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Douglas Castro: Ortega preferiría entregarse a Trump antes que caer

Douglas Castro advierte que el régimen Ortega Murillo enfrenta su mayor vulnerabilidad y buscaría pactar antes de caer

Enero 21, 2026 11:15 AM
Douglas Castro: Ortega preferiría entregarse a Trump antes que caer

El economista y sociólogo Douglas Castro considera que, tras los acontecimientos recientes en Venezuela y el endurecimiento del escenario geopolítico en la región, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo enfrenta uno de sus momentos de mayor vulnerabilidad internacional. En una entrevista con el periodista Miguel Mendoza, Castro afirmó que el poder en Nicaragua se sostiene en una lógica de supervivencia absoluta, al punto de que, llegado el momento, “Ortega preferiría entregarse a Trump antes que caer”.

El análisis de Castro parte del impacto simbólico y político que tuvo la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, un hecho que, a su juicio, rompió una inercia peligrosa en la región: la percepción de que los regímenes autoritarios podían mantenerse indefinidamente sin enfrentar consecuencias reales. “Lo que cambia no es solo Venezuela, lo que cambia es la credibilidad del uso de la fuerza por parte de Estados Unidos. Eso es lo que verdaderamente los pone nerviosos”, sostuvo.

Según el economista, el orteguismo conserva fortalezas claras: el control de la información, la represión sistemática y una estructura de poder basada en el miedo. Sin embargo, esas mismas herramientas generan paranoia interna y aceleran el desgaste del régimen. “El poder por naturaleza es paranoico, y cuando el poder se sostiene únicamente en la violencia, esa paranoia se multiplica”, afirmó Castro durante el programa.

Para el analista, la historia regional ofrece un precedente clave que explica la reacción actual del régimen. Castro recordó declaraciones pasadas de Humberto Ortega, quien admitió que la invasión estadounidense a Panamá en 1989 influyó decisivamente en la decisión del sandinismo de negociar una transición. “Después de Noriega, ellos pensaron que seguían. Ese miedo fue real. Hoy el paralelismo es evidente”, explicó.

Castro subrayó que Daniel Ortega apostó durante años a un contexto regional más “suave”, confiando en la llegada de gobiernos que no confrontaran de manera frontal a Nicaragua. “Ortega dijo: aguanto, espero que llegue López Obrador, que Petro, que Lula. No porque fueran aliados, sino porque no iban a poner el dedo en la llaga. Y esa apuesta, hay que reconocerlo, le salió bien durante un tiempo”, dijo.

No obstante, el escenario ha cambiado. China y Rusia no han ofrecido el respaldo material ni estratégico que el régimen esperaba, mientras que Cuba y Venezuela dejaron de ser garantes de estabilidad. “Ese flanco internacional está haciendo agua. Y cuando el frente externo se debilita, la reacción es más represión interna”, advirtió.

En ese contexto, Castro considera que Ortega está enviando señales calculadas a Washington, buscando bajar el perfil y ganar tiempo. “Se están abriendo canales discretos con Estados Unidos. Eso no es casualidad. Es la lógica de sobrevivir, de aguantar el vendaval”, señaló. A su juicio, el régimen intenta presentarse como un actor funcional en temas como migración y narcotráfico, ofreciendo estabilidad a cambio de tolerancia.

Sin embargo, el economista fue enfático al afirmar que esa estrategia tiene límites. “El costo político de actuar contra Nicaragua es prácticamente cero para Estados Unidos. El problema es que la ganancia también es baja. Nicaragua no tiene el peso simbólico de Cuba ni los recursos de Venezuela”, explicó. Aun así, insistió en que Ortega no tiene capacidad real de resistencia frente a una acción directa: “El Carmen no aguanta tres segundos si deciden ir por él”.

Castro también abordó el tema de la sucesión dinástica y el papel de Laureano Ortega. Según su análisis, la coyuntura actual obligará a la familia presidencial a bajar el perfil internacional y replegarse. “Esto es un baño de realidad. Laureano va a desaparecer del radar por un tiempo. Van a esperar que pase la tormenta”, afirmó.

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la advertencia contra la dependencia excesiva de factores externos. Castro insistió en que ningún cambio sostenible puede venir solo desde fuera. “Si dependés de un factor extranjero, perdés autonomía. En Venezuela vimos qué pasa cuando no hay oposición visible en las calles. Nadie salió a celebrar porque no había espacio para organizarse”, dijo.

En ese sentido, sostuvo que en Nicaragua existe un rechazo social mayoritario al régimen, pero que ese descontento no se ha traducido en acción política organizada debido a la represión. “El 70 u 80 por ciento de la población no quiere este gobierno, pero eso tiene que convertirse en organización. Si no, otros deciden por vos”, advirtió.

Sobre una eventual apertura política, Castro fue categórico: no ocurrirá sin presión real. “Sin sanciones fuertes, sin presión económica o sin una acción contundente, no habrá negociación. Todo lo demás son globos de ensayo”, afirmó. Para el analista, la prioridad del régimen es mantenerse en el poder, incluso si eso implica negociar su propia supervivencia personal.

“Por eso lo digo así de claro”, concluyó Castro en la entrevista. “Antes que caer como Maduro o terminar aislados sin salida, Ortega preferiría entregarse a Trump. No por convicción, sino por instinto de conservación”.

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