Régimen otorga nacionalidad a exembajador venezolano en Nicaragua, pero despojada a nacionales
El régimen de Nicaragua otorgó la nacionalidad a un exembajador venezolano, mientras mantiene políticas que permiten retirar la ciudadanía a nicaragüenses de nacimiento.
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo otorgó este jueves la nacionalidad nicaragüense al exembajador de Venezuela en Managua, José Francisco Javier Arrué de Pablo, según una certificación del Ministerio del Interior publicada en el Diario Oficial La Gaceta.
De acuerdo con el documento oficial, “otorgar la nacionalidad nicaragüense en calidad de nacionalizado al ciudadano José Francisco Javier Arrué de Pablo, venezolano, nacido en Reino de España”, establece la resolución que entró en vigencia con su publicación.
La certificación señala que el ahora nacionalizado “gozará de los derechos y prerrogativas que las leyes le conceden y estará sometido a las obligaciones correspondientes a los nacionales nicaragüenses”, conforme a la Constitución Política y la Ley General de Migración y Extranjería.
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El régimen justificó la decisión “tomando en cuenta su permanencia en este país de forma continua e ininterrumpida desde hace trece años y tener vínculo de consanguinidad con nicaragüense”, además de que el propio Arrué de Pablo expresó su voluntad de adquirir la nacionalidad.
Arrué de Pablo, quien fungió como embajador de Venezuela en Nicaragua durante más de una década, culminó su misión diplomática en marzo de 2026 tras 13 años en el cargo.
Contradicción con la política de nacionalidad
La nacionalización ocurre en medio de cuestionamientos por la política oficial en materia de ciudadanía. Mientras el régimen otorga nacionalidad a diplomáticos extranjeros, ha impulsado reformas que afectan directamente a nicaragüenses de nacimiento.
En mayo pasado, la Asamblea Nacional aprobó una reforma parcial a la Constitución que establece que los nicaragüenses perderán su nacionalidad al adquirir otra. En su exposición de motivos, Ortega y Murillo argumentaron que “la nacionalidad no es un trámite administrativo, sino un pacto sagrado de lealtad” y que no puede existir “doble fidelidad”.
Sin embargo, el caso de Arrué de Pablo evidencia una contradicción: el exembajador ya contaba con nacionalidad venezolana y nació en España, lo que abre la posibilidad de que posea más de una nacionalidad, a la que ahora se suma la nicaragüense.
Este contraste refuerza las críticas sobre el uso selectivo de la ley, donde la prohibición de doble nacionalidad se aplica a ciudadanos nicaragüenses opositores a la dictadura, mientras se flexibiliza en casos vinculados a aliados políticos del régimen.
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