Ortega “está apostando a que no le van a hacer nada” pese a presión de EEUU, dice opositor
Douglas Castro, de AUN, considera que Daniel Ortega elevó su apuesta con las reformas constitucionales porque calcula que las advertencias de Estados Unidos no terminarán en acciones decisivas, aunque advierte que una escalada económica podría golpear severamente al régimen y a la población
Daniel Ortega decidió elevar su apuesta política con la eliminación de las elecciones competitivas en Nicaragua porque calcula que Estados Unidos y la comunidad internacional no llevarán sus advertencias hasta acciones capaces de poner en riesgo la permanencia de su régimen, considera Douglas Castro, integrante de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN).
Castro advirtió, sin embargo, que si Washington decidiera escalar la presión económica contra Managua, las consecuencias podrían ser devastadoras no solamente para la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, sino también para la población nicaragüense.
“Mi preocupación (...) es que Ortega haya elevado la parada a ese nivel, es porque él está apostando a que no le van a hacer nada”, afirmó Castro durante una entrevista con 100% Noticias.
El dirigente de AUN analizó la nueva escalada de presión internacional después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, calificara a Ortega y Murillo como una “dinastía ilegítima” y llamara a los socios internacionales de Estados Unidos a poner fin a las relaciones comerciales habituales con el régimen nicaragüense.
Ortega apuesta a resistir la presión internacional
Para Castro, las recientes decisiones de Ortega muestran que el mandatario considera que puede soportar las presiones provenientes de Washington.
“Si él tuviera realmente miedo o temor, no hubiera hecho esa reforma constitucional que ha sido tan rechazada por el mundo (...) y que ha sido tan rechazada sobre todo por Estados Unidos”, argumentó.
Según su interpretación, Ortega está haciendo una apuesta de alto riesgo: aumentar el control político y esperar que las condenas internacionales no se traduzcan en consecuencias suficientemente fuertes.
“Yo creo que el cálculo de Ortega, ojalá que se equivoque, es que no le van a hacer nada”, señaló.
Castro considera preocupante que ese cálculo pueda resultar acertado porque, en ese escenario, Ortega habría conseguido “elevar la parada” sin pagar un costo proporcional.
El dirigente opositor sostuvo además que la evolución de las crisis políticas de Venezuela y Cuba puede influir en los cálculos del régimen nicaragüense.
A su juicio, Nicaragua no constituye actualmente la primera prioridad de Washington dentro de los tres países latinoamericanos gobernados por regímenes autoritarios que son cuestionados por la Administración Trump.
“Yo sí creo que Marco Rubio es una persona que está en contra de la dictadura de Venezuela, la dictadura de Cuba y la dictadura de Nicaragua”, expresó Castro, aunque consideró que la prioridad estadounidense sigue el orden de “primero Venezuela, después Cuba y después Nicaragua”.
Douglas Castro: presión económica es necesaria, pero podría no ser suficiente
Consultado sobre si las presiones económicas y diplomáticas podrían obligar al régimen a abandonar el poder, Castro diferenció entre medidas “necesarias” y “suficientes”.
“Yo creo que es necesaria esa presión, pero que sea suficiente no sabemos”, afirmó.
Según Castro, uno de los desafíos de Washington sería conseguir que los países centroamericanos acompañen una eventual estrategia de mayor aislamiento económico contra Managua, considerando que esas naciones también mantienen intereses comerciales con Nicaragua.
En ese escenario mencionó particularmente a Costa Rica, Honduras y al resto de los países integrantes del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).
“Hay que entender que otras personas tienen otros tipos de intereses y el reto es alinear esos intereses, sobre todo de tipo económico, con los intereses de nosotros, porque son los intereses democráticos”, explicó.
Castro considera que, si Washington ejerce suficiente presión sobre los países de la región, estos probablemente priorizarían sus relaciones con Estados Unidos, aunque acompañar medidas contra Nicaragua también implicaría asumir costos económicos.
A su juicio, el objetivo final de la presión internacional continúa siendo provocar condiciones que conduzcan a una negociación política y posteriormente a una transición que incluya elecciones.
Una ruptura económica con Estados Unidos sería una “bomba nuclear”
Uno de los escenarios más delicados abordados durante la entrevista fue el impacto que tendría sobre Nicaragua una escalada drástica de las medidas económicas estadounidenses.
Castro advirtió que no sería necesario que todos los países dejaran de comerciar con Managua para provocar consecuencias severas.
“Cualquier medida drástica de tipo económico es una bomba nuclear para Nicaragua. Eso que no nos quepa duda”, afirmó.
Estados Unidos, explicó, tiene un peso determinante en las relaciones económicas de Nicaragua, por lo que medidas dirigidas contra componentes centrales de su sistema financiero o comercial podrían tener consecuencias de gran alcance.
“Estados Unidos te sanciona el Banco Central (...) deja de comerciar con Nicaragua y eso es el acabose para la economía nicaragüense”, sostuvo.
Pero Castro advirtió que el impacto no recaería exclusivamente sobre Ortega y Murillo.
“No solo para la dictadura, sino también para la gente común y corriente”, enfatizó.
Por esa razón, señaló que cualquier discusión sobre sanciones económicas de gran magnitud debe considerar también el costo que terminarían pagando “la gente de a pie”, las familias y los ciudadanos nicaragüenses.
Entre los escenarios hipotéticos mencionó incluso restricciones financieras similares a las aplicadas internacionalmente contra otros países.
“Eso sería, como te dije al inicio, una bomba nuclear”, insistió.
