Rosario Murillo tilda de "renegados" y no "cristianos" a críticos de cambio de nombre de universidades

Rosario Murillo elevó el tono de su discurso tras el rechazo al rebautizo de las universidades públicas y se arrogó públicamente la autoridad para decidir quién es nicaragüense y quién es cristiano, al descalificar como “renegados” a quienes cuestionan el cambio de nombres impuesto por el régimen

Equipo de Periodistas
diciembre 19, 2025 02:27 PM
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Rosario Murillo elevó el tono de su discurso tras el rechazo al rebautizo de las universidades públicas y se arrogó públicamente la autoridad para decidir quién es nicaragüense y quién es cristiano, al descalificar como “renegados” a quienes cuestionan el cambio de nombres impuesto por el régimen.

Las declaraciones se produjeron después de una semana en la que Murillo ha intentado justificar la eliminación de los nombres históricos de las universidades y su sustitución por figuras vinculadas a la narrativa sandinista, una medida que ha generado rechazo en sectores académicos, estudiantiles y ciudadanos.

“No son Nicaragua” y “no son cristianos”

Al defender el nuevo nombre de la Universidad Nacional Politécnica —rebautizada como Universidad Héroes de San José de las Mulas— Murillo vinculó la crítica al cambio con una supuesta negación del heroísmo del pueblo, atribuyéndose el derecho de excluir simbólicamente a quienes disienten.

“Hay quienes niegan el heroísmo del pueblo, el que niega el heroísmo del pueblo es porque no es pueblo ni es Nicaragua, ni es parte de una historia gloriosa ni memorable”, afirmó. "Y desgraciadamente hay gente que es así pero también gracias a Dios ni es la mayoría ni está". 

Murillo fue más allá del debate político y colocó el desacuerdo en un plano identitario y moral.

“Los que niegan el heroísmo del pueblo no son nicaragüenses, y ya lo hemos visto”, insistió, estableciendo una línea de exclusión entre quienes respaldan la narrativa oficial y quienes la cuestionan.

Descalificación religiosa desde el poder

En un giro aún más grave, Murillo también negó la identidad cristiana de los críticos, atribuyéndoles intenciones ajenas al bien común y a la fe.

“Sirven a otros planes y propósitos que no son de bien común, ni son cristianos, son renegados”, declaró.

Con esta afirmación, Murillo no solo desacreditó a los opositores como adversarios políticos, sino que se colocó como juez moral y religioso, definiendo quién pertenece a la nación y quién queda fuera de ella.

El poder de nombrar y excluir

Murillo utilizó la enumeración de los nuevos nombres impuestos a las universidades para reforzar su narrativa de legitimidad histórica, presentando el rebautizo como un acto incuestionable de identidad nacional.

“Héroes de San José de las Mulas, Bernardino Pérez Ochoa, Pablo Úbeda, Benjamín Zeledón, Francisco Rivera El Zorro, Modesto Duarte”, enumeró, exaltando figuras asociadas a la lucha armada y al imaginario sandinista.

Sobre Benjamín Zeledón, afirmó: “¿Quién no sabe quién es, el glorioso Benjamín Zeledón, general que inspiró a nuestro general de hombres y mujeres libres Augusto C. Sandino?”.

Murillo cerró su intervención reafirmando un discurso de orgullo nacional que deja fuera a quienes no se alinean con la visión oficial.

“Nosotros orgullosos siempre de nuestra dignidad nacional vamos adelante, honrando la memoria y viviendo la valentía gloriosa y honrosa de nuestros pueblos”, expresó.

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