Opositores: Ortega-Murillo en “pánico”, si hay un cambio político en Cuba es similar a la caída del muro de Berlín
Las recientes protestas en Cuba, la liberación de presos políticos y el reconocimiento de conversaciones con Estados Unidos por parte de Miguel Díaz-Canel han generado preocupación entre opositores nicaragüenses, quienes advierten que estos movimientos podrían tener un fuerte impacto en el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, al debilitar uno de sus principales aliados políticos en la región.
Las recientes señales de apertura política en Cuba, acompañadas por protestas callejeras y la liberación de presos políticos, han encendido las alarmas dentro del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, según advierten opositores y activistas nicaragüenses.
La situación se intensificó luego de que el cubano Miguel Díaz-Canel reconociera conversaciones con Estados Unidos y anunciara la liberación de 51 presos políticos. A esto se sumaron protestas en varias ciudades de la isla y la quema de la sede del Partido Comunista de Cuba en la localidad de Morón, hechos que analistas consideran señales de una crisis política más profunda.
Para dirigentes opositores nicaragüenses, los acontecimientos en la isla caribeña podrían tener repercusiones directas en Managua. El opositor Félix Maradiaga afirmó que los movimientos políticos en La Habana envían una señal inequívoca a la dictadura nicaragüense.
“La apertura del régimen cubano hacia Estados Unidos, que de hecho es el resultado de la enorme presión del presidente Trump, le envía un mensaje clarísimo a la dictadura sandinista. El mensaje es que los Ortega-Murillo se están quedando solos y más aislados cada día”.
Maradiaga aseguró que dentro del círculo de poder en Managua se percibe preocupación por la acumulación de crisis en varios aliados de regímenes autoritarios.
“Estoy seguro que dentro del búnker de El Carmen sienten los movimientos en la Habana, sumado a lo de Venezuela y lo de Irán, puede ser el preámbulo del desmoronamiento de la dictadura en Nicaragua, los Ortega-Murillo.”
El dirigente también sostuvo que cada gesto diplomático o político en Cuba tiene un impacto directo sobre el régimen nicaragüense. “Así que cada movimiento diplomático en Cuba es un golpe directo a los Ortega-Murillo que ahora tienen clarísimo que los supuestos aliados brillan por su ausencia. Así que no tengo dudas de que el régimen sandinista está en modo de pánico. Están buscando desesperadamente cómo apaciguar a Estados Unidos, cómo apaciguar al presidente Trump, cómo complacer a Washington antes de que Nicaragua aparezca en la lista”.
Maradiaga también mencionó contactos recientes con figuras influyentes de la política estadounidense. “El secretario Marco Rubio, recientemente el senador Rick Scott y de hecho yo tuve la oportunidad de escucharlo directamente del senador Ted Cruz en una breve conversación que sostuve con él hace algunas semanas, así que el régimen está en modo de pánico”.
Desde el análisis político, el secretario político de la organización AUN, Douglas Castro, considera que los movimientos en Cuba abren una coyuntura inédita para Nicaragua.
“Yo creo de que sin lugar a dudas Nicaragua está en una gran ventana de oportunidad claramente han bajado un poco el gas. Por lo menos en la narrativa, pero también en cierta reducción de la presión pues con liberación de presos políticos, algunos los están tratando mejor. Entonces, yo creo que el impacto es que Ortega está midiendo hasta dónde va a llegar a Estados Unidos, pero va a esperar, no se va a adelantar de ninguna manera”.
Castro subraya que el peso histórico de la revolución cubana sobre el sandinismo hace que cualquier cambio en La Habana tenga consecuencias profundas en Managua.
“Yo siempre he dicho que Nicaragua tiene muy poca relevancia en las discusiones latinoamericanas internacionales, pero si hay un país influenciado por la revolución cubana es Nicaragua”.
“Entonces si cambia y la revolución cubana entra en un proceso de cambio de transición política, ya no digamos de transición democrática, eso en Nicaragua es el equivalente a la caída del muro de Berlín, es decir, lo que representó la caída del muro de Berlín con el fin de la Guerra Fría a todo el resto de los países del bloque soviético”, comparó el analista.
Por su parte, Enrique Martínez advirtió que el deterioro simultáneo de los aliados estratégicos de Managua podría empujar al régimen a tomar decisiones en el corto plazo.
“Esta señal es especialmente inquietante y alarmante para la dictadura sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y no solamente para ellos, también para toda la estructura del poder del FSLN, incluido el ejército de Nicaragua, que ha dependido del eje político-económico entre La Habana y Caracas y otros aliados, entre ellos Rusia, China e Irán, que también se encuentra en una crisis sumamente profunda”.
“Con una Venezuela cada vez más debilitada y una Cuba obligada a dialogar bajo la presión internacional, un Irán sometido en una crisis sumamente profunda en razón a la guerra, el aislamiento de Managua se vuelve más evidente y a su vez genera ciertas decisiones y valoraciones que deberán ir tomando en los próximos meses o días”.
Martínez también señaló que presiones comerciales desde Washington podrían aumentar el cerco internacional contra Managua. “En paralelo, la investigación impulsada por las autoridades comerciales de Estados Unidos sobre posibles prácticas de trabajo forzado podría exponer como la dictadura sandinista está convertida en Nicaragua en un sistema de represión y explotación que distorsiona el comercio y vulnera los derechos fundamentales y también generar mayor visibilidad sobre ciertas realidades que hemos denunciado líderes y activistas defensores de derechos humanos y también analistas económicos”.
“Nicaragua se ha convertido en una plataforma para los intereses de potencias autoritarias como China y Rusia para ampliar su intento de controlar las economías de Latinoamérica, proponer modelos de espionaje cibernético a través de nuevas tecnologías”.
En medio de este escenario, el dirigente estudiantil Max Jerez considera que los cambios regionales pueden abrir una oportunidad para la democracia en Nicaragua.
“En este sentido pues creo que abre una luz de esperanza para los nicaragüenses porque eh significa que hay cosas moviéndose, significa que las cosas están cambiando y que eh cualquier paso en falso de la dictadura puede traer terminar en una transición a la democracia, que es lo que anhelamos todos los nicaragüenses”.
Para la oposición, los acontecimientos en Cuba podrían marcar un punto de inflexión regional. Si la isla inicia un proceso de transformación política, advierten, el impacto simbólico y estratégico sobre el sandinismo podría ser tan profundo como lo fue la caída del Muro de Berlín para los regímenes del bloque soviético.
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