No obstante, Castro puso en duda que Washington llegue necesariamente a implementar medidas de semejante magnitud debido a los intereses empresariales estadounidenses vinculados con Nicaragua y la capacidad de distintos sectores económicos de ejercer influencia política mediante cabildeo en Washington.
Castro cuestiona capacidad militar frente a Estados Unidos
El integrante de AUN también reaccionó a las recientes declaraciones de Ortega, quien aseguró que Nicaragua cuenta con un Ejército dispuesto a enfrentar las “amenazas” contra el país.
Castro calificó ese discurso como propaganda y sostuvo que las Fuerzas Armadas nicaragüenses no tendrían capacidad para enfrentar militarmente a Estados Unidos.
“El Ejército de Nicaragua no tiene la capacidad de ningún tipo (...) para resistir una embestida” estadounidense, afirmó.
También descartó la posibilidad de que un supuesto “pueblo en armas” se movilizara masivamente para defender a Ortega ante una eventual acción estadounidense.
“Yo creo que eso es propaganda, en pocas palabras. Yo creo que ni el mismo Ortega se la cree”, manifestó.
Sin embargo, Castro considera que el mensaje del mandatario tiene también un componente interno: mantener cohesionadas a las instituciones armadas alrededor del régimen.
“El más que todos nosotros sabe que su principal base de poder (...) son las Fuerzas Armadas, todo el aparato de defensa, seguridad e inteligencia. Esa es la niña de los ojos del régimen”, señaló.
El verdadero dilema del Ejército sería después de Ortega
Castro planteó que el momento decisivo para las Fuerzas Armadas podría producirse no necesariamente mientras Ortega permanezca al frente del régimen, sino ante una eventual sucesión encabezada por Rosario Murillo.
“El momento crítico del Ejército para mí es cuando Ortega ya no está en el poder. Es realmente si este Ejército se le va a cuadrar a Rosario Murillo”, afirmó.
Según su análisis, Murillo buscaría consolidar un aparato militar completamente subordinado a su liderazgo en caso de asumir plenamente el poder.
“Rosario Murillo va a querer tener un Ejército de ella y para ella”, aseguró.
Castro cuestionó además que los actuales mandos militares puedan asumir que conservarían indefinidamente sus posiciones o privilegios bajo un eventual poder encabezado exclusivamente por Murillo.
¿Por qué Murillo evita confrontar directamente a Washington?
Otro punto analizado fue el contraste entre los ataques frecuentes de Rosario Murillo contra la oposición nicaragüense y su menor confrontación pública con la Administración estadounidense.
Castro interpreta ese comportamiento como una señal de que Murillo sí toma en serio tanto a sus adversarios internos como las posibles acciones provenientes de Washington.
Recordó que en años anteriores Murillo utilizó un lenguaje mucho más confrontativo contra políticos estadounidenses durante debates sobre medidas dirigidas al régimen.
“Yo creo que ella ha bajado bastante el gas porque ella sí le tiene miedo a Estados Unidos”, opinó.
Para Castro, el régimen adapta su discurso según la intensidad de la presión externa: modera su confrontación cuando percibe mayores riesgos y vuelve a endurecerla cuando considera que disminuye la posibilidad de acciones concretas.
AUN espera mayores acciones de la OEA
Castro también se refirió a las expectativas de AUN y otras organizaciones opositoras ante las gestiones internacionales relacionadas con Nicaragua.
Consideró que mantener el tema nicaragüense dentro de la agenda hemisférica ya constituye un elemento importante.
“Lo peor es que no se hable de Nicaragua”, afirmó.
El opositor señaló que un objetivo mínimo debería ser conservar y, de ser posible, ampliar el respaldo de los países que han cuestionado las acciones del régimen.
También mencionó que existen diferentes propuestas alrededor de las posibles respuestas internacionales, desde declaraciones sobre la ilegitimidad del régimen hasta mayores mecanismos de presión en materia de derechos humanos.
Para Castro, el peor escenario sería que una reunión regional termine sin una resolución relevante, con una disminución del respaldo internacional o con un documento carente de acciones concretas.
Su interrogante es qué hará posteriormente Washington si el mecanismo multilateral no consigue resultados.
“Es como: le di la oportunidad de que hiciéramos algo multilateral; como no hacemos nada multilateral, ahora voy al unilateralismo. Entonces, ¿qué viene de parte de Estados Unidos?”, planteó.
“Ortega está más débil, pero también es más peligroso”
Al cierre de la entrevista, Castro sostuvo que Ortega se encuentra políticamente más debilitado que en años anteriores, aunque eso no significa que su salida del poder sea inminente.
“El no ha logrado consolidar al país, no ha logrado su reconocimiento internacional”, aseguró.
Castro reconoció, no obstante, que la estrategia represiva ha permitido al régimen impedir prácticamente cualquier expresión organizada de oposición dentro de Nicaragua mientras intenta resistir las presiones provenientes del exterior.
Por ello, considera que la debilidad puede provocar también un endurecimiento del régimen.
“Está más débil, pero cuando es más débil también es más peligroso, porque recurre más a la violencia, más al extremismo”, advirtió.
El dirigente de AUN llamó finalmente a evitar expectativas de una solución inmediata a la crisis nicaragüense y entender la presión internacional como un proceso acumulativo.
“Tenemos que dosificar expectativas y asumir que la lucha es larga”, afirmó Castro, quien considera que esperar resultados inmediatos puede generar frustración si las próximas decisiones internacionales no producen un cambio político rápido en Nicaragua.
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