Dictadura sandinista vocifera contra UE pero calla dócilmente frente a EEUU

La presión internacional sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo continúa intensificándose a medida que distintos gobiernos y organismos cuestionan el cierre de los espacios democráticos en Nicaragua. La más reciente reacción europea volvió a poner en evidencia el creciente aislamiento diplomático del país y la forma en que el oficialismo responde a las críticas externas

Julio 25, 2026 09:08 AM
Dictadura sandinista vocifera contra UE pero calla dócilmente frente a EEUU

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo rechazó el pronunciamiento de la Unión Europea (UE) que exigió elecciones "transparentes, inclusivas y creíbles" en Nicaragua, calificándolo de "injerencista, imperialista" y propio de una "mentalidad colonial", en una nueva escalada de tensión con el bloque europeo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores respondió este viernes mediante un comunicado titulado "No somos súbditos", en el que aseguró que Nicaragua no acepta "ese tipo de afirmaciones anquilosadas" sobre sus procesos políticos y sostuvo que las decisiones sobre su sistema institucional corresponden exclusivamente al país.

"El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua acusa recibo de un pronunciamiento más de la Unión Europea, que consideramos injerencista, imperialista, y propio de una mentalidad y prácticas ancladas en un pasado colonial", señala el documento oficial.

La Cancillería también afirmó que el país "escoge sus caminos y modelos para ejercer la democracia" y concluyó su mensaje con una frase dirigida al bloque europeo: "Les recordamos, por si acaso lo olvidan: No somos vasallos de nadie".

La respuesta del régimen se produjo después de que la Unión Europea reiterara su "firme condena" a la "represión sistémica" ejercida por las autoridades nicaragüenses y reclamara la celebración de elecciones "transparentes, inclusivas y creíbles", de conformidad con las normas internacionales.

En un comunicado emitido por la Alta Representante de la Unión Europea en nombre del bloque, Bruselas también instó a las autoridades nicaragüenses a abrir un diálogo con la oposición para acordar las reformas electorales necesarias que permitan una salida "democrática, pacífica y negociada" a la crisis política que vive el país.

Además, la UE renovó su llamado a la liberación de todos los presos políticos, al restablecimiento pleno del Estado de derecho y al regreso de las organizaciones internacionales de derechos humanos a Nicaragua, al tiempo que reiteró que continuará apoyando al pueblo nicaragüense "en su legítima aspiración a la democracia, al respeto de los derechos humanos y al Estado de derecho".

El pronunciamiento europeo se produjo días después de que Daniel Ortega afirmara durante el acto por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista que en Nicaragua "no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (la oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder", declaraciones que provocaron cuestionamientos de distintos gobiernos y organismos internacionales.

Desde entonces, varios países han reiterado que la celebración de elecciones libres, periódicas y competitivas constituye un elemento esencial de la democracia. Sin embargo, el régimen ha insistido en que el ordenamiento político y constitucional de Nicaragua responde únicamente a decisiones soberanas del Estado y ha rechazado las críticas internacionales por considerarlas una injerencia en sus asuntos internos.

Sin respuesta al Departamento de Estado

La contundente respuesta del régimen a la Unión Europea contrasta con la ausencia de una reacción oficial frente al reciente pronunciamiento del Departamento de Estado de Estados Unidos. Hasta la publicación de esta información, el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo no había emitido un comunicado ni declaraciones públicas para responder a Washington, pese a que las afirmaciones estadounidenses cuestionan directamente la deriva autoritaria del país.

El jueves, la portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, afirmó que Estados Unidos evalúa "todas las herramientas disponibles" para promover la rendición de cuentas del régimen nicaragüense. La funcionaria rechazó además las declaraciones de Rosario Murillo, quien aseguró que los procesos electorales celebrados en Nicaragua habían sido "fraguados, dirigidos y diseñados por Estados Unidos", y reiteró que el pueblo nicaragüense "merece un futuro democrático" y la posibilidad de elegir libremente a sus gobernantes.

Washington también dejó claro que seguirá utilizando los mecanismos a su alcance para respaldar una transición democrática en Nicaragua y exigir responsabilidades por las violaciones a los derechos humanos y el debilitamiento de las instituciones democráticas. Mientras la Cancillería nicaragüense respondió en cuestión de horas al pronunciamiento de la Unión Europea calificándolo de "injerencista" e "imperialista", hasta el momento no ha emitido una respuesta pública a las declaraciones del Departamento de Estado ni a la advertencia de que Estados Unidos evalúa "todas las herramientas disponibles" frente al régimen.

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