Sacerdotes cumplen un mes y dos años de desaparición forzada en Nicaragua

La persecución contra la Iglesia católica en Nicaragua continúa dejando nuevas víctimas entre el clero. Mientras aumenta la presión internacional por el paradero y la libertad de religiosos retenidos por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, dos casos emblemáticos vuelven a evidenciar el patrón de represión denunciado por organismos de derechos humanos y líderes eclesiales

Julio 26, 2026 12:06 PM
Sacerdotes cumplen un mes y dos años de desaparición forzada en Nicaragua

El obispo emérito de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, cumple un mes desde que fue retenido por agentes policiales, mientras que el sacerdote Frutos Valle Salmerón llegó este 26 de julio a dos años de permanecer privado de libertad, según denunció la abogada e investigadora Martha Patricia Molina.

Molina, autora del informe Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?, recordó que el 26 de julio de 2024 la Policía sandinista detuvo al padre Valle, quien desde entonces permanece recluido en la casa de formación Seminario Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima, sin poder ejercer libremente su ministerio.
La investigadora destacó el papel que el sacerdote desempeñó durante años en la Diócesis de Estelí y su aporte a la formación pastoral de esa jurisdicción eclesiástica.

“El padre Frutos Valle ha sido una pieza fundamental en la Diócesis de Estelí, él fue cofundador en la creación y formación de los Delegados de la Palabra en la diócesis. Después de ser secuestrado fue enviado a la casa de formación Seminario Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima, donde permanece recluido hasta el día de hoy sin poder salir y estar en libertad total”, afirmó Molina.

El caso de Valle ocurre mientras persiste la incertidumbre sobre la situación de monseñor Juan Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí, cuya retención fue denunciada hace casi un mes.

El prelado fue retenido por policías el 29 de junio de 2026, un día después de presidir una misa en la iglesia Cruz del Calvario, en Estelí, donde pidió a los fieles orar por la Iglesia católica perseguida en Nicaragua y mencionó de forma expresa al obispo Rolando Álvarez y al sacerdote Frutos Valle.

De acuerdo con la información conocida, Mata fue trasladado bajo el argumento de que era objeto de una investigación. Horas más tarde fue llevado a su residencia en Tisma, Masaya, donde permanece bajo vigilancia estatal.

El 4 de julio, el Gobierno de Nicaragua informó que el religioso había sido enviado a su casa, después de que Estados Unidos exigiera su liberación "inmediata e incondicional". Sin embargo, Martha Patricia Molina sostiene que el obispo continúa bajo custodia del Estado y sin recuperar plenamente su libertad.

La desaparición de Juan Abelardo Mata ocurre en medio de una ofensiva sostenida contra la Iglesia católica en Nicaragua. De acuerdo con datos recopilados por Martha Patricia Molina y citados por EWTN News y Human Rights Watch, al menos 309 religiosos, entre sacerdotes, obispos, monjas y seminaristas, han sido exiliados, expulsados o desterrados del país en los últimos años.

Ese mismo monitoreo indica que 149 sacerdotes han sido expulsados o forzados al exilio. La Diócesis de Matagalpa es la más afectada, con una reducción cercana al 70 % de su clero. A su vez, Catholic World Report ha documentado que los sacerdotes que permanecen en Nicaragua enfrentan vigilancia permanente, restricciones de movilidad y limitaciones para abordar asuntos sociales durante sus homilías.

En este contexto, el nuevo obispo de Danlí, Honduras, monseñor Patricio Larrosa Martos, expresó públicamente su solidaridad con el pueblo nicaragüense durante su ordenación episcopal y toma de posesión celebrada el 25 de julio.

Durante la ceremonia, presidida por el arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher Tatay, Larrosa agradeció la presencia de monseñor Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, obispo de Jinotega y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, quien permanece desterrado en Guatemala desde noviembre de 2024.

“Quisiera agradecer muy de corazón la presencia de Monseñor Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, presidente en el exilio de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Compartimos su dolor y oramos con esperanza por la libertad de nuestro querido pueblo vecino de Nicaragua. Gracias, monseñor, por estar aquí. Yo había escrito que le diéramos un fuerte aplauso y le podemos dar otro, ¿verdad?”, expresó monseñor Larrosa en un mensaje que fue compartido por Mosaico.
Sus palabras fueron respondidas con un prolongado aplauso de los fieles presentes, en una nueva muestra de solidaridad con la Iglesia nicaragüense, que continúa denunciando restricciones, detenciones y destierros de religiosos bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

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