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Periodista ecuatoriano denuncia que el régimen le prohibió ingresar a Nicaragua

Lo que comenzó como un viaje por carretera hacia México para cubrir el Mundial de Fútbol 2026 terminó en una experiencia que el periodista deportivo ecuatoriano Esteban Ávila describe como intimidante. En una crónica, narró cómo una agente de civil lo interceptó antes de llegar a Migración:

Julio 07, 2026 04:10 PM
Periodista ecuatoriano denuncia que el régimen le prohibió ingresar a Nicaragua

El periodista deportivo ecuatoriano Esteban Ávila denunció que las autoridades nicaragüenses le impidieron ingresar al país cuando intentaba cruzar por el puesto fronterizo de Peñas Blancas, procedente de Costa Rica, como parte de un recorrido terrestre rumbo a México para cubrir el Mundial de Fútbol 2026.

En una crónica publicada en el diario EXTRA, del que es colaborador, el comunicador relató que su viaje transcurría con normalidad hasta llegar al puesto migratorio nicaragüense, donde una mujer vestida de civil lo interceptó antes incluso de que pudiera hacer la fila para presentar su pasaporte.

Una agente de civil le salió al paso

Ávila recordó que el ingreso a Costa Rica transcurrió sin inconvenientes y que incluso había completado previamente el formulario migratorio exigido por Nicaragua.

Sin embargo, al acercarse al edificio de Migración comenzó a experimentar una sensación de inquietud.

“El camino entre cada puesto migratorio se me hizo largo. Conforme me acercaba a sellar mi entrada a Nicaragua, empecé a sentir algo raro. No era ansiedad, expectativa ni nervios. Era una vibra negativa. Fue tan fuerte que me hice una foto porque quería ver cómo estaba mi cara en ese momento.

Di un paso dentro de la oficina nicaragüense y tomé una foto clandestina (también la pondré aquí) porque quería registrar el instante. Las paredes estaban tapizadas de carteles propagandísticos del régimen, retórica política, banderas de Nicaragua y del FSLN repartidas por igual. Mientras me acercaba a la fila, antes de formarme, alguien me interceptó. Era una mujer joven, vestida de civil. Al principio pensé que era una de esas “comedidas” que suelen aparecer en las fronteras para ganarse unos pesos ayudando con los trámites. No tardé en darme cuenta de que era una agente.

—Su pasaporte, por favor —me dijo.”

Según relató, la mujer revisó detalladamente su documentación, fotografió cada sello migratorio y comenzó a preguntarle por el motivo de su viaje.

Lo apartaron y permaneció retenido durante horas

Tras responder que viajaba por tierra desde Panamá hacia México para cubrir el Mundial de Fútbol, el periodista esperaba continuar su trámite migratorio. Sin embargo, fue separado del resto de pasajeros y trasladado a una oficina.

“Le entregué el documento y lo revisó página por página. Preguntaba todo rápido, sin dar lugar a dudas, mientras anotaba en su teléfono y tomaba fotos de los sellos. Cuando llegó a la visa de Estados Unidos, la miró y me preguntó qué estaba haciendo en el viaje. Le dije que iba de Panamá a México por tierra para ver el Mundial. Pensé que ahí terminaba todo y me daría paso a la fila, pero no fue así. Me apartó y me tuvo esperando largos minutos, quizás media hora.”

Posteriormente fue conducido a un pequeño cuarto, donde le retiraron el teléfono, el pasaporte y todas sus pertenencias.

“Mientras el resto del Nicabus resolvía rápido su migración y avanzaba hacia la unidad, llegó ella junto a otro agente, este sí uniformado, y me llevaron a una oficina. Ahí empezó lo peor.

Era un cuarto pequeño, con apenas una silla y una mesa, muy iluminado. Al entrar, el agente me hizo dejar el equipaje en la puerta. Me pidieron que vaciara los bolsillos, incluido el teléfono, y lo guardaron todo en una bolsa que se llevaron. Me quedé sin nada y me senté.

Pasaban los minutos y luego las horas. Perdí la noción del tiempo porque no tenía reloj, pero ya tenía claro que no iba a poder pasar, al menos no en el bus con el que había llegado. Afortunadamente, no tenía equipaje en él.”

