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Báez denuncia el exilio forzado y llama “Herodes” a Ortega por negar el retorno a nicaragüenses

El obispo Silvio José Báez alzó la voz para denunciar el dolor del exilio que enfrentan miles de familias migrantes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, y señaló directamente al régimen de Daniel Ortega por negar el retorno a nicaragüenses y mantener la persecución más allá de las fronteras.

Diciembre 28, 2025 12:35 PM
Báez denuncia el exilio forzado y llama “Herodes” a Ortega por negar el retorno a nicaragüenses

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, denunció este domingo el profundo sufrimiento de miles de familias migrantes de Cuba, Nicaragua y Venezuela, obligadas a huir para salvar sus vidas debido a lo que calificó como la acción de los “Herodes de hoy”: dictaduras criminales que persiguen, destierran y castigan incluso a quienes ya se encuentran en el exilio.

“Pienso especialmente en Cuba, Venezuela y Nicaragua. ¡Cuántas familias se han visto forzadas al exilio a causa de la persecución y la represión de las fuerzas tenebrosas de dictaduras criminales para salvar sus vidas!”, expresó el jerarca católico.

“Los Herodes de hoy, llenos de soberbia, intolerantes y sanguinarios, se sienten dueños de nuestros países y obligan al exilio miles de personas exponiéndolos a toda clase de riesgos, humillaciones y peligros en tierras extranjeras”.

Báez puso un énfasis particular en Nicaragua, donde —según denunció— la dictadura de Daniel Ortega no solo empuja al destierro, sino que niega el derecho a regresar al propio país, profundizando el castigo contra los exiliados y sus familias.

“Pienso en mi país, Nicaragua, en donde la dictadura ha afinado diabólicamente el antiguo método de Herodes. No se limitan a forzar al exilio a ciudadanos honestos e inocentes, sino que también les prohíben el ingreso a su propio país, les confiscan sus bienes y amenazan y hostigan a sus familiares”, afirmó.

Las palabras del obispo se produjeron en un contexto especialmente sensible, tras conocerse que el régimen nicaragüense prohibió el ingreso al país de la activista Yadira Córdoba, madre de un adolescente asesinado durante la represión de abril de 2018, quien actualmente permanece detenida en un centro de detención en Estados Unidos.

Báez denunció que la persecución no termina con el destierro, sino que se extiende más allá de las fronteras.

“No solo exilian sino que continúan persiguiendo y reprimiendo a quienes ya están fuera del país. Espían a los exiliados, les niegan los servicios consulares o dejan a miles de personas en la grave condición de apátridas de hecho al no renovarles el pasaporte”, sostuvo.

“Incluso a muchos nos han privado intencional y arbitrariamente de nuestra nacionalidad, como parte de un plan sistemático de represión institucionalizada”.

En su mensaje, el obispo recurrió a un paralelo bíblico profundamente humano, al recordar el pasaje en el que José, María y el niño Jesús se ven obligados a huir a tierras extranjeras para salvar sus vidas, viviendo el drama del desarraigo, la incertidumbre y el exilio.

Recordó que, aunque la Sagrada Familia huyó a Egipto, Dios mostró en sueños a José que volverían a su tierra, y así ocurrió, subrayando que el exilio no es el final de la historia.

“José nos enseña que el exilio, aunque lo parezca, no es necesariamente el final. El exilio debe ser un tiempo para acoger los sueños que nacen de la confianza en Dios”, reflexionó. “La familia de Jesús fue una familia de refugiados y Jesús mismo fue un hijo de emigrantes”.

Aunque reconoció que muchos migrantes enfrentan una realidad dura y dolorosa en los países que los acogen, Báez alentó a no perder la esperanza y a mantener vivo el sueño del retorno.

“Dios está allí donde el hombre sueña, vive y lucha en favor de la vida y la dignidad suya y de sus familiares, donde sueña esperando volver a su patria en libertad”, afirmó. “Donde no deja de soñar siempre movido por su fe y sostenido por el amor de Dios”.

El obispo finalizó con un mensaje de consuelo dirigido a quienes viven el destierro como una herida abierta:

“El exilio puede convertirse en un tiempo de salvación, en una auténtica experiencia de Dios. Jesús quiso pertenecer a una familia que experimentó el exilio, para que ningún exiliado se sienta excluido de la cercanía y la protección amorosa de Dios”, concluyó.

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