Claudia Pineda: Murillo deshumaniza a opositores para justificar la represión

Claudia Pineda, de la Asociación Memoria y Justicia, advirtió que la deshumanización de opositores en el discurso de Rosario Murillo busca construir un “enemigo interno” y puede servir para justificar la represión y la negación de derechos en Nicaragua

Lucía Pineda Ubau
agosto 27, 2026 10:11 AM
Claudia Pineda: Murillo deshumaniza a opositores para justificar la represión

La escalada verbal de Rosario Murillo contra opositores y críticos en Nicaragua no debe interpretarse únicamente como una sucesión de insultos, sino como parte de una estrategia de deshumanización que busca construir un “enemigo interno” y justificar la represión, advirtió Claudia Pineda, de la Asociación Memoria y Justicia, durante una entrevista con 100% Noticias.

Pineda alertó sobre la gravedad de que Murillo haya llegado a afirmar públicamente que a sus adversarios “ni siquiera se les puede llamar seres humanos”, mientras los califica reiteradamente como “basura”, “los nada y los nadie”, “chompipes inflados”, “malas bichuchas”, “infieles” y otros términos despectivos.

“En Nicaragua Murillo usa insultos y descalificaciones para fabricar ese enemigo interno, es decir, que son la oposición, los críticos, los exiliados”, explicó Pineda.

La defensora de derechos humanos considera que detrás de ese vocabulario existe una función política: dividir a la sociedad entre quienes son presentados como parte del “pueblo verdadero” y aquellos señalados como enemigos que pueden ser excluidos de derechos.

“Eso cumple una función política: construir un enemigo interno que justifique la represión y no es retórica, es decir, no son simples palabras, sino que es parte del mecanismo de control que usa el gobierno de Murillo”, sostuvo.

“Abre la puerta” para negar derechos

Pineda señaló que la deshumanización adquiere especial gravedad cuando proviene de una persona que ejerce el poder y cuando el país carece de instituciones independientes capaces de poner límites a ese discurso y a las actuaciones del Estado.

A su juicio, Murillo intenta determinar simbólicamente quién pertenece a Nicaragua y quién queda excluido de la comunidad nacional.

“Murillo lo hace diciendo que los críticos, por ejemplo, no son del reino de los cielos, que no son nicaragüenses verdaderos o que no merecen patria. Es decir, el populismo busca controlar quién pertenece y quién no pertenece”, explicó.

“Cuando dice que los opositores no son nadie o no son parte de Nicaragua, está usando ese lenguaje para expulsarlos simbólicamente de la comunidad nacional. Y obviamente es una exclusión peligrosa porque abre la puerta, y ahí vamos, a negarle derechos, que es lo que ha estado haciendo el régimen desde 2018”, agregó.

La advertencia ocurre después de que Murillo endureciera nuevamente sus ataques públicos contra quienes cuestionan al régimen. En una de sus intervenciones afirmó: “Ni siquiera se les puede llamar seres humanos”, y posteriormente describió a sus críticos como “basura”, “insignificantes” y “la menudencia de los nada y los nadie”.

En otra intervención utilizó términos como “chompipe inflado”, “infieles”, “filisteos”, “roconolas”, “zorros del mismo piñal” y “malas bichuchas”, además de afirmar que de ninguno de ellos “puede ser el reino de los cielos”.

Pineda: discurso puede repercutir en trato a presos políticos

Uno de los puntos más delicados planteados por Pineda es el efecto que este tipo de mensajes puede tener sobre funcionarios penitenciarios, policías y otras personas que forman parte del aparato estatal encargado de custodiar o procesar a opositores.

Según la integrante de Memoria y Justicia, organización que documenta violaciones de derechos humanos contra presos políticos, ese discurso “penetra en todo el funcionamiento del sistema” y contribuye a disminuir la empatía hacia las víctimas y normalizar la violencia.

“Al deshumanizar, al reducir la empatía hacia las víctimas, al normalizar la violencia, se justifican las medidas extremas, como cárcel, destierro o desaparición”, afirmó.

Pineda sostuvo que el propósito sería convencer a los simpatizantes del régimen de que las acciones contra las personas críticas están justificadas porque estas previamente han sido presentadas como individuos que no merecen el mismo reconocimiento ni derechos que el resto de la población.

“Ellos están queriendo convencer a los suyos de que todas las barbaridades que hacen en contra de la sociedad y en contra de las personas críticas se justifican en esta deshumanización”, señaló.

Añadió que ese patrón, según su valoración, se observa desde 2018 mediante medidas como la privación de libertad, el destierro y el despojo de nacionalidad.