"Siempre ratificó mi condición de periodista"

Ávila contó que, durante la retención, un funcionario ingresó con su pasaporte y comenzó a hablarle sobre aspectos personales de su vida.

“—¿Qué tal La Radio Redonda, Ávila? —me soltó de entrada.

—Bien —le dije—, ahí trabajo.”

El periodista aseguró que el funcionario conocía detalles de su trayectoria profesional, su familia y su vida personal.

“Con una voz suave, pero con entonaciones que dejaban claro su poder sobre mí en ese instante, el tipo empezó a contarme mi vida, afectos, obra y milagros. Habló de mi trabajo, mi familia, mis aficiones y mi cotidianidad. Nunca se alteró ni reclamó nada. Siempre ratificó mi condición de periodista, como marcándome la línea que, para ellos, no podía pasar. No fue un interrogatorio, menos una conversación. Él solo hablaba de mí y yo asentía.”

El comunicador confesó que ese momento fue el de mayor temor durante toda la experiencia.

"Usted no puede entrar a Nicaragua"

Después de varias horas, los agentes le comunicaron que no sería autorizado a ingresar al país.

“En un momento en que había perdido la pista de lo que ocurría, entraron la agente de civil y el tipo que sabía todo de mi vida. No tuve ni tiempo de sentir temor porque ella, de entrada, me lanzó:

—Usted no puede entrar a Nicaragua. Váyase por donde volvió.”

Ávila explicó que fue escoltado hasta la frontera por dos militares armados antes de ser devuelto a Costa Rica.

"Es que soy periodista"

Ya del lado costarricense, relató que varias personas le preguntaron por qué había sido rechazado.

“—¿Qué le pasó? ¿Por qué no lo dejaron entrar? —me preguntó el más viejo.

—Es que soy periodista —respondí.”

Según narró, uno de los trabajadores fronterizos respondió de inmediato:

“—Uhhhhhh, agradezca que no lo detuvieron —me espetó sorprendido.”

Más tarde, un oficial de Migración de Costa Rica también reaccionó al conocer lo ocurrido.

“—¿No lo dejaron pasar, verdad?”

Tras escuchar el relato, el agente costarricense concluyó:

“—Es que esos carajos (refiriéndose con desprecio a sus pares del otro lado de la frontera) son peores que la CIA, son de miedo —sentenció.”

El periodista regresó ese mismo día a San José de Costa Rica. Durante las ocho horas de viaje de vuelta, confesó que no dejaba de preguntarse "qué tan frágil será la Nicaragua de Daniel Ortega para impedir que un periodista deportivo quiera conocerla", reflexión con la que cerró su crónica.

Un incidente en medio del distanciamiento entre Ecuador y Nicaragua

El episodio ocurrió en un contexto de ruptura de las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Nicaragua. Ambos países no mantienen vínculos oficiales desde septiembre de 2024, cuando el régimen de Daniel Ortega rompió relaciones con Quito tras las declaraciones del presidente Daniel Noboa sobre el proceso electoral en Venezuela. Tampoco existe representación diplomática ni asistencia consular de Ecuador en Nicaragua lo que dificulta asistencia a sus ciudadanos.

Persisten las denuncias contra la libertad de prensa

El caso del periodista ecuatoriano ocurre en un contexto de continuas denuncias sobre las restricciones a la libertad de prensa en Nicaragua.

Un reciente informe de la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) documentó que entre enero y marzo de 2026 se registraron 44 agresiones contra la libertad de expresión. De ese total, 35 casos —equivalentes al 80 %— afectaron a personas naturales, mientras que los nueve restantes (20 %) tuvieron como víctimas a personas jurídicas.

La organización también señala que, entre abril de 2018 y lo que va de 2026, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha cerrado al menos 54 medios de comunicación, incluidos cinco que fueron allanados y confiscados, entre ellos La Prensa, Confidencial, 100 % Noticias y La Trinchera de la Noticia.

Asimismo, el informe sostiene que al menos 304 trabajadores de medios de comunicación nicaragüenses, en su mayoría periodistas, han abandonado el país por razones de seguridad o han sido desterrados desde el inicio de la crisis sociopolítica en abril de 2018.

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