EE. UU. llama “dictadura” al régimen desde Managua y desafía las amenazas de Ortega
La tensión diplomática entre Washington y el régimen nicaragüense escala a un nuevo nivel tras un pronunciamiento emitido desde la propia sede estadounidense en Managua, que refuerza la presión internacional para impulsar una respuesta colectiva frente a la crisis política del país
La Embajada de Estados Unidos en Nicaragua elevó este jueves el tono contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo al respaldar públicamente el llamado para que la Organización de los Estados Americanos (OEA) adopte acciones concretas frente a la crisis nicaragüense.
“Estados Unidos, junto con Argentina, Costa Rica, Panamá y Paraguay, está presionando a la OEA para que vaya más allá de las declaraciones sobre Nicaragua”, expresó la sede diplomática estadounidense en una publicación realizada desde su cuenta oficial.
La Embajada sostuvo que llegó el momento de una “respuesta formal e institucional” ante lo que calificó como un ataque de la dictadura de Ortega y Murillo contra las libertades del pueblo nicaragüense y la paz del hemisferio occidental.
“Las palabras por sí solas no han funcionado. Hace tiempo que se debería haber accionado”, agregó el mensaje.
El pronunciamiento retoma una publicación difundida el 5 de agosto por la Misión de Estados Unidos ante la OEA, en la que Washington afirmó que, junto con Argentina, Costa Rica, Panamá y Paraguay, impulsa al organismo hemisférico a superar las condenas verbales y avanzar hacia una acción colectiva.
Un mensaje lanzado desde Managua
El nuevo posicionamiento adquiere especial relevancia porque no fue emitido únicamente desde Washington o desde la representación estadounidense ante la OEA, sino también por la propia Embajada de Estados Unidos acreditada en Managua.
Desde territorio nicaragüense, la sede diplomática llamó “dictadura” al régimen, denunció ataques contra las libertades públicas y sostuvo que las declaraciones internacionales ya no son suficientes.
El mensaje puede interpretarse como una respuesta directa al clima de intimidación que Ortega y Murillo han promovido contra el cuerpo diplomático acreditado en Nicaragua.
En junio de 2025, Ortega amenazó con expulsar a los embajadores que, según su criterio, pretendieran intervenir en los asuntos internos del país.
“El embajador que quiera darnos lecciones aquí, ¡afuera!”, advirtió entonces Ortega durante un acto oficial, al asegurar que no permitiría pronunciamientos críticos de representantes extranjeros desde Nicaragua.
La publicación de la Embajada estadounidense rompe, en la práctica, con esa pretensión de silencio y deja claro que Washington continuará pronunciándose sobre la situación política y de derechos humanos del país.
Ortega ya ha expulsado a otros diplomáticos
Las amenazas del régimen no son únicamente retóricas. La administración de Ortega y Murillo ha protagonizado durante los últimos años una cadena de conflictos, expulsiones y rupturas diplomáticas con países y organismos internacionales.
En enero de 2026, el régimen expulsó al embajador de España en Nicaragua y al segundo jefe de esa misión, bajo el argumento de que habían realizado actividades incompatibles con su estatus diplomático. España respondió con la expulsión del representante nicaragüense en Madrid.
También se han registrado conflictos con Brasil, el Vaticano, Países Bajos, la Unión Europea y otros gobiernos que han cuestionado la represión, la falta de libertades y la concentración de poder en Nicaragua.
Ese antecedente abre ahora una pregunta concreta: ¿estará dispuesto el régimen a ejecutar su amenaza contra la representación diplomática de Estados Unidos después de este nuevo pronunciamiento?
Washington pide que la OEA pase a las acciones
El mensaje de la Embajada ocurre después de que Estados Unidos promoviera una sesión especial del Consejo Permanente de la OEA para abordar la situación de Nicaragua.
Durante esa reunión, Washington argumentó que el régimen de Ortega y Murillo representa una amenaza para la paz y la seguridad del hemisferio, y reclamó una respuesta urgente del organismo regional.
Estados Unidos buscaba avanzar hacia una reunión de cancilleres que permitiera discutir medidas colectivas, pero la propuesta no logró reunir el respaldo necesario para ser aprobada.
A pesar de ese revés, la publicación de la Embajada indica que Washington no considera cerrado el esfuerzo diplomático y que continuará presionando a los países miembros para alcanzar una respuesta institucional.
El mensaje también coincide con un momento de mayor tensión política, luego de que Ortega anunciara que en Nicaragua no volvería a permitirse una competencia electoral que posibilitara el retorno de la oposición al poder.
¿Desafío directo al régimen?
Aunque la Embajada no menciona expresamente la amenaza de expulsión lanzada por Ortega, el hecho de calificar al gobierno como una dictadura y exigir acciones contra este desde Managua tiene un claro peso político.
En términos diplomáticos, Washington está dejando establecido que no aceptará que la invocación de la soberanía o de los “asuntos internos” sea utilizada para impedir pronunciamientos sobre la eliminación de libertades, la represión o la supresión de elecciones competitivas.
El desafío ahora se traslada a dos escenarios.
Por un lado, la OEA deberá decidir si logra reunir el respaldo político necesario para avanzar más allá de los discursos y adoptar una respuesta colectiva.
Por otro, Ortega y Murillo deberán escoger entre guardar silencio ante el mensaje o profundizar la confrontación con Estados Unidos, incluso mediante restricciones o acciones contra su representación diplomática en Managua.
La pregunta queda abierta: ¿cumplirá el régimen su amenaza de expulsar a los diplomáticos que denuncien su autoritarismo o evitará abrir una crisis directa con Washington?
EE. UU. rechaza un plebiscito sin elecciones multipartidistas
La Embajada estadounidense en Managua reforzó su posicionamiento con un segundo mensaje en el que cuestionó directamente cualquier eventual mecanismo de consulta que pretenda sustituir unas elecciones con competencia política.
“Cualquier plebiscito que no vaya precedido de elecciones multipartidistas no es democrático”, afirmó la representación diplomática estadounidense.
En el mismo pronunciamiento, Estados Unidos volvió a instar a la OEA y a sus Estados miembros a respaldar la convocatoria de una reunión de ministros de Asuntos Exteriores, con el objetivo de definir lo que calificó como una “respuesta concreta del hemisferio” frente a Nicaragua.
La Embajada fue más allá al sostener que esa respuesta debe producirse ante “la amenaza que supone la dictadura de Murillo-Ortega a la paz y seguridad regional”.
El mensaje replica y respalda desde Managua otra publicación de la Misión de Estados Unidos ante la OEA, difundida el 5 de agosto, en la que Washington había planteado que cualquier plebiscito que carezca de elecciones multipartidistas no puede considerarse democrático y pidió una respuesta hemisférica “basada en acciones”.
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