AMS rechaza plan de transición y firmantes niegan que proponga una intervención militar
El papel de Estados Unidos en una eventual transición política divide a sectores que coinciden en la necesidad de terminar con el régimen Ortega-Murillo. Mientras una organización rechaza cualquier acción militar y cuestiona la influencia extranjera, los promotores del plan aseguran que buscan cooperación internacional sin entregar la soberanía
La propuesta denominada “Nicaragua: transición ordenada desde la dictadura hacia la democracia” abrió una controversia entre sectores opositores, después de que la Articulación de Movimientos Sociales (AMS) denunciara que el documento promueve acciones militares y otorga a Estados Unidos influencia para decidir quiénes conducirían un eventual cambio político.
Uno de los abogados que participó en la elaboración del plan rechazó esa interpretación y aseguró que el documento no solicita una intervención militar en Nicaragua. Alfredo Gutiérrez, integrante de Liberales en el Exilio y uno de los firmantes, también defendió la iniciativa y sostuvo que se trata de una hoja de ruta “no ideologizada y no partidizada”.
La discusión gira principalmente alrededor del papel que tendría la comunidad internacional, particularmente Estados Unidos, durante una eventual salida del poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo y en la conformación de una Junta de Transición Nacional.
AMS rechaza bloqueo naval e intervención militar
Jimmy Gómez, integrante de la Articulación de Movimientos Sociales, afirmó que la organización repudia cualquier propuesta de bloqueo naval o intervención militar extranjera como mecanismo para resolver la crisis política de Nicaragua.
“Desde una posición de defensa de la dignidad y el decoro nacional, la Articulación de Movimientos Sociales repudia enérgicamente toda propuesta de bloqueo naval o intervención militar extranjera para resolver la crisis de Nicaragua”, declaró Gómez.
El dirigente consideró “indefendible” cualquier planteamiento que contemple acciones militares unilaterales o multinacionales y que solicite al Gobierno estadounidense participar en la selección de quienes integrarían una eventual junta de transición.
“Resulta indefendible, hasta fuera de discusión, cualquier propuesta que, sin atisbo de vergüenza y memoria histórica, plantee acciones militares unilaterales o multinacionales, acompañadas de una solicitud expresa al Gobierno de Estados Unidos para que sean ellos quienes decidan, con nombres y apellidos, quiénes serán los miembros de la Junta de Transición Nacional o el nuevo gobernante de Nicaragua”, manifestó.
Gómez comparó ese planteamiento con actuaciones ocurridas durante otros momentos de la historia nicaragüense y mencionó al expresidente Adolfo Díaz, asociado con la intervención estadounidense en el país durante las primeras décadas del siglo XX.
“Solo cabe lamentar la reiteración de un patrón histórico entreguista que, al mejor estilo de Adolfo Díaz, implora a Washington y a sus fuerzas militares que les entreguen el poder de Nicaragua, a espaldas de la sociedad y de sus aspiraciones de cambio verdadero”, afirmó.
Pese a rechazar una intervención directa, el representante de la AMS reconoció que los esfuerzos nacionales pueden contar con respaldo externo.
“Sacar a la dictadura Ortega-Murillo es tarea primordial de los y las nicaragüenses, con apoyo de la comunidad internacional”, enfatizó.
Gómez aseguró que la organización confía en la capacidad del pueblo nicaragüense para impulsar un cambio político, como ocurrió frente a la dictadura somocista.
“La Articulación de Movimientos Sociales confía plenamente en el pueblo de Nicaragua, pues así como hizo con Somoza, será nuevamente capaz de derrocar a la más cruel dictadura de América Latina, personificada en Ortega y Murillo”, concluyó.
Abogado niega que el documento solicite una invasión
Uno de los abogados que participó en la elaboración de la propuesta rechazó que el documento plantee una invasión o el ingreso de tropas extranjeras al territorio nicaragüense.
“En ninguna parte del documento se solicita una intervención militar en Nicaragua. Sería absurdo proponerla si se tiene claridad de que Estados Unidos nunca lo hará”, afirmó el jurista a 100% Noticias.
El abogado puso como ejemplo la actuación estadounidense frente a Irán y argumentó que Washington no desplegó tropas para invadir ese país, pese a considerarlo una amenaza más grave para su seguridad.
“Estados Unidos no invadió con tropas a Irán, que es considerado una amenaza más grave para su seguridad, y menos contemplaría hacerlo para frenar la amenaza que significan los Ortega-Murillo”, explicó.
Según el jurista, la iniciativa sí considera indispensable el acompañamiento de Estados Unidos y de la comunidad internacional para que una democracia pueda prosperar en Nicaragua.
Ese acompañamiento, precisó, incluiría presiones diplomáticas, sanciones, aislamiento y procesos judiciales por delitos como narcotráfico y tráfico de personas, así como por crímenes de lesa humanidad. Todos estos señalamientos tendrían que ser investigados y acreditados ante las instancias judiciales correspondientes.
