Bayardo Arce podría tener fin trágico como Humberto Ortega, advierte Dora María Téllez
Bayardo Arce podría tener el mismo destino que Humberto Ortega. Rosario Murillo ya no solo reprime a la oposición, también borra a leales para gobernar sola. La incondicionalidad no protegió a Arce
La detención domiciliaria del comandante Bayardo Arce Castaño, uno de los hombres más cercanos al círculo de confianza de Daniel Ortega, marca un punto de quiebre en la lucha por el poder que libra Rosario Murillo,copresidenta de Nicaragua, quien avanza sin freno en su proyecto de sucesión absoluta, eliminando a todo aquel que pueda significar un contrapeso político, opinó la exguerrillera Dora María Téllez.
Téllez alertó que Arce podría tener un desenlace tan trágico como el que sufrió Humberto Ortega, hermano del mandatario, quien murió en total aislamiento, bajo vigilancia estatal. Según Téllez, Murillo está construyendo una ruta hacia el poder total y no se detendrá hasta vaciar completamente “el tablero político”, comenzando por quienes alguna vez estuvieron en el corazón del sandinismo.
Del poder económico al arresto domiciliario
Bayardo Arce, uno de los arquitectos del modelo económico entre el régimen Ortega-Murillo y los grandes empresarios. Desde su posición como asesor económico de la Presidencia, tejió vínculos entre el Estado y el capital privado, consolidando un sistema funcional a los intereses del régimen.
Sin embargo, esa cercanía al poder no lo salvó de la cárcel en casa. Según Téllez, Arce representa un símbolo poderoso: “un leal que cayó en desgracia sin haber criticado nunca públicamente al régimen”. Su detención no obedece a oposición política, sino al temor que Rosario Murillo le tiene a cualquier figura con pasado, influencia o capacidad de actuar por su cuenta.
“Bayardo bajó la cabeza todo lo que pudo, se hizo invisible para no incomodar a Murillo, y de todas maneras lo agarraron. Ese es el mensaje: la incondicionalidad no protege de nada”, advirtió Téllez en Café con Voz.
El modelo de Humberto Ortega, repetido
La analogía con Humberto Ortega es inevitable. El exjefe del Ejército también fue sometido a un proceso de aislamiento que culminó con su muerte en condiciones inciertas, luego de haber denunciado públicamente que su vida estaba en peligro. Su esposa sigue desaparecida desde hace más de un año.
Según Téllez, la maquinaria de Rosario Murillo ya no se limita a reprimir a la oposición, sino que ahora se ensaña con los antiguos aliados.
“Bayardo podría terminar como Humberto. Ya está encerrado, bajo vigilancia. Tiene más de 76 años. Cualquier enfermedad crónica, cualquier situación, lo pone en riesgo. Y Rosario Murillo no tiene escrúpulos”, advirtió.
La lógica es sencilla: todo el que no dependa exclusivamente de ella, debe ser eliminado.
Purga silenciosa pero implacable
Dora María Téllez describió con detalle cómo Rosario Murillo ha ido arrasando con todas las corrientes internas del sandinismo, desde el grupo de Lenin Cerna, pasando por el sector empresarial de Bayardo Arce, hasta el círculo militar y de seguridad encabezado por figuras como Álvaro Baltodano y Horacio Rocha.
“Rosario Murillo es como un bulldog. Va barriendo con lo que encuentra. Ha eliminado incluso a los más cercanos a Ortega. Ella no confía en nadie, y su meta es clara: quedarse sola”, señaló Téllez.
A esa limpieza política se suma el estancamiento en el nombramiento de magistrados en la Corte Suprema de Justicia, a pesar de la reforma constitucional de febrero. Murillo no quiere ni siquiera compartir ese proceso con Ortega. “Está esperando que él muera o se retire por completo para nombrar a los suyos”, explicó.
Una presidenta sin sombras
Según Téllez, Rosario Murillo no está interesada en compartir el poder con nadie, ni con su propio hijo Laureano Ortega. Por eso, tras la muerte o retiro definitivo de Daniel Ortega, podría impulsar una nueva reforma constitucional para eliminar la figura de la copresidencia y gobernar sola, como presidenta absoluta.
“No han nombrado vicepresidente porque ella no quiere sombra. Y en el momento en que esté sola, va a reformar la Constitución otra vez para dejar todo el poder en sus manos”, afirmó.
El Frente Sandinista, dijo Téllez, está siendo reducido a una estructura personalista al servicio exclusivo de Murillo. Ya no se trata de ideología ni de lealtades históricas, sino de obediencia total a una figura que “no tolera ni el mínimo cuestionamiento”.
Mientras tanto, Daniel Ortega continúa apareciendo en actos públicos sin admitir abiertamente su enfermedad ni su retiro. En la conmemoración del natalicio de Hugo Chávez, envió un mensaje ambiguo, diciendo que quería ser recordado como un “santo” y un “hombre valiente”, pero sin mencionar un relevo claro del poder.
“Tiene miedo de sentarse frente al país y decir: ‘Estoy enfermo, me voy, y ella es mi sucesora’. No tiene la valentía que tuvo Chávez cuando nombró a Maduro”, criticó Téllez.
Según la exguerrillera, Ortega está escribiendo su testamento político en clave simbólica, pero sin el valor de hacerlo explícito, porque eso supondría ceder públicamente el control a Murillo, algo que le cuesta aceptar, aunque en la práctica ya no lo tiene.
“Lo que está pasando ahora es apenas el comienzo. Rosario Murillo va a purgar a todos: ejército, policía, asamblea, ministros, magistrados. Nadie se salva. Y lo más grave es que cuando ella tenga el poder sola, no tendrá ni siquiera a Ortega como freno simbólico. Entonces vendrá lo peor”, alertó.
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