Seis de cada diez nicaragüenses manifestó que migraría si pudiera

El 62.9% de los nicaragüenses migraría si pudiera. Crisis económica, éxodo familiar y remesas récord marcan el cierre de 2025

Equipo de Periodistas
enero 27, 2026 11:10 AM
Seis de cada diez nicaragüenses manifestó que migraría si pudiera

El deseo de migrar continúa siendo una de las expresiones más claras del deterioro económico, social y político que vive Nicaragua. Los resultados del informe percepción de la realidad política, social y económica de Nicaragua en diciembre de 2025 muestran que casi dos tercios de la población dejaría el país si tuviera la oportunidad, confirmando que la migración sigue siendo una válvula de escape ante la falta de perspectivas de bienestar y estabilidad.

De acuerdo con la encuesta, el 62.9% de las personas consultadas manifestó que migraría si pudiera, mientras que un 37.1% afirmó que no lo haría. Aunque esta cifra representa una leve disminución de 1.6 puntos porcentuales respecto a septiembre de 2025, cuando el 64.5% expresaba intención de migrar, la tendencia sigue siendo alta y consistente con los registros históricos de los últimos años.

Las razones que explican este deseo de salir del país revelan un cambio significativo en las motivaciones inmediatas de la población. El 62.11% de los encuestados atribuye su intención de migrar a la crisis económica, lo que representa un aumento de casi 11 puntos porcentuales en comparación con la consulta anterior. En contraste, el 34.77% señala la desesperanza ante la falta de solución a la crisis política, mientras que un 1.95% menciona el acoso y la intimidación como principal causa.

Este desplazamiento de las motivaciones confirma que, aunque la percepción negativa del futuro sigue profundamente vinculada a la crisis sociopolítica, al momento de tomar la decisión de migrar predominan las razones económicas. La imposibilidad de cubrir necesidades básicas, la precariedad laboral y la ausencia de ingresos suficientes se convierten en los detonantes inmediatos de la salida del país. De esta forma, la crisis política y la económica se refuerzan mutuamente, configurando un círculo vicioso que expulsa población.

En cuanto a los destinos preferidos, el informe revela que Estados Unidos sigue siendo el principal país al que migrarían los nicaragüenses, con un 46.4% de las preferencias. Le siguen España con el 31%, y Costa Rica con el 20.20%. Canadá y otros países aparecen de forma marginal. Estos datos confirman que, pese al endurecimiento de políticas migratorias y a los riesgos del trayecto, Estados Unidos continúa siendo percibido como el destino con mayores oportunidades laborales y de ingresos.

El fenómeno migratorio no se limita al plano individual. El 22.4% de las personas encuestadas indicó que, en los últimos tres meses, al menos un familiar migró. Aunque esta cifra es inferior al 59% registrado en enero de 2025, representa un aumento respecto al trimestre anterior, cuando el 17.5% reportó migración familiar. Esta dinámica refleja una movilidad persistente, aunque más contenida, posiblemente influida por los obstáculos y la incertidumbre derivados de las políticas migratorias impulsadas durante la administración de Donald Trump.

El perfil etario de los familiares migrantes refuerza la preocupación por la pérdida de capital humano. El 46.2% tiene entre 20 y 35 años, el 47.3% se ubica entre los 36 y 50 años, y un 6.59% tiene más de 50 años, este último grupo con un aumento significativo respecto a consultas anteriores. La salida de personas en edad productiva, tanto jóvenes como adultas, genera una ruptura profunda en el tejido social y productivo del país, con consecuencias que podrían ser irreversibles a largo plazo.

Remesas sostienen a casi la mitad de los hogares

La migración, a su vez, está estrechamente ligada al crecimiento de las remesas, que se han convertido en un pilar fundamental para la subsistencia de miles de hogares. El 49.3% de los encuestados afirmó recibir remesas de familiares en el exterior, una proporción mayor a la registrada en la consulta previa. Del total de remesas recibidas, el 61.6% proviene de Estados Unidos, el 21.7% de Costa Rica y el 15.3% de España, confirmando la centralidad de estos destinos en la diáspora nicaragüense.

Aunque aún no se han divulgado cifras oficiales definitivas para 2025, los resultados de la encuesta coinciden con los datos reportados por el Banco Central de Nicaragua, que al cierre de 2024 registró ingresos por remesas de 5,243 millones de dólares. Asimismo, se alinean con las estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo, que señalan que en 2025 Nicaragua habría recibido 6,199 millones de dólares por este concepto, marcando un récord histórico.

El crecimiento de las remesas ha sido acelerado. En comparación con 2023, cuando el país recibió 4,660.1 millones de dólares, el flujo aumentó más de un 33% en dos años. Este incremento ha permitido sostener el consumo interno y evitar una contracción más profunda de la economía. Sin embargo, también ha incrementado la dependencia estructural del país de los ingresos generados fuera de su territorio.

El impacto macroeconómico de las remesas es tan relevante que, en su ausencia, el crecimiento económico podría tornarse negativo. Además de sostener a los hogares, estos flujos fortalecen las reservas internacionales del Banco Central y contribuyen de forma indirecta a la recaudación fiscal del Estado. No obstante, esta dependencia plantea riesgos a mediano y largo plazo, especialmente ante posibles cambios en las políticas migratorias de los países receptores. 

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