Ortega-Murillo silencian a sus propagandistas por temor a EE.UU, dicen analistas

Analistas políticos advierten que el régimen Ortega-Murillo ha comenzado a silenciar a sus propios propagandistas ante el temor de mayores presiones de Estados Unidos, tras discursos con una narrativa de odio hacia Trump y Estados Unidos

Equipo de Periodistas
Abril 29, 2026 08:00 AM
Ortega-Murillo silencian a sus propagandistas por temor a EE.UU, dicen analistas

Analistas políticos coinciden en que el régimen de Ortega-Murillo estaría silenciando a sus propios propagandistas ante el temor de nuevas presiones internacionales, especialmente por las consecuencias de su discurso contra Estados Unidos. Señalan que estos operadores han actuado como “camaleones” que “se venden al mejor postor”, tras haber atacado a Estados Unidos y al presidente Donald Trump para congraciarse con el poder.

La salida del diputado sandinista Moisés Absalón Pastora de su programa “Detalles del Momento”, así como las señales sobre posibles acciones contra la radio de Enrique Quiñónez, reflejan una reconfiguración interna orientada a controlar a voceros que anteriormente eran promovidos por el propio sistema.

Pastora se vio obligado a confirmar su salida de canal 6 luego que el tema fue revelado por medios independientes ya que desde el pasado 23 de abril, fecha en la que dejo de transmitir, no habia dicho ni una palabra, ni mensaje de despedida. El propagandista dijo el martes 28 de abril que: “Todo tiene un ciclo, este ciclo de Detalles del Momento por este momento precisamente llega a su punto. Porque es importante referir que hace un tiempo atrás he compartido con las autoridades que manejan la comunicación en nuestro país de hacer un paréntesis, de atender mi salud”, expresó.

EE.UU no tolera ninguna ofensa en esta nueva realidad

Para el politólogo José Antonio Peraza, no es casual que estos actores enfrenten ahora consecuencias. “Esta gente ha venido alentando a sus personajes que parece mentira la mayoría de ellos vienen del ámbito supuestamente anti sandinista en la década de los 90 y parte del 2000, sin embargo, estos son camaleones que se van transformando dependiendo de las condiciones políticas que hay en el país pasaron de ser somocistas a ser sandinista, de ser violetistas a ser arnoldistas y después de eso estuvieron con don Enrique Bolaños y etcétera”, dijo a 100% NOTICIAS.

Peraza subrayó que fue el propio régimen quien los impulsó: “los promovieron y les ordenaron que atacaran a los opositores en cualquier lugar del mundo o donde se encuentre y lo han venido haciendo de manera sistemática”, añadió.

No obstante, advierte que estas estructuras no lograron adaptarse al cambio en la política exterior de Estados Unidos: “Y todavía no se han adaptado a la realidad, hay una nueva realidad donde no podes insultar a Estados Unidos no podes amenazar a Estados Unidos, no podes decir que vas a matar y a robar a los exiliados más allá de su frontera a pesar de que lo han estado haciendo”.

El analista también enfatizó que “habían cosas que hasta hace poco eran toleradas por Estados Unidos y ahora no lo son”, lo que estaría obligando al régimen a contener a estos voceros.

Peraza considera que esta dinámica responde a un cálculo político para evitar una escalada con Washington: “posiblemente estaremos viendo una reestructuración de estos programas y supuestos analistas y difusores de las verdades verdaderas”.

Régimen descarta a sus voceros cuando dejan de ser útiles

El líder opositor Félix Maradiaga sostiene que estos personajes son utilizados y descartados según la conveniencia del poder.

“Personajes como ese, decidieron alquilar su conciencia al mejor postor; se vistieron de fervor al dictador, aplaudieron con entusiasmo sobreactuado y compitieron en servilismo con los fieles de siempre. Pero en las cortes de la dictadura no se premia la conversión sino la utilidad. Mientras sirven, se les tolera; cuando estorban, se les desecha. Y así, terminan confirmando la única coherencia que les queda. La de haber cambiado de bando sin jamás haber recuperado la dignidad”, afirmó.

