en alquiler del inmueble representa así una evidencia material del cierre de la sede diplomática.

¿Qué provocó el choque entre Ortega y República Dominicana?

El deterioro de las relaciones se aceleró después de las declaraciones realizadas por Daniel Ortega el pasado 19 de julio, cuando anunció que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones” en los términos competitivos conocidos hasta entonces.

República Dominicana reaccionó públicamente.

El Gobierno dominicano consideró que las declaraciones suponían una negación del derecho de los nicaragüenses a elegir libremente a sus gobernantes y recordó las obligaciones democráticas asumidas por los Estados dentro del sistema interamericano.

La respuesta de Managua fue particularmente hostil.

La Cancillería nicaragüense calificó de “vasallas” a las autoridades dominicanas y acusó al país caribeño de actuar bajo intereses extranjeros.

“Resulta increíble [...] que un pueblo valiente y digno, como el pueblo dominicano [...] tenga voces vasallas y servidumbres vergonzosas instaladas en sus máximas instituciones”, expresó entonces el régimen nicaragüense.

Abinader respondió llamando a consultas a su embajadora

República Dominicana elevó posteriormente su respuesta diplomática.

El 23 de julio, el Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano, por instrucciones del presidente Luis Abinader, llamó a consultas a su embajadora en Managua, Acsamary Guzmán Nina.

La Cancillería explicó que la decisión respondía a declaraciones de las autoridades nicaragüenses consideradas contrarias a los principios democráticos y a las obligaciones asumidas dentro del sistema interamericano.

Abinader también dejó clara públicamente la posición de su Gobierno: República Dominicana mantendría su defensa de la democracia y del derecho de los pueblos americanos a escoger libremente a sus gobernantes.

La embajadora regresó posteriormente a Santo Domingo y, hasta este momento, República Dominicana no ha anunciado el cierre de su Embajada en Managua.

De la disputa por las elecciones al cierre de la Embajada

La decisión de Ortega ocurre además después de que su régimen avanzara con reformas constitucionales que modifican profundamente el sistema político nicaragüense.

Entre otras disposiciones, el oficialismo ha impulsado la ampliación a siete años de los períodos de cargos de elección popular y nuevas restricciones que excluyen de candidaturas y cargos públicos a personas calificadas por el régimen como “traidores a la patria”.

En ese contexto, las diferencias con República Dominicana dejaron de ser únicamente discursivas.

La secuencia ha sido clara: Santo Domingo cuestionó el rumbo electoral de Nicaragua; Managua respondió llamando “vasallas” a sus autoridades; Abinader llamó a consultas a su embajadora y, semanas después, Ortega decidió retirar completamente su misión de territorio dominicano.

Relaciones continúan, pero con representación reducida

Pese a la escalada, ninguno de los dos gobiernos ha anunciado formalmente la ruptura de relaciones.

Esto significa que retirar o cerrar una misión diplomática no equivale automáticamente a romper relaciones diplomáticas.

República Dominicana mantiene su Embajada en Managua y ha indicado que continuará dando seguimiento a los vínculos bilaterales mediante los canales diplomáticos establecidos.

Nicaragua y República Dominicana mantienen relaciones diplomáticas desde 1949, aunque su historia ha atravesado períodos de ruptura y restablecimiento. Ambos países participan además en espacios regionales y comparten vínculos comerciales bajo el DR-CAFTA.

Ahora, más de siete décadas después del establecimiento de esos vínculos, la decisión del régimen Ortega-Murillo deja las relaciones en uno de sus momentos más tensos recientes.

Y el símbolo más visible está en Santo Domingo: la bandera diplomática nicaragüense sale de una sede cuya casa ya se ofrece nuevamente en alquiler.

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