Cómo usar la caja de herramientas contra la dictadura
Las promesas de un cambio inminente en Nicaragua y explicó qué medidas económicas, financieras y políticas podrían debilitar realmente a la dictadura de Ortega y Murillo
Manuel Orozco
El liderazgo político en el exilio ha asumido un rol protagónico para promover un cambio democrático en el país, pero tratan de ponerle la cola al burro sin tener idea de cómo. Sus esfuerzos no son vanos, pero la dictadora se empodera al mofarse de los errores en su relación con Estados Unidos, y en los conflictos internos de sus contrincantes.
El rol de un movimiento cívico políticamente maduro es necesario y empieza por asumir el reto de adoptar el realismo político de lo posible y no de lo deseable. De lo contrario, terminan trivializando la política cayendo en el fracaso.
Algunos hablan de la presión de Estados Unidos como la única condición inminente para derrocar al régimen. Unos vaticinan una intervención, otros se refieren a acusaciones penales contra Daniel Ortega, otros afirman contar con una línea directa con Trump, y otros afirman que ya la suerte está echada. Entre 2025 y 2026, un medio reportó más de 1,300 veces la palabra “negociación”, citando a líderes exiliados que expresaban un cambio inminente, como “negociar para buscar una salida menos traumática”.
La mención de palabras o frases como “presión”, “negociación” o “conversaciones”, en la realidad, en pocas ocasiones ha sido un asunto evidente ni parte de las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Nicaragua.
Estos términos reflejan, más que todo, una expectativa especulativa y deseable, más que real, de que, si Estados Unidos presiona (con quién sabe qué herramientas) con fuerza a la dictadura, los dictadores se van a sentar a negociar y estas acciones reflejarán señales inminentes de un cambio de la situación actual.
Sin embargo, es importante, tener más claridad para preparar una mejor estrategia política. De lo contrario, las cosas no avanzan.
Sobre el ámbito de presión externa
Un país recurre a la presión mediante dos métodos: el recíproco y el proporcional. El primero es una respuesta inmediata, mediante acción diplomática o coercitiva, ante la transgresión del otro Estado. Esta respuesta refleja el descontento de la otra parte y su espera de un cambio de conducta respecto de la acción perpetrada.
La respuesta proporcional, busca infligir un impacto simétrico al daño causado y no aborda el cambio de conducta sino un control inmediato de la situación en defensa del interés nacional. Para la administración Trump, el ataque contra Irán se interpreta como una respuesta proporcional a su arsenal nuclear. En cambio, las sanciones a Rusia por sus ataques a Ucrania son recíprocas.
Las presiones de Estados Unidos desde el 2018 no han sido proporcionales al ámbito y magnitud de las transgresiones en Nicaragua; sino más bien recíprocas.
Esto indica que la preferencia de Estados Unidos gira en torno a modificar la conducta mediante herramientas como sanciones, régimen arancelario, o exigencia diplomática, pero no a crear un cambio estructural del régimen político.
La razón de ser es que las acciones de Nicaragua no afectan directamente al interés nacional como lo hace un ataque frontal, pero sí requieren una respuesta recíproca. Por ello, Estados Unidos ha interpretado los hechos de 2018 y las acciones subsecuentes del gobierno de Ortega y Murillo como actos de represión y corrupción que constituyen “una amenaza inusual y extraordinaria al interés nacional y a la política exterior de Estados Unidos.”
Aunque Estados Unidos no cierra la puerta a la acción proporcional, no es su primera opción y cuando escarba en el ámbito de sus herramientas de presión y en cuáles son las más adecuadas o precisas para modificar la conducta o neutralizar al actor político, no se apoya en todas las opciones.
El llamado ‘toolbox’ contiene sanciones, restricciones, recortes y/o bloqueos comerciales, financieros e incluso humanitarios, bloqueos políticos y militares, aislamiento territorial y diplomático, y el uso del poder blando (contrarrestando la propaganda y la desinformación), entre otros.
El problema consiste en justificar políticamente e identificar tácticamente los mecanismos de presión proporcionales al tipo de régimen y la magnitud de la amenaza que representa Nicaragua: crear la legitimidad de la acción política proporcional y determinar sistemáticamente qué acciones de naturaleza coercitiva vulneran a la dictadura y debilitan su capacidad de mantener el control político.
La gente habla de sacar a Nicaragua de CAFTA, como si esa acción los sentara a la mesa o los sacara del poder. Sin embargo, la relación entre el aumento arancelario y un debilitamiento coyuntural o estructural de la dictadura es limitada, porque la estructura del marco comercial presenta una baja cadena de valor y de tributación, por lo que su impacto tendría efectos limitados sobre la gestión política del régimen.
Acompañada de una estrategia más amplia, la penalización mediante CAFTA-DR puede debilitar la economía y la reputación de la dictadura tanto a nivel interno como externo, creando condiciones de inestabilidad económica y descontento social que, apalancadas por la presión internacional, debilitarían a la dictadura.
