Kevin Sullivan: "El proceso electoral ya era una farsa"
Las recientes declaraciones de Daniel Ortega sobre el futuro de las elecciones en Nicaragua continúan generando reacciones internacionales. El exembajador estadounidense Kevin Sullivan considera que el anuncio confirma el cierre definitivo de los espacios democráticos y evidencia un cambio estratégico en las alianzas del régimen
El exembajador de Estados Unidos en Nicaragua, Kevin Sullivan, cuestionó con dureza el anuncio de Daniel Ortega de eliminar las elecciones competitivas y aseguró que el mandatario ya ni siquiera busca mantener la apariencia de un proceso democrático.
Sullivan reaccionó a las declaraciones de Ortega sobre impulsar reformas para impedir que la oposición vuelva a competir por el poder o desconozca el control del oficialismo, durante una entrevista concedida al medio estadounidense Americas Quarterly.
El exdiplomático, quien encabezó la misión estadounidense en Managua entre 2018 y 2023 y actualmente es vicepresidente de la Sociedad de las Américas/Consejo de las Américas (AS/COA) y director de su oficina en Washington, afirmó que el anuncio confirma el deterioro definitivo del sistema político nicaragüense.
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"Nadie esperaba elecciones libres, ni siquiera mínimamente competitivas, en Nicaragua en 2027. Después de todo, en el período previo a las últimas elecciones presidenciales del país, el régimen de Ortega encarceló no a uno, sino a siete posibles candidatos de la oposición, clausuró o exilió a medios de comunicación independientes y cerró otras instituciones de la sociedad civil", denunció.
"El proceso electoral ya era una farsa"
Sullivan recordó que el Gobierno de Joe Biden calificó las elecciones presidenciales de 2021 como una "farsa" debido a la persecución contra opositores y al cierre de los espacios democráticos.
"La administración Biden calificó entonces lo que quedó del proceso electoral de ese año como una farsa. La situación no ha mejorado desde entonces; hoy en Nicaragua no hay espacio para la actividad humana organizada que no esté bajo el control de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, también copresidenta", afirmó.
No obstante, consideró que el reciente anuncio de Ortega marcó un nuevo punto de quiebre.
"Sin embargo, el anuncio de Ortega de que no habría literalmente ningún proceso electoral el próximo año, realizado en el 47.º aniversario de la Revolución Sandinista, seguía siendo impactante", expresó.
Sanciones sin efecto, ¿Nicaragua dejará de ser prioridad secundaria?
El exdiplomático estadounidense destacó la postura del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien "ha criticado con razón el giro del régimen de Ortega hacia un autoritarismo descarado". Sin embargo, advirtió que "es poco probable que su llamado a la comunidad internacional a oponerse unida a esta tendencia tenga mucho efecto", al considerar que la capacidad de presión de los gobiernos occidentales sobre Managua se ha reducido significativamente.
En ese sentido, señaló que "los gobiernos occidentales tienen menos influencia sobre Ortega que antes y, en gran medida, se han resignado a mantener las distancias". A su juicio, las distintas rondas de sanciones impuestas por las administraciones de Joe Biden y Donald Trump "no han tenido ningún efecto" para modificar el comportamiento del régimen nicaragüense.
El exfuncionario también sostuvo que "el equipo de Trump II no parece haber logrado avances en las negociaciones con Managua", aunque recordó que la actual administración republicana ha demostrado en otros escenarios que está dispuesta a endurecer su política exterior. "La administración Trump ha demostrado en Venezuela, y en cierta medida en Cuba, que está dispuesta a tomar medidas extraordinarias para alterar el statu quo en los bastiones autoritarios de la región", afirmó.
Sullivan dejó abierta la interrogante sobre las consecuencias que podría tener el anuncio de Daniel Ortega de eliminar definitivamente las elecciones competitivas en Nicaragua. "¿Logrará Ortega, al rechazar las elecciones, que Managua deje de ser una prioridad secundaria?", cuestionó, sugiriendo que esta decisión podría colocar nuevamente al régimen nicaragüense en el centro de la agenda de política exterior de Washington.
Un proyecto político "agotado"
El exembajador describió a Ortega como un líder envejecido que intenta perpetuarse en el poder pese al desgaste de su proyecto político.
"El propio revolucionario, ya anciano y visiblemente debilitado, encarnaba un proyecto político exhausto que buscaba perpetuarse contra viento y marea, racionando la poca energía que le quedaba solo para las funciones esenciales", sostuvo.
A juicio de Sullivan, durante los últimos quince años las elecciones en Nicaragua dejaron de ser una competencia democrática y se convirtieron en un mecanismo para preservar una apariencia institucional ante la comunidad internacional.
Explicó que esos procesos constituían "una farsa política" dirigida principalmente a mantener una imagen aceptable frente a los países occidentales, especialmente Estados Unidos, del que la economía nicaragüense continuaba dependiendo para el comercio y el acceso a mercados internacionales.
Acercamiento a China y Rusia
Sullivan aseguró que el punto de inflexión ocurrió en 2021, cuando Ortega decidió encarcelar a todos los principales aspirantes presidenciales de la oposición.
"Cuando Ortega tomó la fatídica decisión en 2021 de encarcelar a todos sus opositores cuando el proceso electoral aún estaba en sus primeras fases, inició simultáneamente un giro estratégico que lo alejó de Estados Unidos y Europa y lo acercó a China", afirmó.
El exfuncionario agregó que, aunque las cadenas de suministro orientadas hacia Estados Unidos continúan siendo relevantes para la economía nicaragüense, la influencia económica y política de China ha crecido significativamente en los últimos años.
Asimismo, señaló que Rusia mantiene un papel clave en el fortalecimiento del aparato de seguridad del régimen.
"A Rusia y China, por decir lo menos, no les preocupan las formalidades de un proceso democrático, así que ¿para qué molestarse?", concluyó Sullivan, al explicar por qué considera que el régimen dejó de intentar conservar incluso la apariencia de celebrar elecciones competitivas.
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