Trump tiene pruebas sólidas de “narcoterrorismo” de Ortega y Murillo en Nicaragua
Las declaraciones de Trump sobre Nicaragua y Honduras encendieron las alarmas. Expertos advierten que el régimen Ortega-Murillo estaría vinculado a redes criminales regionales
Tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, en las que advirtió que Honduras podría ser tomada por “narcoterroristas” como, según él, ocurrió en Nicaragua, Cuba y Venezuela. Opositores y analistas nicaragüenses, coinciden en que sus palabras no son simples afirmaciones electorales, sino una señal de que Washington estaría preparando un giro más duro contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, al que consideran cada vez más vinculado a redes criminales regionales y a la estrategia geopolítica del chavismo venezolano.
Para el líder opositor nicaragüense Félix Maradiaga, las palabras de Trump no son improvisadas, sino parte de una estrategia más amplia que estaría tomando forma dentro de los círculos de poder en Washington. Maradiaga sostuvo que existe una argumentación en construcción para catalogar al régimen sandinista como un régimen criminal, basado en evidencias acumuladas por agencias de Estados Unidos sobre el uso del espacio aéreo nicaragüense para el tráfico de personas, el respaldo político a Nicolás Maduro y la alineación estratégica con Rusia.
Según Maradiaga, este proceso no surge de la nada. Recordó que fue contactado directamente por Steve Mull, jefe del equipo de transición de Trump en temas internacionales, quien le orientó a coordinar esfuerzos con la oposición venezolana. A pesar de las críticas que recibió en su momento, Maradiaga afirma que ese plan sigue vigente y que hoy se confirma con las declaraciones públicas del presidente estadounidense.
Nicaragua santuario para actores criminales
El politólogo Javier Meléndez, director de Expediente Abierto y Expediente Público, fue más allá al señalar que Nicaragua se ha convertido en un centro operativo de redes ilícitas vinculadas al régimen de Nicolás Maduro. Desde su perspectiva, el control absoluto del Estado por parte de Ortega y Murillo ha transformado al país en un “territorio santuario” para actores criminales internacionales.
Meléndez explicó que Nicaragua funcionaría como un punto clave para operaciones de lavado de dinero, tráfico ilegal de oro y estructuras financieras que permiten a Venezuela evadir sanciones internacionales. En este contexto, las declaraciones de Trump no serían solo un mensaje electoral, sino una señal de alerta basada en informes de inteligencia y reportes de organismos internacionales que ya circulan en Washington.
El experto también subrayó que Honduras se encuentra en una posición geopolítica delicada. De acuerdo con su análisis, no se trata únicamente de una elección nacional, sino de la posibilidad de que el país se incorpore a un “corredor geopolítico” que uniría a Nicaragua, Venezuela y Cuba, con respaldo de potencias extrarregionales como Rusia, China, Irán e incluso Corea del Norte. Este eje, según Meléndez, estaría financiado por economías ilícitas, campañas de desinformación y estructuras de propaganda destinadas a expandir modelos autoritarios.
EE.UU. tiene pruebas sólidas contra Ortega Murillo
Por su parte, el activista Alex Aguirre interpretó las declaraciones de Trump como una señal de que Estados Unidos ya cuenta con pruebas sólidas sobre los vínculos entre el régimen Ortega-Murillo y el aparato narcoterrorista de Nicolás Maduro. Aguirre recordó que en 2020 Washington ya había utilizado una narrativa similar contra Venezuela, y que hoy esa lógica comienza a apuntar directamente hacia Nicaragua.
De acuerdo con Aguirre, investigaciones de organizaciones venezolanas y reportes independientes han documentado la existencia de redes de testaferros y negocios entre empresarios cercanos al chavismo y figuras vinculadas a la familia Ortega-Murillo. Esto, afirma, demostraría que la colaboración entre ambos regímenes no es solo política, sino también financiera y criminal.
Los expertos coinciden en que el escenario que se abre es de alta tensión. Si Estados Unidos avanzará hacia un mecanismo de “peace enforcement” contra Venezuela, Nicaragua quedaría en una posición extremadamente vulnerable. Según Aguirre, esto podría desencadenar un aumento de sanciones, un mayor aislamiento diplomático y presiones económicas como la posible cancelación del CAFTA-DR o la suspensión de acuerdos con la Unión Europea.
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