Laura Fernández sobre Nicaragua: “Tienen la forma de gobierno que han elegido tener”
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, defendió una relación de vecindad “pacífica y armoniosa” con Nicaragua pese a los cuestionamientos internacionales contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. La mandataria destacó los vínculos comerciales y humanos entre ambos países, aunque reconoció desafíos como la migración y la minería ilegal en la frontera
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, afirmó que su gobierno mantendrá una relación de vecindad “pacífica y armoniosa” con Nicaragua, pese a los cuestionamientos internacionales contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo por violaciones a los derechos humanos y restricciones a las libertades democráticas.
Las declaraciones surgieron durante una entrevista en la que fue consultada sobre cómo maneja Costa Rica su relación con Nicaragua, país gobernado por Ortega y Murillo y del que han salido miles de refugiados hacia territorio costarricense en los últimos años.
Al responder sobre la situación, Fernández destacó los vínculos históricos, comerciales y humanos que unen a ambas naciones.
“Nosotros mantenemos una relación comercial histórica, efectivamente un 25% de los habitantes de Costa Rica son nicaragüenses hoy día… no tenemos mayores espacios diplomáticos, pero sí tenemos una relación cordial entre dos naciones que comparten frontera”, expresó la mandataria.
La presidenta también señaló que, a diferencia de otros países de la región que han enfrentado crisis humanitarias más profundas, Nicaragua mantiene condiciones económicas que, a su juicio, han contribuido a cierta estabilidad interna.
“Adicionalmente, en el caso de Nicaragua, hace inversiones y mantiene una estabilidad económica donde usted no puede comparar las condiciones de vida que tienen los nicaragüenses frente a las que tienen, por ejemplo, los cubanos o las que llegaron a tener los venezolanos”, manifestó.
Las declaraciones llaman la atención porque se producen después de que la propia Fernández expresara recientemente una postura crítica hacia los gobiernos autoritarios en América Latina, afirmando que no existen “espacios grises” frente a las dictaduras que restringen libertades y derechos fundamentales.
Seguirá siendo una relación armoniosa
Pese a las diferencias políticas entre ambos países y a las denuncias internacionales contra el régimen sandinista, la gobernante costarricense insistió en que su administración apostará por mantener una convivencia basada en el respeto mutuo y la cooperación fronteriza.
“Nosotros pues tenemos una relación armoniosa dentro de lo que cabe y en mi gobierno seguirá siendo así. Dios con Nicaragua, Dios con Costa Rica y Dios con todos ellos, pues con sus problemas internos y su forma de gobierno que han elegido tener y nosotros acá llevando la relación de vecindad de una manera pacífica, armoniosa en todo lo que se pueda”, afirmó.
Costa Rica es destino de refugiados nicaragüenses
Las declaraciones ocurren en un contexto en el que Costa Rica continúa siendo el principal destino de miles de nicaragüenses que han abandonado su país en busca de protección internacional desde la crisis sociopolítica iniciada en 2018.
Diversos organismos internacionales han documentado el aumento de solicitudes de refugio por parte de ciudadanos nicaragüenses, muchos de ellos alegando persecución política, restricciones a las libertades públicas y falta de garantías democráticas.
Aunque Fernández evitó profundizar sobre la situación política interna de Nicaragua, dejó claro que su gobierno priorizará el mantenimiento de una relación estable con el país vecino, basada en los lazos históricos, comerciales y humanos que unen a ambas naciones centroamericanas.
Minería ilegal
Aunque la presidenta Laura Fernández defendió una relación “cordial” y “armoniosa” con Nicaragua, uno de los principales desafíos en la agenda bilateral continúa siendo la extracción ilegal de oro en la zona fronteriza norte de Costa Rica.
En los últimos años, las autoridades costarricenses han denunciado reiteradamente la presencia de grupos de mineros ilegales, conocidos popularmente como “coligalleros”, que operan en sectores como Crucitas y Conchuditas, cerca de la frontera con Nicaragua.
Las incursiones han generado preocupación por el impacto ambiental provocado por la deforestación, la contaminación de ríos con mercurio y el establecimiento de campamentos clandestinos en áreas protegidas. Las autoridades costarricenses también han advertido sobre la presencia de redes vinculadas al crimen organizado que se benefician de la extracción y comercialización ilegal del oro.
La situación ha obligado a Costa Rica a desplegar operativos policiales permanentes en la zona. Durante los últimos meses, decenas de personas, en su mayoría de nacionalidad nicaragüense, han sido detenidas en acciones desarrolladas por la Fuerza Pública y la Policía de Fronteras.
Pese a estos incidentes, Fernández dejó claro que su administración continuará apostando por una relación de vecindad estable con Managua. Sin embargo, la minería ilegal en Crucitas y Conchuditas sigue representando uno de los temas más sensibles en la relación entre ambos países, junto con los flujos migratorios y la seguridad fronteriza.
Facebook
Visitar Facebook
X
Visitar X
Instagram
Visitar Instagram
Youtube
Visitar Youtube
LinkedIn
Visitar LinkedIn
WhatsApp
Visitar WhatsApp
Telegram
Visitar Telegram
Spotify
Visitar Spotify
TikTok
Visitar TikTok
Google Noticias
Visitar Google Noticias