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Meléndez: Trump ya puso a Ortega en la mira al llamarlo narcoterrorista

Javier Meléndez asegura que la acusación de “narcoterrorismo” de Donald Trump marca un antes y un después para el régimen Ortega Murillo, que ya estaría en la mira de Washington

Diciembre 05, 2025 11:15 AM
Meléndez: Trump ya puso a Ortega en la mira al llamarlo narcoterrorista

El experto en seguridad y analista político Javier Meléndez considera que la declaración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificando a Nicolás Maduro y a sus aliados como “narcoterroristas” en el contexto de las elecciones hondureñas, representa un punto de quiebre que alcanzará a Daniel Ortega y Rosario Murillo. Para Meléndez, esta afirmación pública hecha por el mandatario estadounidense coloca al régimen nicaragüense en un nuevo nivel de escrutinio y alerta, lo cual abriría la puerta a mayores presiones internacionales.

Meléndez, exdirector de Expediente Público y Expediente Abierto, aseguró en 100% Entrevista con Lucía Pineda Ubau que esta declaración es extraordinariamente potente y debe ser entendida como un aviso claro de que “más temprano que tarde va a llegar el turno de Managua”.

Explicó que aunque la administración Trump ha priorizado su ofensiva política y diplomática contra Venezuela, el señalamiento público de Nicaragua como un actor vinculado al narcoterrorismo es una señal inequívoca de que el régimen Ortega Murillo ha pasado a formar parte del radar estratégico de Washington.

Según Meléndez, es la primera vez en años que una declaración pública del nivel presidencial coloca a Nicaragua en una categoría que históricamente ha sido utilizada por Estados Unidos para justificar acciones de presión más severas. No se trata, señaló, de una simple acusación política, sino de un concepto que tiene implicaciones profundas dentro de la doctrina de seguridad estadounidense. 

“Que Trump diga narcoterrorismo es otro nivel”, afirmó. “Lo dice el presidente de Estados Unidos, la nación más poderosa del mundo. Eso causa nervios en los Ortega Murillo”.

Para Meléndez, lo más relevante es que esta declaración no surge en el vacío. Se da en un momento en el que la Casa Blanca ha estado enfocada en otros frentes internacionales, como Venezuela, Argentina, Ucrania, Israel y temas de política interna. Históricamente, Nicaragua había logrado mantenerse relativamente fuera del centro de atención debido a que, según el analista, dentro del equipo de gobierno estadounidense no había suficiente claridad sobre la naturaleza del régimen de Ortega ni sobre su papel en redes ilícitas regionales. 

“Había mucha gente joven en la Casa Blanca que no entendía muy bien el asunto de Nicaragua”, comentó.

Ese panorama, asegura Meléndez, ha comenzado a cambiar. Señala que en Washington existe ahora un grupo creciente de jóvenes profesionales hispanos dentro de centros de pensamiento conservadores que han empezado a estudiar con más detenimiento el rol del régimen Ortega Murillo como articulador de redes ilícitas transnacionales. Estos grupos habrían logrado establecer comunicación directa con figuras de la administración Trump, lo que ha permitido colocar el caso nicaragüense con mayor claridad en la conversación estratégica de seguridad.

Ortega engranaje clave

Para Meléndez, su labor y la de otras organizaciones en Washington ha sido precisamente construir una narrativa sólida, articulada y documentada, capaz de mostrar cómo Ortega y Murillo se han convertido en un engranaje clave dentro del sistema de alianzas ilegales que involucra a Cuba, Venezuela y actores externos como rRusia e Ián. El argumento central que presentan es claro: Nicaragua funciona como plataforma para actividades que afectan directamente la seguridad estadounidense.

El analista sostiene que, si la oposición nicaragüense y los actores de incidencia internacional no logran demostrar de forma convincente que el régimen de Ortega es un elemento vital dentro del eje autoritario hemisférico y un facilitador de mercados ilícitos, será muy difícil atraer la atención sostenida del gobierno estadounidense. Pero, afirma, ya existen avances significativos. 

Tenemos que explicar con claridad que Nicaragua es una plataforma fundamental para la explotación de mercados ilícitos de bienes venezolanos”, explicó. “Y también que es un punto de convergencia para actores cubanos y rusos en alianza con los venezolanos”.

Meléndez enfatizó que este enfoque es clave para influir en la política exterior de Estados Unidos bajo la administración Trump, particularmente porque el presidente no prioriza temas de democratización ni derechos humanos en su visión internacional. Reconoce que Estados Unidos ha sido un actor clave en la presión por la liberación de presos políticos, pero subraya que este no será el argumento que motive una acción decisiva contra Ortega. 

Si queremos pensar en sacar a Ortega del poder, el tema de derechos humanos no va a ser la razón que motive las políticas adecuadas. Lo que sí los va a motivar es sostener que el régimen es una amenaza a la seguridad”.

En ese sentido, Meléndez destacó que la acusación de narcoterrorismo lanzada por Trump debe ser utilizada estratégicamente por la oposición nicaragüense. Considera que esta frase contiene un peso político que el régimen no puede ignorar, motivo por el cual —según él— Ortega y Murillo han reaccionado con un inusual silencio. 

“No he visto a Daniel Ortega condenando la intervención de Estados Unidos en Honduras. No he escuchado a Rosario Murillo decir nada. Es porque saben que lo mejor es callar”, afirmó. “Trump ya nombró a Nicaragua en ese contexto. Lo mejor para ellos es pasar desapercibidos”.

Para el experto, este silencio no es accidental, sino una estrategia de contención ante un señalamiento que podría justificar sanciones económicas más profundas, restricciones comerciales o incluso nuevas medidas bajo la legislación estadounidense vinculada a terrorismo y narcotráfico. A esto se suma el hecho de que el Departamento de Comercio y otras instituciones ya analizan medidas relacionadas con el CAFTA y con tarifas preferenciales, lo que podría afectar significativamente la economía nicaragüense.

Meléndez expresó que la clave en esta etapa será la disciplina y la claridad estratégica. Es necesario, dijo, fortalecer las alianzas con centros de pensamiento, analistas y funcionarios que ya están interesados en comprender mejor el rol del régimen nicaragüense en el contexto regional. También enfatizó la importancia de mantener un flujo constante de documentación e información verificable que respalde la tesis de que Ortega no es solo un dictador represivo, sino un articulador de redes ilícitas que amenazan la seguridad de Estados Unidos.

El experto también criticó que, por muchos años, la comunidad internacional no haya dimensionado adecuadamente la importancia geopolítica de Nicaragua. Aseguró que incluso dentro de la región, muchas veces se subestima la capacidad del régimen para operar como facilitador de actividades ilícitas, desde narcotráfico hasta refugio de actores criminales. 

En su opinión, esto no es nuevo: Daniel Ortega ya había desarrollado estas capacidades en los años 80. “Nadie le enseña nada a Daniel Ortega. Él es quien enseña a todos cómo hacer el mal”, afirmó. “Sabe cómo atacar a Estados Unidos y cómo explotar mercados ilícitos”.

Meléndez lamentó que durante demasiado tiempo la atención internacional se haya concentrado en exceso en Venezuela, lo que permitió que Ortega operara con relativa libertad. Sin embargo, considera que el escenario cambió de manera radical con la declaración de Trump. Este es un momento, indicó, que la diáspora nicaragüense y los actores políticos en el exilio deben aprovechar para fortalecer la narrativa de seguridad y aumentar la presión contra el régimen.

“Si logramos mantener este argumento, vamos a avanzar. Si no, la atención se dispersará”, señaló.

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