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Rubio reiteró que decisión de actuar sobre Nicaragua “está tomada”, dice Arellano

“Díganle a nuestros amigos nicaragüenses que no se preocupen, que después de Cuba va Nicaragua. La decisión está tomada”, citó Arellano de las palabras que habría dicho el secretario de Estado, Marco Rubio a varios presidentes que asistieron a la reunión Escudo de las Américas, entre ellos el presidente de Panamá quien fue uno de los que abogó por la situación de Nicaragua

Marzo 16, 2026 01:15 PM
Rubio reiteró que decisión de actuar sobre Nicaragua “está tomada”, dice Arellano

La oposición nicaragüense entregó cartas dirigidas al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio durante la cumbre regional conocida como Escudo de las Américas, un encuentro convocado por la administración estadounidense en el que participaron alrededor de doce mandatarios del hemisferio. Según el analista político Jaime Arellano, el tema de Nicaragua fue discutido en ese espacio y habría recibido atención directa del jefe de la diplomacia estadounidense.

De acuerdo con Arellano, las cartas fueron elaboradas por líderes políticos, empresarios y representantes de la diáspora nicaragüense con el objetivo de advertir sobre los riesgos que representa el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo para la seguridad regional.

“Las cartas fueron entregadas personalmente, pues fueron una carta dirigida al presidente Trump y una carta dirigida al secretario de Estado Rubio”, afirmó el analista durante una entrevista en el programa 100% Entrevistas.

Según explicó, uno de los documentos fue firmado por diversas figuras de la oposición nicaragüense, entre ellas Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Medardo Mairena, Noel Vidaurre y Ana Bauzá, además de empresarios, excombatientes de la contra y miembros de la diáspora.

El contenido de la carta dirigida al Departamento de Estado expone preocupaciones sobre la creciente influencia de China en Nicaragua y las implicaciones que esto podría tener para la seguridad del hemisferio occidental. El documento señala que el régimen de Ortega ha otorgado numerosas concesiones mineras a empresas vinculadas con Beijing, lo que ha permitido la explotación de más de un millón de hectáreas del territorio nacional. 

Asimismo, el texto advierte que esas concesiones han facilitado que los recursos generados por la producción aurífera circulen fuera del sistema financiero occidental, lo que —según los firmantes— permite al régimen sortear las sanciones internacionales y sostener su estructura de poder.

El documento también menciona acuerdos de equipamiento militar con empresas chinas sancionadas por Estados Unidos y la aprobación de un marco legal que permite la operación de zonas económicas especiales vinculadas a la iniciativa de la Franja y la Ruta.

Para la oposición nicaragüense, estos elementos demuestran que el país se ha convertido en un punto estratégico para la proyección geopolítica de China en el hemisferio.

En ese contexto, Arellano aseguró que las cartas fueron recibidas por autoridades estadounidenses y que el tema de Nicaragua fue abordado durante las conversaciones con líderes regionales.

Tengo entendido que después de la reunión platicamos con dos o tres presidentes que estuvieron ahí. El tema de Nicaragua fue un tema de discusión con el secretario de Estado Rubio”, afirmó.

Según su relato, Rubio habría transmitido a algunos mandatarios un mensaje dirigido tanto a la oposición como a la población nicaragüense.

“Díganle a nuestros amigos nicaragüenses que no se preocupen, que después de Cuba va Nicaragua. La decisión está tomada”, citó Arellano.

El analista también relató que varios presidentes latinoamericanos expresaron preocupación por la situación en Nicaragua durante la cumbre.

Entre ellos mencionó al presidente de Panamá, quien —según su versión— planteó que el gobierno de Ortega representa un problema de seguridad regional.

El presidente de Panamá dijo bien claro que Nicaragua era un problema de seguridad para la región”, afirmó.

De acuerdo con Arellano, la respuesta de Rubio habría sido contundente. “Nicaragua no va a ser un problema más. Ese problema va a ser solucionado este año”, aseguró el analista al citar lo que, según él, habría expresado el secretario de Estado ante los mandatarios.

Más allá del impacto diplomático inmediato, Arellano considera que la principal preocupación de la oposición nicaragüense en el pasado era convencer a Washington de que la crisis del país no debía verse únicamente como un problema de derechos humanos o democracia.

“La preocupación nuestra era convencer a los Estados Unidos de que Nicaragua era un problema de seguridad nacional, no solo de derechos humanos”, explicó.

Según el analista, esa percepción habría cambiado en los últimos años debido a decisiones del propio gobierno nicaragüense.

Entre los factores que menciona están la relación estratégica con China, el papel del país en flujos migratorios hacia Estados Unidos y la concesión de amplias áreas del territorio nacional a empresas extranjeras.

“Ortega comprobó lo que Rubio había dicho”, sostuvo. Arellano considera que el actual secretario de Estado ha mantenido durante años una postura firme frente a la influencia china en América Latina.

“Trump confía plenamente en Marco Rubio, alguien que siempre ha estado claro en lo que está pasando en Latinoamérica”, afirmó.

En ese sentido, el analista sostiene que la decisión política de Washington respecto al régimen nicaragüense ya estaría definida.

“La decisión de los Estados Unidos de que el régimen de Ortega-Murillo tiene que irse ya está tomada y no va a cambiar”, aseguró.

No obstante, Arellano reconoce que todavía existe debate dentro de círculos políticos estadounidenses sobre cómo podría desarrollarse una eventual transición en Nicaragua.

Uno de los escenarios discutidos, según el analista, sería la búsqueda de una figura dentro del propio sistema que facilite una transición política, similar a lo ocurrido en otros contextos regionales. Sin embargo, Arellano considera que la estructura del poder en Nicaragua es diferente a la de otros países.

En Nicaragua no hay tres ejes de poder como en Venezuela. Solo ha habido un eje de poder: Daniel Ortega y Rosario Murillo”, explicó.

Por esa razón, sostiene que el desafío principal de la oposición nicaragüense será convencer a Washington de que un gobierno de transición amplio podría ser la alternativa más viable para reconstruir las instituciones del país.

“El reto de la oposición es convencer a los Estados Unidos de que un gobierno de transición es lo que más conviene”, concluyó. 

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