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Lesther Alemán: Orden de espiar a estudiantes es otro fracaso de la dictadura Ortega-Murillo

El régimen sandinista impone vigilancia en las aulas, pero el miedo no se convierte en poder. Lesther Alemán revela cómo la juventud nicaragüense sigue siendo el talón de Aquiles de Ortega y Murillo

Julio 23, 2025 09:40 AM
Lesther Alemán: Orden de espiar a estudiantes es otro fracaso de la dictadura Ortega-Murillo

El activista y líder juvenil desterrado Lesther Alemán afirmó que la reciente orden de vigilancia en centros escolares y universidades de Nicaragua, impuesta por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, no responde a una estrategia de control efectiva, sino que evidencia el fracaso de su política de coerción para erradicar la “semilla de rebeldía” sembrada en abril de 2018. A juicio del exiliado, esta medida revela, ante todo, la paranoia de una dictadura que teme a las nuevas generaciones más de lo que logra controlarlas.

“La dictadura está gobernando desde el miedo”, aseguró Alemán durante una entrevista con Lucia Pineda Ubau en el programa 100% Entrevistas. “No hay política de Estado enfocada en la educación, la salud o el desarrollo. Hay una política de intimidación. Ortega controla, pero ya no tiene el poder legítimo”.

Desde su punto de vista, la vigilancia intensificada en las aulas tiene un objetivo claro: suprimir cualquier brote de pensamiento crítico entre la juventud nicaragüense, que —según él— representa la mayor amenaza para la continuidad del régimen.

Del adoctrinamiento al espionaje

La dictadura sandinista no es nueva en el uso del sistema educativo como brazo ideológico. Desde la década de los 80, con la famosa “cartilla roja”, se promovió el culto a la figura de Sandino y a la revolución. Pero lo que sucede hoy, según Alemán, ha escalado a niveles inéditos.

“Lo que antes fue adoctrinamiento, hoy es espionaje”, sostiene. “Estamos viendo una instrumentalización de la niñez y la adolescencia como no se vio ni en tiempos de Somoza. Ahora obligan a niños de preescolar a portar banderas rojinegras, cantar himnos partidarios y redactar odas a los dictadores. Y lo más grave: esto ocurre también en centros privados”.

Alemán considera que el régimen teme profundamente a las nuevas generaciones. “Los universitarios de hoy eran los estudiantes de secundaria que en 2018 se manifestaron contra la dictadura”, recordó. “Eso Ortega no lo olvida. Sabe que sembraron rebeldía en las aulas y hoy intentan exterminar esa semilla antes de que florezca”.

Pero el líder juvenil, miembro de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), es claro al afirmar que esa estrategia ha fracasado. “La coerción está siendo un fracaso. Los jóvenes rechazan la matrícula en universidades confiscadas, no quieren empleos públicos, se apartan del discurso oficial. Están conscientes de que viven bajo una dictadura”.

Control total, pero sin convicción

Aunque el régimen mantiene un férreo control sobre los espacios públicos, medios de comunicación y estructuras institucionales, Alemán insiste en que ha perdido algo crucial: la convicción del pueblo.

El pueblo nicaragüense ha aprendido a usar la máscara. Simulan, pero no creen. Nadie se expone, pero nadie se ha rendido. La gente no es estúpida, entiende el costo de una protesta abierta. Pero en privado, en sus casas, hay rechazo, hay conversación crítica, hay memoria”.

Y es que la política de vigilancia, lejos de consolidar apoyo, está generando más hartazgo. Según Alemán, “hay descontento incluso dentro de las filas sandinistas, en los trabajadores públicos, en los maestros que ven cómo se instrumentaliza a los niños”.

La crisis del relevo

El temor del régimen también se evidencia en la falta de claridad sobre la sucesión de Ortega. Para Alemán, el discurso del 19 de julio de 2025 fue un testamento político. 

Cuando Ortega dice ‘Todos somos Daniel’, está dejando una especie de testamento ante su propio ocaso. Sabe que su figura es irreemplazable dentro del sandinismo histórico. Rosario Murillo no tiene ese poder simbólico”, opinó Alemán en el programa.

La mística revolucionaria, sostiene, gira en torno a la figura de Ortega. “Murillo es vista como la esposa, la madre de sus hijos, pero no como la líder. Y eso genera una crisis interna que se suma a la crisis de salud, legitimidad y rechazo”.

Alemán insistió en que la política de Ortega fracasó porque “La primera escuela está en casa. La dictadura no puede controlar lo que se habla en la mesa, lo que los niños escuchan sobre sus familiares en el exilio, sobre la represión, sobre la injusticia”.

A pesar del espionaje y la coerción, el activista cree que el conocimiento y la verdad aún tienen espacio. “No estamos en tiempos de Hitler, donde solo había una fuente de información. Hoy, gracias a internet y a la globalización, las familias pueden mantener viva la memoria y la conciencia crítica”.

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