Exjefe de misión de EE.UU. alerta sobre “Estado paranoico” en Nicaragua

“El régimen no tolera la acción ni el pensamiento independientes”. El diplomático Kevin O’Reilly aseguró que Nicaragua vive bajo una “dictadura extremadamente personalista” y un “Estado paranoico”, mientras afirmó que Laureano Ortega “aún no está del todo preparado”

Equipo de Periodistas
mayo 06, 2026 09:45 AM
Exjefe de misión de EE.UU. alerta sobre “Estado paranoico” en Nicaragua

Nicaragua vive bajo una “dictadura extremadamente personalista” y un “Estado paranoico”, aseguró el diplomático estadounidense Kevin O’Reilly durante el foro «La crisis democrática de Nicaragua: consolidación del régimen autoritario y el futuro de la política de Estados Unidos», organizado por el Diálogo Interamericano en Washington. 

O’Reilly, quien fungió como jefe de misión de Estados Unidos en Nicaragua desde junio de 2023, ofreció un amplio análisis sobre la estructura de poder del régimen Ortega-Murillo, el deterioro institucional del país y la creciente centralización del control político y económico en manos de la familia presidencial. 

“Creo que es importante considerar, en primer lugar, que esto se ha convertido realmente en una dictadura sumamente personalista”, afirmó el diplomático estadounidense, quien señaló que el nivel de concentración de poder resulta difícil de comprender para quienes no siguen de cerca la realidad nicaragüense. 

Según O’Reilly, incluso funcionarios de alto rango evitaban tomar decisiones sin consultar directamente con la residencia presidencial en Managua.

No sabría decir cuántas veces ocurrió que un ministro o un viceministro nos dijeran simplemente: ‘Permítanme consultar con El Carmen’”, relató, en referencia al complejo donde habita la familia Ortega-Murillo. 

El exfuncionario estadounidense sostuvo que el sandinismo actual “ha traicionado” las aspiraciones originales con las que llegó al poder en 1979 y calificó el proyecto político de Daniel Ortega como “una revolución fallida”.

Cuando yo nací, este país era la segunda nación más pobre del hemisferio. Ahora que me he jubilado, sigue siendo la segunda nación más pobre del hemisferio”, expresó. 

O’Reilly aseguró que el régimen transformó al país en “una oligarquía sumamente exitosa” que ha acumulado poder mediante la destrucción sistemática de espacios independientes, incluyendo universidades, organizaciones civiles y medios de comunicación. 

Durante su intervención denunció que más de mil escuelas habrían sido clausuradas o afectadas por el control estatal, impactando potencialmente a cientos de miles de estudiantes. También afirmó que cerca de 30 centros de educación superior fueron destruidos o sometidos a vigilancia política directa. 

“Lo cierto es que no toleran la acción ni el pensamiento independientes”, subrayó el diplomático. 

El exjefe de misión afirmó además que el clima de vigilancia en Nicaragua alcanza niveles extremos y genera una fuerte autocensura incluso entre antiguos simpatizantes del oficialismo.

“Es cierto que hay mucha gente que se autoedita —se autocensura— en todas sus actividades”, dijo O’Reilly, quien describió al aparato estatal como “un Estado sumamente paranoico”. 

Como ejemplo, mencionó el caso de una viceministra que desapareció abruptamente de la vida pública tras asistir a un evento diplomático estadounidense.

“La situación recordaba a la Gran Enciclopedia Soviética: nadie en el Ministerio de Asuntos Exteriores se atrevía siquiera a mencionar el nombre de aquella mujer”, relató. 

El diplomático también se refirió al papel de Laureano Ortega Murillo, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a quien sectores del oficialismo consideran como posible sucesor político dentro del régimen.

Por cierto, Laureano aún no está del todo preparado, y eso que tiene 43 años”, expresó O’Reilly, quien vinculó esa situación con el carácter extremadamente cerrado y desconfiado del círculo de poder familiar. 

Según el exfuncionario, la familia gobernante ni siquiera confía plenamente en sus propios allegados, lo que ha derivado en una “gerontocracia férreamente controlada”.

Nadie más parece estar nunca lo suficientemente listo para asumir el liderazgo de este proyecto”, señaló. 

O’Reilly sostuvo que el régimen ha logrado mantenerse mediante una combinación de control económico, intimidación y cooptación social, limitando progresivamente todos los espacios de autonomía ciudadana.

Descubrieron que podían aislar a aquellos individuos o grupos que no formaban parte de su núcleo central, para luego cooptarlos o intimidarlos hasta reducirlos al silencio”, afirmó. 

En ese contexto, denunció la cancelación de miles de organizaciones no gubernamentales y la persecución contra iglesias, líderes religiosos y voces críticas.

“Han suprimido a varias iglesias evangélicas importantes”, indicó, al explicar que las autoridades destruyeron obras benéficas y eliminaron concesiones radiales cuando algunos sectores religiosos comenzaron a cuestionar al régimen. 

El diplomático también advirtió que la aparente estabilidad económica de Nicaragua es frágil y depende, en gran medida, de factores externos como el DR-CAFTA, las relaciones comerciales regionales y los vínculos con China. 

Si simplemente dejaran a la economía funcionar por sí sola, esta sería, con gran diferencia, la economía de mayor crecimiento en Centroamérica”, afirmó, aunque sostuvo que el control político pesa más que el desarrollo económico. 

A juicio de O’Reilly, las restricciones impuestas sobre la sociedad nicaragüense terminarán pasando factura al propio sistema.

“Preveo que, en algún momento, todas estas restricciones estructurales terminarán volviéndose en su contra; y lo harán con gran dureza”, advirtió. 

El exjefe de misión también criticó la falta de presión sostenida de la comunidad internacional y consideró insuficiente el apoyo brindado a la sociedad civil y al periodismo en el exilio.

“Hemos reducido nuestro apoyo a la sociedad civil y a los esfuerzos democráticos”, lamentó. 

Asimismo, cuestionó a organismos regionales e internacionales por mantener relaciones normales con Managua pese a las denuncias de abusos y violaciones a derechos humanos.

“La Unión Europea aún mantiene vigente su acuerdo de asociación; el SICA todavía intenta fingir que puede funcionar con Nicaragua incrustada en su seno”, afirmó. 

Finalmente, O’Reilly sostuvo que el futuro democrático de Nicaragua dependerá de la capacidad de coordinación internacional y del fortalecimiento de los propios actores nicaragüenses.

Lo que el gobierno de los Estados Unidos puede hacer es colaborar con otros actores para ayudar a los nicaragüenses a recuperar el control democrático de su propia sociedad”, concluyó. 

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