Sobre Nicaragua hay varios instrumentos, tales como de-riesgo financiero que afecte las transacciones financieras (i.e., remesas), corte de petróleo y gas, implementación de las recomendaciones de la oficina de comercio, restaurando aranceles al 100%, ampliación de sanciones a empresarios socios de la dictadura (importadores de mercancía china, o empresas de construcción) y trabajar bilateralmente a través de los instrumentos legales que proporcionan legislaciones como la Nica Act o Renacer—ambas en proceso de revisión y aprobación este año.
En conjunto, estas medidas afectarían la integridad de la estructura del régimen bajo la condicionalidad cruzada, la coerción a cambio de liberar presos políticos, el desmantelamiento del andamiaje policial y legal que criminaliza la Constitución y la entabladura de un mecanismo de concertación política para la transición democrática.
Estas formas de presión no se usan porque, para Estados Unidos, el riesgo político de la amenaza de Nicaragua no es mayor que el de otros actores y estados malignos en el mundo, y la motivación para hacerlo está limitada por no tomar en serio a una oposición desunida y poco preparada. De hecho, a pesar de que tanto la Ley Nica Act como la Renacer Act pueden interpretarse como mandatos de política exterior dirigidos al ejecutivo, la voluntad política y la motivación han sido limitadas.
Sentarlos a la mesa
La segunda premisa que se usa mucho es que, por el hecho de presionar a Murillo, la sentará a una mesa de negociación. Sin embargo, la presión no siempre se traduce en un intento de comunicación y negociación.
Murillo y Ortega han sido expertos en ignorar la presión externa. Entre 2007 y 2026, solo existe una posible instancia en la que Estados Unidos desempeñó un rol: tras la presión popular del movimiento cívico en 2018, su participación como ente mediador con dicho movimiento dio lugar a los acuerdos de marzo de 2019. La excarcelación de los presos políticos en 2023 no fue una negociación, sino un intercambio de comunicación protocolaria para aceptar a estos para acogerlos en Estados Unidos.
Aparte de eso, lo que ha existido son conversaciones diplomáticas de carácter protocolario, advertencias (como lo hizo en el tema migratorio) y un paquete de asistencia para fortalecer la capacidad de los grupos cívicos que no logró el éxito deseado.
La evidencia de los últimos 20 años muestra que una dictadura como la de Murillo y Ortega tendrá que sentirse lo suficientemente presionada y amoldada para sentarse a una negociación.
El balance de poder tiene que haber cambiado en varios ámbitos, tales como, un régimen enfrentado a una contraparte nicaragüense interlocutora democrática (de carácter legítimo, popular y con madurez política para manejar el rumbo de una transición); un sector al interior del régimen con apetito por salirse del círculo de poder, frente a un cuadro económico inhóspito para la estructura clientelar; y un electorado más atento a ser motivado a ejercer algún tipo de protesta social.
En otras palabras, la presión externa puede llevar a un régimen a la antesala de una posible interacción que pueda desembocar en comunicación, diálogo y, eventualmente, negociación, pero esos pasos siempre proceden cuando el régimen está débil.
Al evaluar el entorno, las herramientas de presión son limitadas y asimétricas, por lo que el desinterés de la dictadura por entablar contactos es elevado.
Es importante ponderar cada una de las acciones que ocurren y explorar su interrelación, y si la suma de sus propiedades representaría un golpe proporcional o sería un acto asimétrico de reciprocidad.
Algunos creen que con que ‘al menos se esté haciendo algo’ ya es suficiente; sin embargo, es una actitud mediocre y no permite alcanzar el éxito deseado: cambiar el equilibrio de poder de una estructura dictatorial.
La trivialización como arma de las dictaduras
Lamentablemente, del dicho al hecho hay mucho trecho, y la desconexión con el estamento de política exterior y la comunidad internacional, así como la falta de preparación para ofrecer insumos más serios, terminan creando desconfianza entre quienes los escuchan y mayor confianza en los dictadores de que, con esos enemigos, no hace falta defenderse porque ellos ya le están haciendo el trabajo.
El uso de comunicados, hipérboles del cambio inminente, advertencias apocalípticas, amiguismos superficiales, termina siendo lo que son, especulaciones vacías de contenido y le dan más leña al fuego de la dictadura: trivializando la política.
Resulta más valioso tomar una pausa, medir las fuerzas, recapitular los esfuerzos, y prepararse mejor, en vez de contarle al mundo, con selfis, que ya tienen asegurada la victoria contra Napoleón Bonaparte. Hay que mejorar la justificación, sistemática y documentada, sobre por qué es legítima una presión proporcional.
Facebook
Visitar Facebook
X
Visitar X
Instagram
Visitar Instagram
Youtube
Visitar Youtube
LinkedIn
Visitar LinkedIn
WhatsApp
Visitar WhatsApp
Telegram
Visitar Telegram
Spotify
Visitar Spotify
TikTok
Visitar TikTok
Google Noticias
Visitar Google Noticias