Manuel Orozco llama a construir una resistencia cívica contra Murillo

El politólogo Manuel Orozco advirtió que Nicaragua enfrenta una “crisis de conciencia” marcada por miedo, fragmentación social y pérdida de referentes políticos. En un artículo publicado en Confidencial, llamó a construir un diálogo entre fuerzas cívicas y crear una resistencia organizada frente al régimen Ortega-Murillo

Mayo 26, 2026 10:30 AM
Manuel Orozco llama a construir una resistencia cívica contra Murillo

El politólogo nicaragüense Manuel Orozco aseguró que Nicaragua atraviesa una profunda crisis de conciencia política y moral, y advirtió que el país necesita con urgencia un diálogo entre las fuerzas cívicas para construir una resistencia democrática frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

En un artículo de opinión titulado “Un diálogo necesario entre las fuerzas cívicas de Nicaragua”, publicado en el medio Confidencial, Orozco analiza el deterioro político, social y cultural que afecta tanto a Nicaragua como al entorno internacional, marcado —según sostiene— por el avance de regímenes autoritarios, el debilitamiento democrático y la fragmentación global. 

El director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano plantea que el mundo vive una etapa de incertidumbre y desgaste social donde las personas enfrentan cambios acelerados, desinformación y pérdida de referentes intelectuales y políticos.

El resultado es un desánimo o una indisposición para asumir el riesgo de defender la democracia”, sostiene Orozco en su análisis. 

El politólogo considera que Nicaragua representa un “microcosmos” de las tensiones globales actuales debido a la combinación entre autoritarismo político, control económico y miedo social.

Nicaragua captura el microcosmos de estas realidades: un régimen autocrático que anuló el conocimiento, un mercado que controla la economía a partir de la captura del Estado y un cambio constante en los patrones de control económico y en la carestía”, afirma. 

Orozco sostiene además que Rosario Murillo se ha convertido en una figura administrativa del poder más que en una líder legítima, mientras gran parte de la población permanece paralizada por el miedo, la adaptación o la resignación.

Rosario Murillo aparece como una gerente y no como una líder legítima”, señala el académico. 

En el texto, el experto también critica la desinformación y el impacto de las redes sociales sobre la conciencia colectiva, argumentando que la abundancia de información superficial ha debilitado la capacidad de análisis crítico dentro de las sociedades contemporáneas.

“La gente lee y entiende menos, pero al mismo tiempo cree en el primer dato simple y superficial que le ponen enfrente”, advierte Orozco. 

A juicio del politólogo, esta situación ha permitido que gobiernos autoritarios fortalezcan sus mecanismos de control mientras las sociedades se sienten cada vez más agotadas, ansiosas y desconectadas de los procesos políticos.

En el caso de Nicaragua, considera que el temor a la represión y la falta de referentes confiables han provocado que muchos ciudadanos prefieran alejarse de debates sobre política, religión o economía.

“Aparte del miedo a la represión, los referentes que les permitan hablar de política, religión o economía son casi inexistentes”, expresa el artículo. 

Frente a este escenario, Orozco propone abrir un diálogo comprometido entre sectores cívicos, profesionales, empresarios, periodistas, religiosos y ciudadanos dispuestos a impulsar cambios democráticos.

El analista aclara que las “fuerzas cívicas” no se limitan a líderes opositores visibles, sino a todas las personas conscientes de la “orfandad política” que atraviesa la sociedad nicaragüense.

“Más que hablar de unidad, ellos pueden entablar un diálogo apoyado en la mediación clara de los puntos de referencia comunes”, plantea. 

El académico considera que este diálogo debe servir para construir confianza mutua, definir diferencias, establecer treguas políticas y crear una hoja de ruta común frente al régimen Ortega-Murillo.

También advierte que la oposición no debe depender exclusivamente de una eventual intervención estadounidense ni resignarse a la continuidad de la dictadura como únicas alternativas políticas.

“El riesgo político de no actuar tiene mayores consecuencias que las de presionar como un bloque crítico”, señala Orozco. 

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