El abogado sostuvo que los firmantes no interpretan la aplicación de mecanismos judiciales internacionales como una forma de intervención, sino como “la ejecución del derecho internacional para frenar la impunidad”.
También explicó que los autores no condicionan la aplicación del plan a un único escenario para la salida de Ortega y Murillo. Entre las posibilidades mencionó una eventual “extracción”, aunque aclaró que la propuesta podría implementarse bajo distintos escenarios políticos.
Sobre la vigilancia e interdicción de embarcaciones, señaló que las operaciones contra naves procedentes de Nicaragua presuntamente vinculadas al tráfico de drogas serían consideradas legítimas cuando se realicen en aguas internacionales y conforme al derecho aplicable.
El jurista cuestionó que esos mecanismos sean calificados automáticamente como intervenciones imperialistas y atribuyó esa interpretación a la formación ideológica de algunos sectores de izquierda.
Gutiérrez: “No estamos invitando a convertir Nicaragua en una colonia”
Alfredo Gutiérrez, integrante de Liberales en el Exilio y uno de los firmantes del documento, también rechazó las acusaciones de la AMS.
Gutiérrez aseguró a 100% Noticias que la propuesta no pretende convertir a Nicaragua en una colonia estadounidense ni colocarla bajo el dominio de ninguna potencia extranjera.
“El plan ‘Nicaragua: transición ordenada desde la dictadura hacia la democracia’ no es, en ninguna de sus partes, un formato que esté invitando a que Nicaragua se convierta en una colonia de Estados Unidos ni de ninguna nación del mundo”, declaró a 100% Noticias.
Según Gutiérrez, la propuesta establece una ruta procedimental para salir de la dictadura, reorganizar las instituciones del Estado y preparar una Asamblea Constituyente.
“Muy por el contrario, la propuesta de transición establece claramente una hoja de ruta no ideologizada y no partidizada, que nos lleve a salir de la dictadura e iniciar el proceso de transición”, señaló.
El dirigente explicó que, de acuerdo con el plan, las diferentes corrientes políticas podrían presentar sus propuestas ante una Asamblea Constituyente. La nueva Constitución Política sería posteriormente sometida a referéndum.
Gutiérrez afirmó que las organizaciones de izquierda también podrían participar en ese proceso y aportar insumos para la elaboración de la nueva Carta Magna.
Según su explicación, después de la etapa constituyente se convocaría, en un plazo de 18 meses, a unas elecciones en las que participarían partidos de derecha, centroderecha e izquierda.
“El pueblo de Nicaragua será el que tendrá, con su voto soberano, la decisión de cuál corriente ideológica apoyará”, sostuvo.
Defiende apoyo de Estados Unidos
Gutiérrez reconoció que el plan contempla la cooperación de Estados Unidos y otros países, pero negó que ese acompañamiento implique entregar la soberanía nacional.
“En este tipo de coyunturas se requiere urgente, necesaria e irremediablemente del concurso, el apoyo, la cooperación y la coordinación con países amigos de nuestra lucha”, expresó.
El representante de Liberales en el Exilio calificó de “fundamental y crucial” el papel de Estados Unidos, aunque agregó que otros países del continente también podrían participar en los esfuerzos internacionales.
“Aquí nadie está hablando de que eso implicaría entregarle Nicaragua a una potencia extranjera: ni a Estados Unidos ni a ningún otro país del hemisferio occidental”, afirmó.
Para defender la participación estadounidense, Gutiérrez aludió a episodios de la historia de Nicaragua relacionados con Augusto C. Sandino y la conformación de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional en 1979.
El opositor aseguró que la Administración de Jimmy Carter tuvo influencia en la articulación y composición de aquella junta. Con ese antecedente, argumentó que la intervención diplomática de Washington en una eventual transición no sería un hecho ajeno a los procesos políticos nicaragüenses.
Firmante llama a buscar coincidencias
Gutiérrez pidió a las organizaciones de izquierda analizar el plan como una herramienta temporal para pasar de la dictadura a un sistema democrático y no como un programa partidario definitivo.
“Es un mecanismo únicamente procedimental; un formato que representa el puente para salir de la dictadura e iniciar un proceso democrático”, explicó.
El firmante sostuvo que las diferencias ideológicas deberían resolverse posteriormente mediante elecciones y llamó a los distintos sectores opositores a concentrarse en los puntos coincidentes.
“Necesitamos coordinación, no necesitamos críticas. Necesitamos jalar el banco, jalar esta carreta en la misma dirección, aunque cada quien tenga sus propias organizaciones y sus diferentes ideas”, manifestó.
También convocó a los sectores de izquierda a dejar de “encontrar pelos en la sopa” y respaldar una ruta que, según afirmó, sea “sensata, no ideologizada y procedimental” para establecer la democracia.
Las declaraciones dejan en evidencia una nueva disputa dentro de la oposición nicaragüense. Aunque la AMS y los promotores de la propuesta coinciden en la necesidad de terminar con el régimen de Ortega y Murillo y construir un sistema democrático, mantienen diferencias sustanciales sobre los límites y alcances de la participación internacional en una eventual transición.
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