“El que calla es cómplice”: sacerdotes exiliados rechazan ataques de Rosario Murillo

Sacerdotes nicaragüenses exiliados respondieron a los ataques de Rosario Murillo, quien los llamó “vagos tuiteros” y pidió expulsarlos de la Iglesia por denunciar al régimen Ortega-Murillo. Los religiosos aseguraron que no dejarán de alzar la voz frente a las injusticias, la represión y las violaciones a derechos humanos en Nicaragua

Mayo 19, 2026 08:45 AM
“El que calla es cómplice”: sacerdotes exiliados rechazan ataques de Rosario Murillo

Sacerdotes nicaragüenses exiliados respondieron a los ataques y descalificaciones de Rosario Murillo, quien pidió públicamente a la Iglesia católica expulsarlos por denunciar al régimen Ortega-Murillo desde redes sociales además de llamarlos “vagos tuiteros” y “envidiosos” por vivir en el destierro. 

Lejos de guardar silencio, los prelados afirmaron en 100%NOTICIAS que continuarán alzando la voz porque denunciar las injusticias y defender la dignidad de los pueblos forma parte de su compromiso cristiano y sacerdotal.

El sacerdote nicaragüense Nils de Jesús Hernández, actualmente en la Iglesia Reina de la Paz en Waterloo, Iowa, Estados Unidos, rechazó las acusaciones de Murillo y aseguró que sus palabras carecen de fundamento y se reducen a simples insultos contra el clero exiliado.

“Son básicamente insultos que está haciendo a nosotros como clérigos”, expresó Hernández, al explicar que tanto sacerdotes como laicos tienen el deber cristiano de denunciar las injusticias. 

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El religioso recordó que el bautismo compromete a los creyentes a ejercer una misión profética dentro de la sociedad.

“Tenemos el mandato de Cristo de ser voces proféticas porque en el bautismo nosotros fuimos configurados, todos los bautizados, que fuéramos como Cristo sacerdote, como Cristo profeta y como Cristo rey”, explicó. 

“Por lo tanto, como Cristo profeta estamos enviados a anunciar la palabra de Dios, la buena nueva. Pero también estamos enviados a denunciar las injusticias”, agregó. 

“No vamos a callarnos”

Hernández afirmó que lo que realmente incomoda al régimen es que los sacerdotes exiliados continúan denunciando la represión y las violaciones a derechos humanos cometidas en Nicaragua.

“Lo que nosotros hemos estado haciendo desde el exilio es denunciar todas las injusticias que esta dictadura ha cometido en contra del pueblo nicaragüense. Y eso es lo que le molesta a ellos. Porque no podemos tapar el sol con un dedo”, sostuvo. 

El sacerdote insistió en que guardar silencio equivaldría a convertirse en cómplice.

“Como decía Monseñor Rolando Álvarez, ‘El que calla es cómplice’. Así es que yo personalmente, como ciudadano y como bautizado, tengo la obligación de anunciar y denunciar porque mi bautismo me envía a ser profeta”, afirmó. 

“Y como estoy comprometido con mi bautismo, yo no voy a parar de anunciar y denunciar. Es el compromiso bautismal el que a mí me envía a denunciar esas injusticias”, reiteró. 

Hernández subrayó además que las denuncias realizadas por sacerdotes y obispos exiliados están sustentadas en hechos ampliamente documentados desde 2018.

“Nosotros no estamos levantando ningún falso. Entonces, si eso le duele, eso ya no es cosa de nosotros”, expresó. 

La dignidad humana y la doctrina social de la Iglesia

El sacerdote también defendió que la denuncia de las injusticias forma parte de la doctrina social de la Iglesia católica y recordó que históricamente el Vaticano ha condenado los abusos contra la dignidad humana.

Mencionó particularmente la encíclica Rerum Novarum, publicada en 1891 por el papa León XIII, enfocada en la defensa de los trabajadores y la justicia social.

También señaló que el papa León XIV publicará próximamente la encíclica Magnificat Humanitatis, enfocada en la protección de la dignidad humana en tiempos de inteligencia artificial.

“Entonces, para ver lo que está pasando con esta señora, la Iglesia tiene la obligación de hablar y de decir que no podemos tolerar que se pisotee la dignidad de un pueblo y que la dignidad de los pueblos se tiene que denunciar, se tienen que proteger y si hay injusticia se deben denunciar”, concluyó. 

Edwin Román: “Nos dio risa”

Desde Miami, el sacerdote exiliado Edwin Román también reaccionó a las declaraciones de Murillo y confesó que las ofensas de la codictadora provocaron risa entre algunos religiosos exiliados.

