Murillo a su círculo: “poder o muerte”, asegura que no negociará con Estados Unidos
Rosario Murillo habría convocado a sus leales y lanzó un mensaje contundente: “poder o muerte”. El analista Jaime Arellano afirma que la orden fue transmitir el mensaje a todo el aparato sandinista y descarta negociaciones con Estados Unidos
Rosario Murillo aseguró a su círculo más cercano que no habrá negociaciones con Estados Unidos y lanzó una consigna que, según analistas, refleja el endurecimiento de su postura política frente a la presión internacional. Durante una reunión celebrada el sábado con alrededor de 100 a 120 personas consideradas parte de su núcleo más leal, la copresidenta nicaragüense afirmó que el régimen se mantendrá en el poder y cerró su mensaje con la frase “poder o muerte”.
Según el analista político Jaime Arellano, Murillo, declarada ilegítima por Estados Unidos, transmitió a sus aliados más leales la consigna de “poder o muerte”, una frase que, de acuerdo con su interpretación, refleja tensión y temor dentro de las estructuras del oficialismo.
Arellano aseguró, en 100% Noticias, que el encuentro se realizó el sábado y reunió a aproximadamente entre 100 y 120 personas consideradas parte del círculo más fiel del régimen. Entre los asistentes habrían estado Daniel Ortega al inicio de la reunión, miembros de la familia presidencial, altos mandos del Ejército, jefes de la Policía, ministros, alcaldes leales y líderes de estructuras paramilitares.
“En esa reunión Rosario Murillo fue la única que habló, no hubo preguntas ni respuestas”, relató Arellano durante una entrevista. Según su versión, Ortega únicamente pronunció palabras de bienvenida antes de que Murillo tomara la palabra y dirigiera un mensaje directo a los presentes.
Murillo reiteró que su familia no contempla ningún tipo de diálogo político con Washington ni acepta cambios en la estructura del poder.
“No habían negociaciones con los Estados Unidos, que no hay negociaciones con los Estados Unidos, que no aceptan cambio, que no va a haber cambio en Nicaragua y que el Frente Sandinista y la revolución se van a quedar”, relató Arellano al describir el contenido del discurso.
La frase que marcó la reunión, según el analista, fue la consigna final lanzada por Murillo frente a sus seguidores.
“Al final la consigna que ella tiró fue ‘poder o muerte”, afirmó.
De acuerdo con Arellano, varios asistentes respondieron coreando la misma frase, lo que interpretó como un intento de reafirmar la lealtad interna en un momento que describió como delicado para el régimen.
Arellano sostuvo que la codictadora también habría ordenado replicar este tipo de encuentros en distintos departamentos del país para transmitir el mensaje a las bases del Frente Sandinista y reforzar la cohesión dentro de su estructura política.
El analista afirmó que el primer intento de replicar el mensaje se habría producido el domingo por la noche en Managua.
Según su versión, unas 400 personas participaron en un encuentro en el Parque Japón, donde el secretario político del Frente Sandinista en la capital, Fidel Moreno, habría transmitido el contenido del discurso.
“Fue una reunión de lista cerrada, alrededor de 400 invitados”, explicó Arellano.
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En ese encuentro, señaló, se reiteró la idea central del mensaje de Murillo.
“Que no habían negociaciones, que no van a haber negociaciones, que no van a haber elecciones, que no va a haber cambios de régimen”, aseguró el analista al describir lo que, según él, se transmitió a los asistentes.
Realizar reunión es por desesperación y pánico
Para Arellano, la convocatoria y el tono del mensaje evidencian un momento de preocupación dentro del aparato político del gobierno.
“Yo creo que esto es producto de dos cosas. Primero, la desesperación de ella de que los Estados Unidos no la van a tomar en cuenta”, dijo.
El analista añadió que, según información que ha recibido de fuentes dentro de Nicaragua, existe un cambio de actitud entre algunos simpatizantes del oficialismo.
“Hay una incertidumbre y una preocupación en los simpatizantes del Frente Sandinista que antes sacaban pecho y andaban con arrogancia y ahora han estado bien callados”, afirmó.
