Denuncian deterioro de Jaime Navarrete tras años de cárcel y torturas
Más de seis años después de su segunda detención, Jaime Enrique Navarrete Blandón permanece recluido en el Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro, conocido como La Modelo, mientras persisten denuncias sobre deterioro físico, aislamiento familiar y falta de atención médica adecuada
Jaime Enrique Navarrete Blandón continúa privado de libertad en Nicaragua pese a que, según denuncias de personas y organizaciones que acompañan su caso, ya cumplió la condena que le fue impuesta. Su permanencia en prisión, las secuelas de tortura y las condiciones de reclusión han incrementado la preocupación por su vida, integridad y estado de salud.
Navarrete fue detenido por primera vez en julio de 2018, durante la represión estatal contra ciudadanos vinculados con las protestas que comenzaron en abril de ese año. Durante ese periodo, habría sido sometido a graves agresiones físicas y psicológicas.
Las denuncias señalan que fue golpeado repetidamente hasta sufrir fracturas en las costillas y una desviación del tabique nasal. También habría recibido descargas eléctricas, quemaduras de cigarrillo y amenazas de muerte.
En uno de los episodios más graves, sus captores presuntamente lo rociaron con gasolina y amenazaron con prenderle fuego. Estas agresiones, según el relato de su caso, buscaban intimidarlo y obligarlo a asumir responsabilidad por hechos que aseguraba no haber cometido.
Después de permanecer varios meses encarcelado, Navarrete fue excarcelado en junio de 2019. Sin embargo, el 24 de julio de ese mismo año volvió a ser detenido y trasladado al Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro, conocido como La Modelo, donde permanece recluido.
Desde entonces, familiares y defensores de derechos humanos han alertado sobre el deterioro de su condición física y emocional. Los dolores corporales que presenta actualmente estarían relacionados con las torturas sufridas durante su primera detención y con la falta de atención médica especializada durante los años posteriores.
Las condiciones de reclusión denunciadas incluyen dormir en el piso, exposición a temperaturas extremas dentro de la celda y acceso limitado al patio sol. La falta de luz natural, aire fresco y movimiento fuera del área de encierro contribuiría a agravar su estado de salud.
Tampoco existe información suficiente sobre los exámenes médicos, tratamientos o atención especializada que estaría recibiendo para atender las lesiones y secuelas provocadas por las agresiones.
La situación de Navarrete ha sido objeto de medidas de protección por parte del sistema interamericano de derechos humanos.
El 2 de noviembre de 2020, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares a su favor mediante la Resolución 82/2020, al considerar que se encontraba en una situación de gravedad y que sus derechos a la vida y a la integridad enfrentaban riesgo de daño irreparable.
Las medidas también incluyeron la protección de su núcleo familiar.
Ante la persistencia de los riesgos, la CIDH solicitó posteriormente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos la ampliación de medidas provisionales para Navarrete y otras personas privadas de libertad.
El 8 de febrero de 2023, la Corte Interamericana adoptó medidas provisionales a su favor y reconoció la extrema gravedad y urgencia de su situación. La resolución exige al Estado de Nicaragua implementar las acciones necesarias para proteger su vida, integridad personal y salud.
A pesar de estas disposiciones, las denuncias sostienen que las condiciones del preso político no han mejorado sustancialmente.
A las afectaciones físicas se suma la separación prolongada de su madre, a quien se le habría impedido ingresar a Nicaragua. Esta restricción le impide visitarlo, verificar directamente su estado de salud y brindarle acompañamiento.
La falta de contacto familiar profundiza el aislamiento del detenido y mantiene a sus familiares en una situación constante de incertidumbre.
Las organizaciones que denuncian el caso sostienen que Navarrete ya cumplió la condena impuesta, pero sigue encarcelado sin que exista una explicación pública clara sobre su situación jurídica actual o una fecha de liberación.
Cada día adicional de encierro, advierten, profundiza las consecuencias de las agresiones sufridas, deteriora su salud y prolonga una privación de libertad que consideran arbitraria.
El caso de Jaime Navarrete resume una secuencia marcada por detenciones, torturas, excarcelación, recaptura y años de reclusión bajo condiciones denunciadas como crueles.
Defensores de derechos humanos y personas cercanas al preso político exigen su liberación inmediata, atención médica integral, condiciones dignas mientras permanezca bajo custodia y el restablecimiento del contacto con su familia.
Hasta el momento, las autoridades nicaragüenses no han ofrecido una explicación pública detallada sobre las denuncias de tortura, el estado de salud de Navarrete ni las razones por las que permanece encarcelado después de haber cumplido su condena.
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