Padre Benito Martínez: “No soy político, soy sacerdote”, impulsa unidad de opositores nicaragüenses
“El régimen Ortega-Murillo se está enterrando solo”, afirma el padre Benito Martínez, excarcelado político y sacerdote, quien desde el exilio impulsa la unidad de la oposición nicaragüense. “Vamos a regresar. Dios no se ha muerto”
El padre Benito Martínez, sacerdote católico y excarcelado político del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, asumió un rol inesperado pero decisivo desde su destierro en febrero de 2023. Tras ser expulsado junto a 221 presos políticos, Martínez decidió ser un punto de confluencia para la oposición nicaragüense en el exilio. Aunque insiste en que no es político, su llamado a la unidad es uno de los más serios intentos de articular un frente común en los últimos siete años de represión.
En entrevista con Lucia Pineda Ubau, directora de 100% Noticias, el sacerdote aseguró que su convocatoria ha sido bien recibida y que este 15 de mayo se lleva a cabo la primera reunión preparatoria con delegados de cuatro agrupaciones opositoras para definir un plan de acción conjunto. La meta: construir una narrativa unificada, articular la acción desde el exilio y preparar el regreso a Nicaragua.
“Cuando llegué aquí, expulsado, vi un panorama desolador. Muchos grupos, unos más grandes que otros, pero desunidos. Y pensé: así jamás vamos a recuperar nuestra libertad ni a regresar”, confesó el sacerdote.
Un llamado desde la fe
El padre Benito subraya que su impulso nace desde su fe, no desde una agenda partidaria. “Yo soy sacerdote. No soy político, no quiero serlo y no puedo serlo. Pero también soy nicaragüense y tengo una responsabilidad moral con mi país”, declaró.
Aunque reconoce que liderar un proceso de unificación no es parte de su vocación clerical, considera que, ante el vacío de articulación política, debía actuar: “El Papa Francisco dijo que la política es la más alta forma de caridad. Pues esto que hacemos también es un acto de misericordia”.
En marzo de 2024 organizó un primer encuentro que reunió a 24 plataformas y organizaciones opositoras. Desde entonces, trabaja en la creación de una base común para evitar repetir errores del pasado.
Unidad sin perder identidad
Martínez no busca crear un nuevo partido ni fusionar organizaciones. Propone una alianza estratégica: “Unámonos en un solo frente común, con una sola narrativa, con una sola acción. Cada quien manteniendo su identidad, pero encontrando puntos de convergencia”.
La respuesta a su convocatoria, lanzada desde Indianápolis, ha sido alentadora. Tres grandes organizaciones confirmaron su participación, y se espera que otras lo hagan en las próximas horas.
“Si logramos que estos grupos se sienten a planificar juntos, estaríamos logrando lo que no se ha logrado en siete años de exilio”, afirmó.
“Vamos a regresar”
Asegura que no hay que dudar que los exiliados nicaragüenses regresarán a Nicaragua. “Nosotros vamos a regresar. Porque es nuestro derecho. Nadie puede quitarnos el derecho de vivir en nuestra tierra”, afirmó con firmeza.
El sacerdote criticó duramente a Rosario Murillo, a quien acusó de actuar desde el resentimiento y el odio. “El odio se refleja hasta en el físico. Una persona que vive en paz, es transparente. Quien vive atrapado en el resentimiento y amargura, bota los dientes, se le cae el pelo, gente que anda siempre nerviosa, siempre cuidándose. Creo que quienes más sufren en Nicaragua hoy son ellos”, dijo.
El perfil del liderazgo que necesita Nicaragua
Para el padre Benito, Nicaragua no necesita mesías ni caudillos, sino liderazgos responsables y conscientes. “El nicaragüense es inteligente, trabajador y ha aprendido de este doloroso proceso. El próximo gobierno tendrá que valorar la democracia, la libertad y respetar a cada ciudadano”, enfatizó.
Se mostró convencido de que la experiencia del exilio genera una ciudadanía más crítica. “Esta crisis nos ha obligado a pensar, a no actuar impulsivamente. Hay una generación que sabe lo que es perderlo todo y no va a permitir que se repita”.
Para él, la lucha debe ser cívica, sin armas ni violencia. “Jamás aceptaremos una carrera armamentista. Pero sí debemos organizarnos y reclamar nuestros derechos de forma legítima. Eso es parte de nuestra fe, de nuestro compromiso como creyentes”.
Una Iglesia viva pese a la persecución
El régimen también ha arremetido contra la Iglesia católica, expulsando religiosas, confiscando conventos y persiguiendo a sacerdotes. Pero el padre Benito considera que la Iglesia está más viva que nunca. “La Iglesia no la dirige el Papa ni los curas. La dirige Cristo. Y Él dijo que estará con nosotros hasta el fin del mundo”.
Contó que sus colegas en Nicaragua le aseguran que los templos están más llenos que nunca, aunque haya restricciones a las procesiones. “La fe está creciendo. No se trata sólo de actos públicos, sino de un fortalecimiento interior”, explicó.
Criticó duramente la confiscación del convento de las clarisas en Managua, donde ahora el régimen pretende abrir un centro de salud mental. “Ese convento era un pulmón espiritual. Quitarlo fue una pérdida para todos, creyentes y no creyentes”.
Un camino de retorno
Para Martínez, la salida del régimen es inevitable. “Este sistema se está hundiendo solo. Ya los organismos internacionales lo han aislado. Un reino dividido no prevalece. Se están enterrando ellos mismos”, sentenció.
Agrega “Vamos a regresar. No me cabe duda. Y ese regreso será con dignidad, con libertad, con fe. Dios hará su parte, y nosotros haremos la nuestra”.
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