Según su interpretación, este comportamiento sería un indicador de que sectores dentro de la estructura sandinista podrían estar evaluando posibles escenarios ante una eventual presión internacional.
Arellano también vinculó el momento político con recientes señales provenientes de la región. En particular, mencionó declaraciones del presidente cubano Miguel Díaz-Canel sobre contactos con Estados Unidos, lo que —según él— habría incrementado la presión psicológica dentro del círculo de poder nicaragüense.
“Esto confirma que es un acto de desesperación”, sostuvo.
El analista considera que convocar a los aliados más cercanos para reiterar la permanencia en el poder es una señal de preocupación por posibles fracturas internas.
“Vos no convocás a una reunión con tus más allegados para ratificar que te vas a quedar si no tenés miedo de que alguien se te vaya”, expresó.
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Arellano también planteó dudas sobre el nivel real de respaldo dentro de las instituciones armadas del país.
“Probablemente Avilés, sí, probablemente dos o tres generales, sí, pero el resto del Ejército… ¿respaldará?”, cuestionó.
En su opinión, la dinámica dentro de las fuerzas armadas podría convertirse en un factor determinante en cualquier escenario político futuro.
“Esto demuestra que hay una desesperación”, insistió.
El analista sostuvo que, incluso sin presiones internacionales directas en este momento, el régimen estaría reaccionando con nerviosismo ante la posibilidad de sanciones o medidas económicas en el futuro.
“Las presiones económicas que vienen contra Nicaragua no han comenzado”, afirmó.
Entre los posibles escenarios que mencionó se encuentran restricciones comerciales, sanciones financieras o medidas relacionadas con inversiones extranjeras, aunque señaló que por ahora se trataría únicamente de posibilidades dentro del debate político.
A pesar de ese contexto, Arellano considera que el desenlace político en Nicaragua dependerá de factores internos y externos que aún están en desarrollo.
“El principio del fin de Ortega y Rosario Murillo ya comenzó”, afirmó. Sin embargo, también reconoció que el resultado final aún es incierto y podría incluir diferentes escenarios de transición política.
“Tal vez un proceso de transición con una junta de gobierno mientras se reconstruye la institucionalidad”, planteó.
Para el analista, lo que considera improbable es que el actual modelo de poder continúe sin cambios. “Excepto que Daniel Ortega se quede en el poder o uno de sus hijos se quede en el poder… yo creo que eso no es viable”, expresó el analista.
Otra fuente confirma reunión del fin de semana
Una fuente dijo a 100% Noticias, confirmó la reunión mencionada por Arellano, ya que tras los recientes acontecimientos regionales y la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, el régimen nicaragüense activó un mecanismo interno de seguimiento y control político.
De acuerdo con la información, se realizó una reunión con el equipo de coordinación interna del gobierno, integrado por Rosario Murillo, Daniel Ortega y su núcleo operativo, con el objetivo de monitorear la situación del país y prevenir cualquier escenario que pueda derivar en protestas o sublevaciones populares que vuelvan a colocar a Nicaragua en el foco de atención internacional.
La fuente indicó que el aparato de control estaría encabezado operativamente por Fidel Moreno, bajo el mando directo de Murillo, e incluiría a la cúpula militar y policial, entre ellos el jefe del Ejército, Julio César Avilés, el director de la Policía, Francisco Díaz, así como funcionarios civiles cercanos al poder como el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras.
La fuente también señaló que durante el encuentro se establecieron tareas específicas dirigidas a detectar y neutralizar de inmediato cualquier liderazgo emergente o señales de descontento en redes sociales, barrios o comunidades. Según el informante, el régimen teme que un levantamiento interno, similar a las protestas de 2018, pueda atraer nuevamente la atención de Washington y acelerar presiones internacionales contra el gobierno.
Por esa razón, la estrategia planteada consiste en mantener bajo control cualquier manifestación de disidencia para evitar que Nicaragua vuelva a posicionarse en la agenda política estadounidense, especialmente en un contexto internacional marcado por protestas recientes en Cuba y tensiones geopolíticas en otras regiones que podrían desviar temporalmente la atención de Estados Unidos.
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