Retiro de Nicaragua de CCJ es porque no pueden controlarlo y por bloqueo a Moncada en el SICA
Analistas y opositores señalan que la decisión del régimen Ortega Murillo de retirar a Nicaragua de la CCJ responde a su frustración por la falta de control sobre el organismo y al veto a Denis Moncada en el SICA
La decisión del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de retirar a Nicaragua de la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ) ha sido interpretada por opositores y analistas como una reacción desesperada ante su creciente aislamiento en la región. Esta medida llega luego de que el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) rechazara la candidatura del excanciller nicaragüense Denis Moncada para la Secretaría General del organismo.
"Una vez más el régimen intenta chantajear a los países miembros del SICA al ver frustradas sus aspiraciones de hacerse con la Secretaría General", afirmó Alexa Zamora en 100% Noticias. La activista política considera que bloquear la postulación de Moncada fue una decisión acertada, ya que "permitir que el régimen acceda a este cargo comprometería aún más la estabilidad y los objetivos del SICA, pues su representante solo serviría a los intereses de la dictadura".
Zamora también alertó sobre el riesgo que Moncada, una figura clave en la estrategia internacional del régimen, representaría para la seguridad regional: "Si él o cualquier otro operador del régimen llegara a la Secretaría General, se vería afectada la capacidad de la sociedad civil para participar en las discusiones del SICA".
Chamorro: CCJ no podía hacer el milagro a dictadura de poner a Moncada en SICA
Juan Sebastián Chamorro, otro opositor, interpretó la salida de Nicaragua de la Corte Centroamericana de Justicia, CCJ, como "una muestra de frustración de la dictadura al no poder controlarla".
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"El tema del Sistema Centroamericano, SICA, ha sido la piedra en el zapato en las últimas semanas, en los últimos dos años con la renuncia del secretario del SICA y el interés de la dictadura de poner a Moncada Colindres como secretario del SICA. Ellos le habían pedido a la Corte Centroamericana de Justicia que fallara y que pusiera a Moncada Colindres, el impresentable canciller, como secretario del SICA", analizó Chamorro.
Catalogó a la CCJ como una "institución moribunda, sin ningún poder decisorio y sin ninguna capacidad vinculante en su sentencia no podía hacerle milagros a la dictadura y por eso es que destituyen al magistrado Guerra y ponen a Juana Méndez como supuestamente magistrada. Cuando ellos se dan cuenta que el procedimiento no es el que ellos desean, sino que toma bastante tiempo, que tienen que ir al Consejo Centroamericano y del Caribe y organismos judiciales, que lo menciona la carta del canciller, al ver todo ese proceso y complicaciones, ellos deciden retirarse de la Corte Centroamericana de Justicia y esto es un patrón que estamos viendo, que cuando no se obedece a los designios de la dictadura, entonces se salen de la organización".
Ahora está por verse, según Chamorro, qué pasará con la Corte con solo dos países que la conforman, Nicaragua y Honduras.
Además, se pregunta qué pasará con la "impresentable Juana Méndez", allegada a Daniel Ortega, a quien le salvó el pellejo por archivar la denuncia y acusación de violación que le hizo su hijastra Zoilamérica.
Maradiaga: "Una pataleta y un acto de venganza política"
El opositor político Félix Maradiaga calificó la decisión como "una pataleta y un acto de venganza política".
Según Maradiaga, "Ortega y Murillo han convertido a Nicaragua en una colonia de China y Rusia, entregando la soberanía del país a cambio de apoyo político y recursos para sostener su represión". Añadió que la salida de la CCJ no es un acto soberano, sino un intento de desestabilización dirigido a presionar a los gobiernos centroamericanos.
Maradiaga expresó en su análisis: "En un acto que solo puede describirse como un berrinche, como un barullo de la dictadura sandinista de Daniel Ortega y de Rosario Murillo, han anunciado su retiro ilegal y unilateral de la Corte Centroamericana de Justicia, que es un pilar esencial del sistema de la integración centroamericana, el SICA”.
Félix Maradiaga, analista político, calificó la decisión como "una pataleta y un acto de venganza política". Según Maradiaga, "Ortega y Murillo han convertido a Nicaragua en una colonia de China y Rusia, entregando la soberanía del país a cambio de apoyo político y recursos para sostener su represión".
Para el analista, la salida de la CCJ es un "berrinche" y un intento de "desestabilización" regional. "Mantener a Nicaragua en el SICA, bajo estas circunstancias, es como permitir que el caos y el desorden reinen en una institución que busca la cooperación y la integración regional", agregó.
Consecuencias para Nicaragua y la región
Todos los analistas coinciden que la salida de Nicaragua de la CCJ refleja el creciente aislamiento del régimen de Ortega y Murillo, que se encuentra cada vez más acorralado por la comunidad internacional y las instituciones regionales.
"Este reciente barullo diplomático se produce justo después de que los países del SICA rechazaran nuevamente la terna impuesta por el dictador Ortega para la Secretaría General. La respuesta de la dictadura es un acto de venganza política, un intento más de desordenar la integración regional cuando no puede imponer su voluntad", enfatizó Maradiaga.
“Este reciente barullo diplomático se produce justo después de que el mismo 18 de marzo de 2025 los países del SICA, incluyendo Costa Rica, Guatemala, Panamá y República Dominicana, rechazaran nuevamente la terna impuesta por el dictador Ortega para la Secretaría General. La respuesta de la dictadura es un acto de venganza política, un intento más de desordenar la integración regional cuando no puede imponer su voluntad”, afirmó Maradiaga.
Maradiaga exaltó la posición de los países de Centroamérica que están frenando al régimen Ortega Murillo y espera que otros países de la región hagan lo mismo.
“Es crucial que se actúe con firmeza, como algunos países centroamericanos ya lo están haciendo, aunque desafortunadamente no todos. La dictadura sandinista debe ser aislada diplomáticamente y el SICA debe evaluar la suspensión de la dictadura sandinista hasta que retorne la democracia a Nicaragua”, concluyó Maradiaga.
La estrategia de desestabilización del régimen
Profundizando en el análisis de Alexa Zamora, ella puntualizó: “Si bien es cierto que los argumentos utilizados por el régimen podrían sonar técnica y políticamente válidos en un contexto normal en el cual lo que se está discutiendo son los alcances y la actividad de la Corte Suprema de Justicia para los fines de la Integración Centroamericana, este no es el caso. Una vez más el régimen intenta chantajear a los países miembros del Sistema de Integración Centroamericana al ver frustrado sus aspiraciones y sus pretensiones de hacerse con la Secretaría General del SICA”.
En otras palabras, Zamora señala que el régimen intenta disfrazar su reacción como una decisión técnica, pero en realidad es un acto de chantaje y represalia por no lograr sus objetivos dentro del SICA.
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