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Nicaragua al borde del colapso: deuda récord y pobreza bajo el régimen Ortega-Murillo

Un país endeudado, una canasta básica inalcanzable y un régimen que purga a sus propios cuadros. El informe Perspectivas 186 de CETCAM desnuda el alto costo de la “estabilidad” en Nicaragua

Octubre 21, 2025 12:00 PM
Nicaragua al borde del colapso: deuda récord y pobreza bajo el régimen Ortega-Murillo

El más reciente análisis Perspectivas 186 del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) revela que la estabilidad económica que pregona el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo es una fachada sostenida por endeudamiento externo, pérdida del poder adquisitivo y un aparato estatal corroído por la corrupción y la represión. El documento advierte que el país enfrenta una fragilidad estructural: deuda externa equivalente al 80.7 % del PIB, una canasta básica que triplica el salario mínimo, y purgas internas que exponen las luchas de poder por la sucesión dentro del clan gobernante.

Según cifras oficiales citadas por CETCAM, la deuda externa de Nicaragua alcanzó 15,886.7 millones de dólares a junio de 2025, una cifra que representa el 80.7 % del Producto Interno Bruto, estimado en 19,694 millones. En 2006, tras la condonación derivada de los programas HIPC y MDI, la deuda había caído a 4,527 millones, pero en menos de dos décadas se cuadruplicó.

China se ha convertido en un nuevo y determinante acreedor, con préstamos que rondan 1,500 millones de dólares, lo que amplía la dependencia financiera y geopolítica del régimen hacia aliados autoritarios.

El pago de intereses y amortizaciones ya consume cerca del 16 % de los ingresos tributarios, lo que limita el margen para inversión social y obliga al gobierno a aumentar impuestos o reducir el gasto público. En ambos casos, los sectores más pobres terminan asumiendo el costo.

Exportaciones bajo amenaza

El informe también detalla que las exportaciones hacia Estados Unidos –principal destino comercial del país– fueron severamente golpeadas por el arancel del 18 % impuesto por la administración Trump en agosto de 2025. Este tributo, el más alto de Centroamérica, podría generar un sobrecosto anual de 582.5 millones de dólares, erosionando la competitividad nacional frente a países como Honduras y Guatemala, cuyos productos enfrentan gravámenes del 10 %.

El impacto combinado de la deuda, los aranceles y la desconfianza internacional está frenando la inversión extranjera, que registra una caída sostenida desde 2024. CETCAM advierte que, ante la falta de reformas y transparencia, “el país podría quedar fuera de los flujos financieros multilaterales si Estados Unidos bloquea nuevos desembolsos”.

Más informalidad y un costo de vida inalcanzable

El régimen exhibe una tasa de ocupación del 97.8 %, pero el informe aclara que más del 70 % de los trabajadores sobreviven en la informalidad, sin seguridad social ni derechos laborales.

Entre marzo y agosto de 2025, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) perdió 12,168 afiliados, lo que refleja la precariedad del empleo y la transición hacia la economía de subsistencia.

Las remesas familiares, que en 2024 representaron 26.6 % del PIB, llegaron a 33 % en 2025, según el análisis. Sin embargo, el nuevo impuesto del 1 % a las remesas en Estados Unidos, que entrará en vigor en enero de 2026, amenaza con reducir los ingresos de más de medio millón de hogares dependientes de estos envíos.

El costo de la canasta básica alcanzó en agosto de 2025 los 20,530 córdobas (566 dólares), mientras que el salario mínimo promedio se situó en apenas 8,930 córdobas (243 dólares). 

En otras palabras, ni dos salarios mínimos alcanzan para cubrir las necesidades esenciales de una familia. Cinco de cada diez personas reportan ingresos insuficientes, y siete de cada diez afirman que el costo de vida ha aumentado en los últimos meses, según encuestas citadas por CETCAM.

Purgas y luchas de poder 

En el plano político, el informe subraya que la dictadura enfrenta “fisuras internas” derivadas de purgas generalizadas por corrupción en municipios clave como León y Masaya, donde fueron removidos o detenidos alcaldes, secretarios políticos y jefes policiales –incluido Fidel Domínguez, acusado de crímenes de lesa humanidad.

Aunque estas acciones aparentan una limpieza institucional, el CETCAM señala que las “depuraciones” responden a conflictos internos por la sucesión dinástica de Rosario Murillo, quien busca consolidar una estructura de poder leal a su figura y desplazar a operadores del círculo tradicional de Ortega. En los puestos más estratégicos se están ubicando personas de absoluta confianza de Murillo, mientras que los cargos secundarios se mantienen “congelados” o bajo vigilancia constante.

El estudio advierte que estas purgas generan temor y parálisis institucional, y que muchos funcionarios trabajan bajo un clima de sospecha permanente. Los despidos de médicos, jueces y funcionarios municipales refuerzan el control político y eliminan a potenciales disidentes dentro del aparato estatal.

Pese al discurso oficial de estabilidad, el CETCAM señala que Nicaragua atraviesa una crisis estructural en la que la deuda, la represión y la pobreza conviven como síntomas de un modelo agotado. La “prosperidad” que exhibe el régimen se sostiene en bases frágiles, con creciente vulnerabilidad externa y una población cada vez más empobrecida.

El centro advierte que el país podría enfrentar nuevos estallidos sociales, similares a los de 2018, si la represión y el deterioro económico continúan. “Los costos del mal gobierno se están cargando sobre la población, mientras se preservan los privilegios del grupo económico familiar”, concluye el documento.  

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