Dictadura con miedo 

Para Alex Aguirre, director del Instituto para la Paz y el Desarrollo (Ipades), el mensaje es claro: el régimen está reaccionando desde el miedo.

“Cuando un régimen empieza a silenciar a sus propios voceros, no está ordenando el mensaje, está dejando al descubierto que tiene miedo y eso es lo que nos dice la salida de Absalon Pastora de la televisión estatal sandinista y las señales sobre la radio de Enrique Quiñonez y lo que nos dice es que no son errores, son advertencias”.

Aguirre advierte que el problema ya no es la oposición, sino el impacto del propio discurso oficial: “Hemos visto como el gato sandinista y a otros comunicadores y diseminadores de la discursiva estatal han sido callados o han sido mandatados a que bajen sus redes. Están callando porque el poder ya no teme a la oposición, teme a su propio discurso cuando cruza fronteras y provoca sanciones y presiones internacionales”.

Además, remarcó: “Por eso callan a sus propagandistas más ruidosos, no porque se hayan vuelto críticos, sino porque se volvieron incómodos al mismo sandinismo. Y ese modelo de lealtad, pues no alcanza, el micrófono es prestado por parte del régimen, el periodismo dependiente dentro del sandinismo no existe y se apaga cuando el miedo del dictador manda”.

Narrativa de odio de Ortega a Trump lo pone en el foco

Este movimiento ocurre tras las recientes declaraciones de Daniel Ortega contra Donald Trump, que, según el analista Manuel Orozco, refuerzan la percepción de Washington sobre Nicaragua.

“Lo que importa en este momento es que Estados Unidos está confirmando que realmente Nicaragua no quiere un diálogo. No quiere una comunicación”, afirmó.

Para Orozco, lejos de escalar con éxito, el discurso de Ortega resultó contraproducente: “La expectativa que se puede observar frente a lo que hizo Ortega es realmente reafirmar que Estados Unidos tiene una política legítima hacia Nicaragua”, explicó.

Salida de Pastora evidencia miedo y contradicciones en el régimen

Para el también opositor nicaragüense Juan Sebastián Chamorro, la salida de Moisés Absalón Pastora de la televisión estatal refleja contradicciones evidentes, luego de que el propio propagandista intentara justificar su retiro alegando problemas de salud.

“Para eso sí no tenía problemas de salud. Ahora sí los tiene. Entonces, es evidente que el tema de la salud no es no es lo que nos ocupa, sino que aparentemente parece que le dio un poquito de miedo meterse en pleitos grandes”, dijo.

Chamorro señaló que, aunque no profundiza en las razones exactas de la salida de Pastora, no descarta que inicialmente haya obedecido órdenes de atacar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Sin embargo, aclaró que aún no se conoce el verdadero motivo y afirmó que no le sorprende el desenlace.

“El tema de fondo es que la dictadura ha entrado en una especie de espirales erráticas de comunicación que nos conviene a los nicaragüenses. ¿A qué me refiero? Ortega sale hablando vociferando cualquier barbaridad en contra del presidente Estados Unidos”, continuó.

Explicó además que “los medios independientes interpretan, reproducen y analizan lo ahí dicho y acto seguido la codictadora acusa a los medios independientes de manipular lo que hice dijo, lo que dijo fue clarísimo”, añadió.

Chamorro sostiene que el régimen ha pasado a una postura reactiva. “Ahora están en una posición mucho más reactiva y eso nos conviene a todos, los que deseamos retornar, los que deseamos un retorno democracia y a los opositores. porque de alguna manera muestra una incongruencia”.

Finalmente, consideró que el futuro de figuras como Pastora, Enrique Quiñónez, Stanli Vladimir y William Grigsby es incierto, aunque no descartó que el régimen vuelva a incorporarlos en el futuro, como ya ha ocurrido en otras ocasiones.

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