Acuerdo militar Rusia-Nicaragua refuerza estrategia autoritaria de supervivencia más amplia de Ortega

El exdiplomático estadounidense Steven E. Hendrix advirtió que el nuevo acuerdo militar entre Rusia y Nicaragua no representa una “crisis de misiles”, pero sí fortalece la estrategia de supervivencia autoritaria del régimen Ortega-Murillo y sus alianzas con Moscú, China e Irán

Mayo 14, 2026 09:00 AM
Acuerdo militar Rusia-Nicaragua refuerza estrategia autoritaria de supervivencia más amplia de Ortega

El exdiplomático estadounidense y exalto funcionario de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Steven E. Hendrix, advirtió que el nuevo acuerdo militar entre Rusia y Nicaragua fortalece la estrategia de supervivencia autoritaria del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en un contexto de creciente aislamiento internacional y debilitamiento democrático en el país. 

El análisis fue publicado en la revista Americas Quarterly bajo el título “Lo que Nicaragua gana del abrazo de Rusia”, donde Hendrix sostiene que el reciente pacto militar ratificado por el Consejo de la Federación de Rusia no representa una nueva “crisis de misiles” en Centroamérica, pero sí consolida la relación entre Managua y Moscú como parte de una estrategia política de largo plazo. 

Según el especialista, el acuerdo amplía la cooperación militar mediante entrenamiento conjunto e intercambio de inteligencia, permitiendo al régimen Ortega-Murillo reforzar alianzas externas con gobiernos autoritarios como Rusia, China e Irán.

Para los copresidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo, refuerza una estrategia de supervivencia autoritaria más amplia, basada en alianzas externas”, señala Hendrix en su artículo. 

El exfuncionario estadounidense sostiene que el régimen nicaragüense ya no depende de legitimidad interna, sino de respaldos internacionales capaces de sostener su continuidad política incluso después de una eventual salida de Ortega del poder.

“Cuanto más se integre Nicaragua en los lazos de seguridad, inteligencia y diplomacia con países como Rusia, China e Irán, más fácil le resultará al régimen mantener la continuidad”, advierte. 

Hendrix considera que el acuerdo con Moscú debe entenderse como parte de una tendencia más amplia de gobiernos autoritarios que buscan fortalecer su control interno mientras consolidan alianzas geopolíticas externas sin condicionamientos democráticos.

El artículo también repasa el deterioro institucional que, según el autor, ha vivido Nicaragua desde las protestas de 2018, cuando la represión estatal dejó cientos de muertos, miles de heridos y una masiva ola de exilio, de acuerdo con organismos internacionales de derechos humanos. 

El exdiplomático sostiene que, desde entonces, el régimen ha impulsado una “reestructuración institucional” dirigida a eliminar centros independientes de poder, incluyendo universidades, organizaciones civiles, medios de comunicación y la Iglesia Católica.

Entre los casos mencionados destaca el encarcelamiento y posterior destierro del obispo Rolando Álvarez, al que define como uno de los símbolos más visibles de la determinación del régimen por silenciar voces críticas.

Asimismo, el análisis señala que más de 5,000 organizaciones civiles, religiosas, académicas y humanitarias han sido clausuradas o despojadas de personalidad jurídica desde 2018

Respecto a Rusia, Hendrix afirma que Moscú obtiene una ventaja geopolítica simbólica al mantener presencia e influencia en Centroamérica, especialmente en medio de la guerra en Ucrania y de las tensiones globales con Estados Unidos.

“Rusia no puede competir económicamente con Estados Unidos en Latinoamérica, pero puede generar puntos de presión simbólicos cerca de las fronteras estadounidenses”, explica. 

No obstante, el autor advierte que Washington debe evitar exagerar la amenaza militar rusa en Nicaragua, ya que eso podría fortalecer el discurso antiimperialista utilizado por Ortega y Murillo.

En lugar de ello, propone que la comunidad internacional centre sus esfuerzos en apoyar a periodistas independientes, universidades en el exilio, defensores de derechos humanos, organizaciones religiosas y estructuras cívicas capaces de sostener una futura transición democrática.

Para Hendrix, la principal batalla no es militar, sino institucional y democrática. “La cuestión central no radica meramente en si la influencia rusa se expande en Centroamérica, sino en si los cimientos cívicos de Nicaragua lograrán sobrevivir el tiempo suficiente para reconstruir un futuro democrático”, concluye el artículo publicado en Americas Quarterly.

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