Ortega reaparece demacrado, insulta de “basura” a Taiwán y arremete contra EEUU

Daniel Ortega reapareció este lunes visiblemente demacrado en Managua, donde insultó a Taiwán como “basura taiwanesa” y arremetió contra Estados Unidos durante un acto de entrega de 180 buses chinos Yutong, en presencia del embajador de China en Nicaragua

Febrero 16, 2026 07:10 PM
Ortega reaparece demacrado, insulta de “basura” a Taiwán y arremete contra EEUU

El dictador Daniel Ortega reapareció este lunes visiblemente demacrado en un acto público en Managua, donde lanzó insultos contra Taiwán, elogió al régimen de China y volvió a cargar contra Estados Unidos, en medio de la presión internacional que enfrenta su régimen.

“La misión diplomática que había en nombre de Taiwán usurpaba porque los taiwaneses son chinos, deberían de sentirse orgullosos que son chinos y no basura taiwanesa”, afirmó en plaza pública.

Durante su discurso, con la presencia del embajador chino en Nicaragua, Qu Yuhui, Ortega agradeció a China por la entrega de 180 buses marca Yutong a cooperativas del país, “sin condición y sin injerencias”, y justificó el rompimiento con Taiwán con ofensas. 

El dictador sostuvo que Nicaragua restableció relaciones con China porque los gobiernos anteriores lo habían dejado “amarrado” a Taiwán, y presentó el vínculo con Pekín como una decisión de soberanía. Lo que Ortega no dice por qué estuvo su régimen 14 años recibiendo todas las donaciones de Taiwán y no rompió relaciones desde que retomó el poder en 2007, sino 14 a;os después. Analistas han dicho que se lanzó a los brazos de China comunista en su intento de que lo salven de las sanciones de Estados Unidos por violar derechos humanos, por corrupción y lavado de dinero.

En su intervención, Ortega también defendió a China en el escenario internacional y aseguró que, a diferencia de otras potencias, no participa en guerras. “Todas las potencias del mundo están haciendo guerras en todo el mundo… la única excepción es la República Popular China”, afirmó.

Ortega aprovechó el acto para arremeter nuevamente contra Estados Unidos, al que acusó de haber mantenido el control sobre Nicaragua durante los gobiernos posteriores a 1990, a través del miedo y la amenaza de una nueva guerra. Una narrativa falsa que no asume todas las agresiones que el primer régimen sandinistas ejecutó contra el mismo pueblo como la censura, detenciones arbitrarias, servicio militar obligatorio.

“Los voceros de ese gobierno, el presidente de entonces se dedicaron a decir que si ganaba el FSLN iba a continuar la guerra porque la guerra después que triunfó la revolución tuvo más de 50 o 60 mil muertos, al triunfar la revolución inmediatamente el gobierno norteamericano nos declaró la guerra”, sostuvo.

Ortega recordó las elecciones de 1990 y afirmó que el pueblo tuvo que votar bajo amenaza directa de Estados Unidos.

“Al final cuando venían las elecciones entonces Regan dijo si votan por los anti sandinista habrán más arma y vamos a derrocarlos y si votan por los sandinista la guerra va a continuar, es decir el pueblo tenían que votar con una pistola en la cabeza”, expresó sin reconocer todas las agresiones que el sandinismo realizó en contra del pueblo de Nicaragua.

“Gran parte del pueblo le dio el voto a Regan, eran elecciones entre Nicaragua y Regan”, continuó en su falsa narrativa y distorsión de los hechos.

Según Ortega, Estados Unidos “tuvo la oportunidad” de ayudar económicamente a Nicaragua tras esa elección, pero no lo hizo. “Los yanquis tuvieron ahí la oportunidad de bañar de riquezas a Nicaragua y no lo hicieron, se burlaron de los que votaron”, afirmó.

Ortega insistió en que, pese a la propaganda, “el pueblo no creía en lo que decían los yanquis”, y aseguró que su retorno al poder ocurrió después de tres gobiernos que, según él, fueron “manejados por los yanquis”.

También arremetió contra el expresidente estadounidense Ronald Reagan, a quien descalificó por su pasado como actor. “Fue tan descarado el presidente de Estados Unidos. Ronald Regan, un artista del cine que le gustaba actuar de vaquero”, dijo, asegurando que este declaró públicamente que él era “un contra revolucionario” y que quería seguir armando a la contrarrevolución.

El acto se desarrolló en un contexto de creciente tensión diplomática, mientras Estados Unidos mantiene presión sobre el régimen Ortega-Murillo y la dictadura busca reforzar su alianza política y económica con China.

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