“El principal objetivo político que tiene el discurso de Rosario Murillo [es] que además la población vea a la oposición no como ciudadanos con derechos, sino como enemigos peligrosos”, aseguró.

Memoria y Justicia documenta aumento de torturas y restricciones

Pineda reveló además que Memoria y Justicia ha documentado repercusiones sobre las condiciones de los presos políticos en determinados contextos de presión y denuncia internacional.

La defensora señaló que han observado que Murillo eleva el tono de sus ataques después de pronunciamientos internacionales contra el régimen y puso como ejemplo las reacciones posteriores a acontecimientos relacionados con la Organización de los Estados Americanos (OEA).

“Cada vez que hay, por ejemplo, lo que ocurrió en la OEA, ella aumenta los decibeles de su diatriba, de su discurso violento y agresivo”, explicó.

Según Pineda, las repercusiones sobre los detenidos pueden incluir “mayores niveles de tortura”, tanto física como emocional.

“También juegan con la relación con sus familias, también aumentan las malas condiciones que tienen en la cárcel de alimentación, de salud, de acceso a agua, acceso al sol. Esas repercusiones han sido documentadas”, afirmó.

No obstante, precisó que las denuncias provenientes del Gobierno de Estados Unidos en algunos casos también han provocado respuestas positivas respecto a la situación de determinados presos, aunque en otras circunstancias pueden producirse consecuencias negativas.

“No son simples palabras, sino advertencias”

Para Pineda, la preocupación aumenta porque el discurso de Murillo se produce en un sistema en el que no existen contrapesos institucionales capaces de frenar eventuales abusos.

“Ella pretende que no se escuchen más voces que la de ella”, aseguró.

La activista calificó el discurso como “absolutamente peligroso” y sostuvo que las palabras utilizadas por Murillo deben interpretarse dentro del contexto de represión que vive Nicaragua.

“No son simples palabras, sino que son advertencias. Si vos existís como crítico, te puedo desaparecer y como sos malo y yo soy buena, no pasa nada”, expresó.

Pineda vinculó esa preocupación con hechos que la Asociación Memoria y Justicia ha venido documentando y aseguró que existen nueve personas fallecidas bajo custodia del Estado, además de atentados contra nicaragüenses fuera del país.

“Se están justificando cada vez mayores niveles de violencia que están usando en contra de las personas críticas”, afirmó.

Documentarán discurso de Murillo como evidencia para el futuro

Memoria y Justicia no solo registra detenciones, desapariciones, condiciones carcelarias y otras denuncias de violaciones de derechos humanos. Pineda explicó que la organización también considera importante documentar las expresiones públicas de Murillo porque, a su juicio, ayudan a entender el contexto en el que ocurren esos abusos.

“Las palabras, las ofensas, las agresiones verbales de Rosario Murillo se constituyen en violaciones a derechos humanos en la medida en que no reconoce los derechos políticos, civiles y los derechos en general de las personas que son críticas”, argumentó.

Para Pineda, conservar un registro de esas declaraciones también podría tener relevancia en futuros procesos de justicia.

“Todo lo que documentemos hoy va a ser usado en la justicia del mañana y estamos absolutamente seguras que vamos a alcanzar la justicia”, afirmó.

“Todo lo que hagamos hoy será precisamente evidencia para poder trabajar en un futuro en una Nicaragua democrática y justa”, agregó.

Advierte sobre antecedentes históricos de deshumanización

Al ser consultada sobre precedentes históricos en los que determinados grupos fueron deshumanizados antes de sufrir formas extremas de violencia, Pineda advirtió que esos procesos representan una señal de peligro que no debe minimizarse.

Durante la entrevista se mencionaron los casos del Holocausto, Ruanda y Myanmar como ejemplos históricos de discursos dirigidos a degradar a determinados grupos antes o durante episodios de violencia.

Pineda aclaró su preocupación en términos del patrón de descalificación y exclusión.

“Es la misma lógica: descalificar al grupo político o al grupo social que querés eliminar, primero lo comenzás a descalificar y es lo que estamos viendo ahorita, y eso es sumamente peligroso”, expresó.

La defensora insistió en que la experiencia histórica demuestra los riesgos de normalizar discursos que niegan derechos, pertenencia o humanidad a determinados sectores.

“Hay muchísimos casos en los cuales se está eliminando a un grupo social, en este caso, a un grupo de personas críticas, sobre la base de la deshumanización y la descalificación y el desconocimiento de sus derechos y de su pertenencia a la comunidad nacional”, concluyó.

“Eso es sumamente peligroso, ya la historia nos lo ha demostrado”, advirtió Pineda.

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