Ortega y Murillo dispersan a sus hijos fuera de residencia El Carmen
El opositor nicaragüense Eliseo Núñez aseguró que Daniel Ortega y Rosario Murillo dispersaron a sus hijos fuera de residencia El Carmen por temor a traiciones
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo comenzó a dispersar a sus hijos fuera de la residencia presidencial de El Carmen, en Managua, como parte de una estrategia de blindaje, aseguró el opositor Eliseo Núñez, en La Mesa Redonda de Sergio Marín.
“No todos los hijos viven en El Carmen, ya los dispersó (Ortega). Es algo que debería llamar la atención. Es algo que él tiene miedo de que le faciliten las cosas, no a una extracción, sino a una traición, y que todos estén en el mismo lugar. Por eso él está haciendo este tipo de cosas”, afirmó Núñez.
La alerta interna según el analista se intensificó tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa por parte de Estados Unidos el pasado 3 de enero. Según Núñez, este temor se refleja también en los gestos de la pareja dictatorial en su última aparición pública.
Temor a quiebres de lealtad dentro del círculo de poder
De acuerdo con el análisis del opositor, la decisión de dispersar a los hijos del círculo familiar inmediato responde a la desconfianza creciente dentro del propio entorno del régimen, ante la posibilidad de quiebres de lealtad en momentos de presión internacional.
También llamó la atención que, en la última presentación oficial, no estuviera presente el nieto favorito de los Ortega Murillo, hijo de Camila Ortega, quien en actos anteriores había sido utilizado como parte de la propaganda política del régimen.
Rosario Murillo: silencio, nerviosismo y cambio de tono
Para Núñez, otro elemento clave es el cambio de comportamiento de Rosario Murillo, quien se mantuvo discreta durante los doce días posteriores a la captura de Maduro. A su juicio, ese silencio no fue casual, sino parte de una estrategia.
“Rosario es muy sanguínea, no va a poder manejar un discurso frío, como sí lo hizo Ortega”, explicó Núñez, al recordar que el líder sandinista siempre ha sido calculador. Incluso citó al expresidente Enrique Bolaños, quien relató que Ortega le confesó que tenía “un discurso para su gente y otro en privado”.
Durante el discurso de Ortega del 15 de enero, Murillo se mostró visiblemente nerviosa. Se levantó de su asiento, se colocó detrás de la silla para escuchar atentamente a Ortega, intentó retirarse en más de una ocasión y regresaba para seguir cada palabra.
Al final, ella se retiró primero con un semblante de preocupación, mientras que a Ortega se le vio más relajado.
“Ahorita tienen miedo”: control interno y supervivencia política
Para el analista, estos movimientos reflejan una estrategia de supervivencia política inmediata.
“Ahorita tienen miedo”, aseguró Núñez, quien considera que el régimen está concentrado en “ganar el día a día” frente a las amenazas de Washington en la Era Trump y, al mismo tiempo, controlar su propio entorno para evitar traiciones.
Desde su perspectiva, el mensaje que llega desde Caracas a Managua no es únicamente la extracción de Maduro, sino la señal de que Estados Unidos está dispuesto a negociar con figuras distintas a la cabeza de un régimen, como ocurrió al sacar a Maduro y entenderse con Delcy Rodríguez.
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“¿Cuántas Delcys tengo aquí?”, es, según Núñez, la pregunta que hoy se hacen Ortega y Murillo.
Desconfianza hacia figuras clave del sandinismo
Núñez no descarta que la desconfianza del régimen se concentre incluso en su círculo más cercano. Mencionó nombres como Gustavo Porras, Julio César Avilés, Fidel Moreno y Francisco Díaz, y planteó la duda que, a su juicio, ronda en la mente de Ortega: “¿Estos también me pueden traicionar?”.
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El opositor también destacó el ambiente observado en el último acto oficial, donde predominaban rostros serios, ausencia de aplausos cerrados y un clima de tensión entre miembros del Ejército y la Policía.
“Hay mucha preocupación en ellos. Y creo que la preocupación principal no es Trump, sino que Ortega teme la traición de su propio entorno y, al mismo tiempo, ellos temen que él los vea como traidores y los mande a la cárcel, como hizo con Bayardo Arce”, concluyó.
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