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EE. UU. amenaza con aranceles de 12.5% a Nicaragua y pone bajo presión exportaciones clave del régimen Ortega-Murillo

Estados Unidos evalúa imponer aranceles de hasta 12.5 % a productos nicaragüenses tras concluir que Nicaragua no aplica de forma efectiva prohibiciones contra bienes producidos con trabajo forzoso. La medida podría afectar exportaciones clave, zonas francas y miles de empleos vinculados al comercio con el principal socio comercial del país

Junio 03, 2026 02:34 PM
EE. UU. amenaza con aranceles de 12.5% a Nicaragua y pone bajo presión exportaciones clave del régimen Ortega-Murillo

Nicaragua enfrenta una nueva amenaza comercial desde Estados Unidos que podría impactar directamente a miles de trabajadores vinculados a las exportaciones, las zonas francas y la industria textil.

La administración estadounidense anunció que estudia imponer aranceles adicionales a productos provenientes de 60 economías, incluida Nicaragua, al considerar que no cuentan con mecanismos efectivos para impedir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso.

La decisión adquiere especial relevancia para los nicaragüenses porque Estados Unidos sigue siendo el principal destino de las exportaciones del país. Cualquier incremento arancelario podría reducir la competitividad de productos nicaragüenses en el mercado estadounidense, afectar inversiones y generar incertidumbre en sectores que constituyen importantes fuentes de empleo.

La medida también surge en un contexto de deterioro de las relaciones entre Washington y la dictadura Ortega-Murillo, marcada por sanciones, denuncias sobre derechos humanos en Nicaragua y cuestionamientos al alineamiento geopolítico del régimen con Rusia, China e Irán.

Controles efectivos

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) informó el 2 de junio que concluyó una investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y determinó que 60 economías mantienen políticas o prácticas consideradas irrazonables porque no imponen o no hacen cumplir de forma efectiva prohibiciones a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.

Según Washington, esta situación genera una competencia desleal para las empresas estadounidenses al permitir que productos elaborados bajo condiciones laborales abusivas ingresen a las cadenas globales de suministro con costos artificialmente reducidos.

Entre las 54 economías señaladas por no imponer ni hacer cumplir eficazmente estas prohibiciones aparece Nicaragua junto a países como China, Rusia, Brasil, Honduras, Guatemala, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Chile, Argentina, Perú y Venezuela.

En las secciones III.A.7 y III.B.7, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) determinó que Nicaragua no ha establecido ni aplicado de manera efectiva una prohibición a la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso.

En la sección IV, la USTR concluyó que la falta de imposición y aplicación efectiva de una prohibición a las importaciones vinculadas al trabajo forzoso constituye una práctica irrazonable.

En la sección V, la USTR concluyó además que la falta de imposición y aplicación efectiva de dicha prohibición perjudica o restringe el comercio de Estados Unidos.

Por las razones expuestas anteriormente, los resultados de esta investigación indican que los actos, políticas y prácticas de Nicaragua relacionados con la falta de establecimiento y aplicación efectiva de una prohibición a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso son irrazonables y afectan o restringen el comercio de Estados Unidos.

Aranceles sobre exportaciones

Como respuesta a los hallazgos de la investigación, la USTR propuso aplicar aranceles adicionales a los productos procedentes de las economías investigadas.

La propuesta establece dos niveles:

Un arancel adicional del 10 % para países que cuentan con algún tipo de prohibición o mecanismos parciales contra bienes producidos con trabajo forzoso.

Un arancel adicional del 12.5 % para las economías que, según Washington, no poseen mecanismos efectivos ni sistemas adecuados de cumplimiento.

Aunque la administración estadounidense aún no ha confirmado cuál de los dos niveles aplicaría específicamente a Nicaragua, la inclusión del país en la investigación representa una señal de advertencia para exportadores y sectores productivos que dependen del acceso preferencial al mercado estadounidense.

La propuesta de nuevos aranceles surge después de que la USTR concluyera que Nicaragua forma parte de los países que no han establecido ni aplicado de manera efectiva prohibiciones contra la importación de productos elaborados mediante trabajo forzoso, una situación que Washington considera perjudicial para sus productores y empresas.

Riesgo para zonas francas y sector textil

La propuesta contempla además un mecanismo especial para el sector textil y de confección que permitiría el ingreso de determinados volúmenes de mercancías con tarifas reducidas.

El tema resulta particularmente sensible para Nicaragua debido al peso que tienen las zonas francas y la industria textil dentro de las exportaciones nacionales.

Un incremento arancelario podría afectar la competitividad de productos nicaragüenses frente a otros proveedores internacionales y reducir márgenes de ganancia para empresas que operan bajo esquemas de manufactura destinados al mercado estadounidense.

Las zonas francas representan una de las principales fuentes de empleo formal del país y mantienen una fuerte dependencia del mercado estadounidense. Por ello, cualquier medida que encarezca las exportaciones podría tener repercusiones económicas más amplias en sectores vinculados a la maquila, confección y manufactura ligera.

Economistas han advertido en ocasiones anteriores que las economías pequeñas y altamente dependientes de un mercado específico suelen ser más vulnerables a cambios en las políticas comerciales de sus principales socios.

Presión comercial

La administración estadounidense sostiene que el objetivo de la medida es proteger a los trabajadores y empresas estadounidenses frente a productos elaborados mediante trabajo forzoso.

El embajador comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que Washington ya no tolerará que sus socios comerciales permitan la entrada de productos fabricados bajo condiciones que considera incompatibles con estándares laborales internacionales.

"Es inaceptable que nuestros socios comerciales más importantes no aborden la importación de productos elaborados con trabajo forzoso. Esto crea una dinámica en la que los trabajadores estadounidenses se ven obligados a competir globalmente en condiciones desiguales", declaró el funcionario al anunciar las conclusiones de la investigación.

Greer agregó que, aunque algunos socios comerciales han dado pasos iniciales para combatir este problema, Washington considera que todos deben hacer más para garantizar que el comercio internacional no fomente ni perpetúe el trabajo forzoso.

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