Ortega y Murillo suavizan discurso tras derrota en el SICA
Daniel Ortega y Rosario Murillo enviaron una carta conciliadora a los países miembros del SICA, tras perder la capacidad de bloquear la elección del nuevo secretario general del organismo regional, tras una reforma aprobada sin la participación de Nicaragua
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo envió una carta a los países miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), luego de conocer que ya no podrán bloquear la elección del nuevo secretario general del organismo regional.
El mensaje, firmado por el “cocanciller” Valdrack Jaentschke Whitaker y fechado el 26 de abril de 2026, marca un contraste con las comunicaciones agresivas y amenazantes que Managua había enviado anteriormente a los gobiernos centroamericanos, especialmente contra Costa Rica, Guatemala, Panamá y República Dominicana.
“Las autoridades del Estado nicaragüense saludan con aprecio y hermandad a las autoridades de todos los Estados de nuestra Centroamérica”, inicia la carta oficialista, que contrasta con el tono frontal y hasta ofensivo que caraterizaron comunicaciones anteriores.
Ortega y Murillo aseguran darse por enterados de “los resultados de una reunión de cancilleres del SICA realizada recientemente en República Dominicana”, y afirman sentir “profunda tristeza por la situación de acefalía e ilegalidad en que se encuentra nuestro SICA”, sin mencionar la eliminación del mecanismo de consenso unánime para la toma de decisiones.
El pasado 24 de abril de 2026, Nicaragua quedó fuera de la reunión celebrada en República Dominicana, donde los otros siete países miembros aprobaron reformar el reglamento interno del SICA, según informó Confidencial.
Ahora, decisiones como la elección del secretario general podrán realizarse mediante mayoría calificada y no por unanimidad.
La Secretaría General del SICA permanece acéfala desde noviembre de 2023, cuando el abogado nicaragüense Werner Vargas —propuesto por Nicaragua para el período 2022-2026— fue obligado a renunciar por el propio régimen sandinista.
Desde entonces, Ortega y Murillo intentaron imponer a operadores políticos afines al oficialismo para dirigir el organismo regional, en medio de críticas de varios gobiernos centroamericanos que cuestionaron la falta de perfil diplomático de los candidatos nicaragüenses, algunos incluso sancionados internacionalmente.
Pese a ello, la carta oficial intenta trasladar la responsabilidad de la crisis institucional a los demás países miembros.
“En todo momento hemos manifestado nuestro rechazo a una situación que debería haberse superado hace mucho tiempo, puesto que el SICA es necesario para nuestros pueblos”, sostienen Ortega y Murillo.
El documento también insiste en la necesidad de “reasumir la legalidad” y recuperar “los acuerdos y consensos”, pese a que fue precisamente el mecanismo del consenso el que permitió a Managua mantener paralizado el organismo regional durante más de dos años.
“Nos hemos regido por protocolos y normas que nos unen, que no nos separan, que nos permiten avanzar juntos en estos tiempos difíciles que vive la familia humana”, escribieron.
El giro en el discurso contrasta con las posiciones asumidas previamente por el régimen sandinista.
En noviembre de 2024, Rosario Murillo calificó de “usurpadores” a funcionarios de la Dirección Ejecutiva del SICA por promover reuniones técnicas y discutir el presupuesto del organismo.
Meses después, en marzo de 2025, el régimen acusó a Costa Rica —entonces presidente pro tempore del SICA— de responder a “intereses foráneos” y comparó a ese país con “las posiciones y posturas de los colonialistas de la tierra”.
La dictadura también acusó a Costa Rica, Guatemala, Panamá y República Dominicana de “inmiscuirse” en asuntos internos de Nicaragua al rechazar la candidatura del excanciller Denis Moncada para secretario general.
En junio de 2024, Managua incluso anunció su retiro temporal del SICA como represalia porque los demás países no respaldaban a sus candidatos. Posteriormente presentó una solicitud ante la Corte Centroamericana de Justicia, aunque después también abandonó ese tribunal regional.
Ahora, tras perder la capacidad de veto dentro del organismo, Ortega y Murillo optaron por un tono diplomático y conciliador.
“Desde Nicaragua bendita y siempre libre y soberana les saludamos con el aprecio fraternal de siempre, esperando que podamos reunirnos pronto a retomar nuestros acuerdos y consensos”, concluye la carta enviada a los siete países que terminaron reformando las reglas del SICA sin la participación de Nicaragua.
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