Expulsan de Nicaragua a las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo obligó a las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia a abandonar Nicaragua tras más de 30 años de labor pastoral en Totogalpa, en medio de denuncias de asedio, hostigamiento y persecución religiosa contra la Iglesia Católica

Equipo de Periodistas
enero 25, 2026 06:33 PM
Expulsan de Nicaragua a las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo obligó a las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia a abandonar Nicaragua, tras un prolongado asedio y acoso por parte de la maquinaria represiva del Estado, según confirmaron fuentes eclesiales y comunitarias.

En un comunicado divulgado el sábado 24 de enero de 2026, las religiosas informaron que decidieron poner fin a su presencia pastoral en el país, señalando que los objetivos que motivaron su misión “se han cumplido”. El mensaje fue difundido, explicaron, para aclarar el cierre de su labor en Totogalpa “ante información falsa que circula en redes sociales”.

Las Hermanas Religiosas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia desarrollaron durante más de 30 años un trabajo pastoral, evangelizador y social en el pueblo indígena chorotega de Totogalpa, en el departamento de Madriz.

La salida definitiva fue confirmada oficialmente durante una reunión realizada ese mismo sábado en la casa pastoral de la parroquia Santa María Magdalena, donde se comunicó que las religiosas debían abandonar el país.

La Iglesia Católica en Nicaragua enfrenta así un nuevo episodio de persecución religiosa. De acuerdo con fuentes locales, las religiosas vivían bajo un constante hostigamiento desde el año pasado, situación que derivó en un ultimátum que precipitó su salida del país.

Ante el temor de confiscaciones o pérdida de bienes —una práctica denunciada de forma reiterada contra instituciones religiosas— las hermanas se vieron obligadas a vender el vehículo de la misión, donado originalmente por la Embajada de Estados Unidos.

Actualmente, se encuentran distribuyendo sus pertenencias y preparando su traslado hacia Guatemala, dejando atrás la casa cural que por décadas funcionó como centro de oración, acompañamiento y apoyo para los más vulnerables.

La salida de las Terciarias Capuchinas deja un vacío profundo en Totogalpa, una comunidad de más de 17 mil indígenas chorotegas. Además de su labor evangelizadora, las religiosas fueron un pilar en la catequesis, la formación de laicos y el acompañamiento espiritual, incluso en períodos de ausencia de sacerdotes.

La abogada investigadora Marta Patricia Molina, autora de los informes Nicaragua: Una Iglesia Perseguida, se pronunció al respecto "Obligan a cerrar paginas de redes sociales que evangelizan, suspenden proyectos sociales para recaudar fondos para hogar de ancianos y ahora las hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia terminan su presencia pastoral".

Agregó que "las congregaciones religiosas están siendo acosadas y varias de ellas coaccionadas y extorsionadas, algunas congregaciones seden ante las amenazas y otra no tienen capacidad de hacerlo y se ven obligadas a cerrar “su presencia pastoral” no porque quieran sino porque cuando tienes una amenaza de por medio cualquier respuesta será positiva al agresor".

Este caso se suma a una serie de expulsiones y prohibiciones de ingreso contra congregaciones religiosas en Nicaragua. En 2023, cuatro hermanas de la congregación Dominicas de la Anunciata, entre ellas dos costarricenses, fueron obligadas a salir del país tras recibir una notificación que les otorgaba 72 horas para abandonar Nicaragua, pese a décadas de servicio pastoral y social.

Diversos informes documentan que congregaciones como las Misioneras de la Caridad, las Monjas Trapenses, las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón y las Hermanas Pobres de Jesucristo de Nicaragua también han sido afectadas.

La última entre del estudio Nicaragua: Una Iglesia Perseguida, denuncia que aproximadamente 132 religiosas de distintas órdenes fueron expulsadas o impedidas de reingresar hasta 2025, en un contexto que organizaciones nacionales e internacionales califican como persecución sistemática contra la Iglesia Católica en el país.

Según la autora la cifra real es  desconocida, porque existen religiosas en el exilio que no han denunciado la agresión recibida. "Los religiosos/as han sido expulsados, prohibido su ingreso al país, desterrados o ellos/as porque su vida corría peligro fueron obligados/as a salir al exilio, la mayoría se ha reintegrado en otras comunidades extranjeras continuando así con la vida religiosa para los que fueron formados", se lee en el informe.

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