“Jamás un sacerdote debe guardar silencio ante las atrocidades que comete una dictadura en contra de su pueblo. Guardar silencio para mí en el destierro sería ser cómplice. Lo denuncié en Nicaragua y continuaré haciéndolo hasta que desaparezca este régimen totalitario”, afirmó Román. 

El sacerdote aclaró además que denunciar abusos no significa participar en política partidaria.

“Mi vocación de sacerdote me llama a ser testigo del Evangelio con las consecuencias que esto acarrea. Un sacerdote no debe hacer política partidista, no hay que confundir. Somos llamados a denunciar el mal, no ser cómplices”, explicó. 

Román valoró además el papel de las redes sociales para romper el silencio impuesto por el régimen.

“Gracias a Dios hoy en día contamos con las redes sociales para expandir el mensaje del Evangelio y la doctrina social de la Iglesia”, expresó. 

Finalmente, envió un mensaje esperanzador y aseguró que las voces en el exilio continúan representando a quienes no pueden expresarse libremente dentro de Nicaragua.

“Qué bien que nos escuchan y que personas afines a ellos nos dan la razón porque somos voces en el exilio al igual que los periodistas independientes para los que no tienen voz en Nicaragua”, concluyó.

Silvio Báez llama a no callar ante las injusticias

Durante la homilía del domingo pasado, El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, llamó a seguir la misión de Jesús como iglesia al no callar la verdad de Dios pese a las adversidades y sin ceder al miedo desenmascarando a quienes desde el poder encarcelan, destierran y silencian.

“Jesús nos imaginó así, acercándonos a todos sin distinción, para contagiarlos de la alegría de creer y la hermosura de vivir el Evangelio y seguir al Maestro. En esa misión, la Iglesia no puede callar la verdad de Dios ni dejarse condicionar por el miedo o por intereses mundanos. Por eso también, sin temor a las consecuencias, la Iglesia denuncia la injusticia y el irrespeto a la dignidad humana, desenmascarando a quienes desde el poder encarcelan, destierran y silencian a su propio pueblo”, reflexionó.

Murillo insiste en ataques contra sacerdotes exiliados

En respuesta este lunes, Rosario Murillo arremetió contra sacerdotes y obispos nicaragüenses exiliados que continúan denunciando al régimen Ortega-Murillo desde redes sociales y exigió públicamente a la Iglesia católica que los expulse por involucrarse en política, calificándolos de “vagos tuiteros” y acusándolos de actuar de manera “vulgar” y “pecaminosa”.

“Estamos seguros que algún día la Iglesia católica va a reconocer que un miembro de su Iglesia no puede estar participando de manera vulgar, ofensiva y pecaminosa en política porque sabemos que aquellos que deciden entregar su vida diz que a Dios tienen que de verdad respetar ese juramento a Dios, no diz que a Dios y servir al diablo, a Dios”, dijo Murillo.

Antes de concluir su intervención, Murillo también envió un mensaje dirigido a los “nicaragüenses que han sabido ser de patria libre”, exaltando lo que describió como la fortaleza espiritual del pueblo.

“Han sabido ser de amor y fuerza, que han sabido ser iluminados y atravesados por los grandes espíritus que aquí resuenan, que aquí habitan, que aquí nos inspiran todos los días, por eso decimos iluminados por los grandes espíritus, qué gracia la que tiene el pueblo nicaragüense”, sentenció Murillo.

Murillo llama “envidiosos” a sacerdotes exiliados

Horas después, Murillo volvió a referirse a los religiosos desterrados y los calificó de “envidiosos” por no encontrarse en Nicaragua. 

Contradicciones en su discurso

“Hay quienes creen que no podemos mencionar a Dios. Alguien dijo ahí que cómo podemos ser sacrílegos. Uno de esos que andan buscando como hacer daños llenos de saña, llenos de odio probablemente de envidia porque no están aquí”, afirmó Murillo tras reiterar que su régimen tiene dones superiores y están llenos de amor.

Sin embargo, durante el mismo discurso, Murillo dio lectura a una nota enviada supuestamente por un sacerdote o pastor afín al régimen sandinista, dejando en evidencia que los mensajes religiosos no le incomodan cuando respaldan su narrativa política. 

“Y quiero leer una nota que me hizo llegar el día de hoy una persona que pertenece a las Iglesias y que saluda, dice, el Natalicio como una fecha trascendental, el Natalicio del General de Hombres y Mujeres Libres”, afirmó Murillo.

“Sandino no fue solamente un Combatiente. Fue un Centinela Espiritual de la Soberanía Nacional, un hombre que convirtió las montañas de Las Segovias en altares vivos de resistencia, donde quedó sembrado para siempre el Carácter Invencible de un Pueblo que jamás aceptó inclinarse ante Poderes extranjeros”, indica parte del escrito.

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