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Óscar René Vargas: El salario mínimo

El leve aumento al salario mínimo en Nicaragua para 2026 no logra cubrir ni la canasta básica alimentaria, evidenciando un deterioro sostenido del poder adquisitivo y profundizando la pobreza en los hogares trabajadores

Marzo 19, 2026 11:47 AM
Óscar René Vargas: El salario mínimo
Óscar René Vargas: El salario mínimo
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Óscar René Vargas

El promedio del salario mínimo pasó de C$8,882.5 córdobas mensuales en el 2025 (equivalente a C$296 córdobas diarios igual a US$8.08 dólares) en 2025 a C$9,314 córdobas mensuales en el 2026 (equivalente a C$310.5 córdobas diarios en 2026 igual a US$8.5 dólares), lo que significa un incremento de C$14.5 córdobas mensuales (equivalente a US$0.40 centavos de dólar). Es decir, si la canasta básica alimentaria de 23 productos su costo, a diciembre 2025, era de C$14,777 córdoba significa que el hogar del trabajador asalariado vive en pobreza extrema por ingreso. Cabe mencionar que el régimen presume como timbre de orgullo estos incrementos nominales al salario mínimo.

Así las cosas, una familia de cinco integrantes, tan solo para comer, requeriría un ingreso mensual de US$14,777 córdobas, por tanto, un jefe de familia que gana el actual salario mínimo no cuenta con los ingresos suficientes que le permitan siquiera darle de comer bien a su familia. Y ya ni hablar de los gastos de la canasta básica completa de 53 productos que incluye, entre otros, educación, salud, cultura o transporte. En este marco de penurias y necesidades el incremento de C$14.5 córdobas diarios para 2026 ¿en verdad alguien cree que alivia la lacerante miseria en que viven millones de nicaragüenses? De ninguna manera, se trata de un nuevo espejismo.

La reducción del poder adquisitivo de los trabajadores podría verse solo como fríos indicadores económicos, pero bien vistos nos permiten entenderlos como referentes que nos muestran el grado de pobreza que sufre y sufrirá la población; por ejemplo, la imposibilidad de adquirir la canasta básica alimentaria anuncia a todas luces una mala alimentación para sus hijos, que, entre muchas otras cosas, provocará anemia, desnutrición, debilitamiento y un bajo rendimiento escolar.

La pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores se explica por la creciente concentración extrema de la riqueza social que es apropiado por un puñado de multimillonarios en nuestro país. Por tanto, con el paso de los años, debemos comprender que el problema de la pobreza y la desigualdad en Nicaragua no se explica solamente por la “corrupción” en el gobierno, sino que obedece al injusto modelo económico del capitalismo de amiguetes está diseñado precisamente para obtener el máximo de ganancia en favor del capital, a costa de la explotación de la fuerza de trabajo y de la pobreza de millones de trabajadores.

En suma, en el terreno de la economía nacional nos espera un limitado crecimiento económico, una mayor concentración de la riqueza en manos de unos cuantos multimillonarios y, por consiguiente, una mayor pobreza y desigualdad para los asalariados. Un negro panorama. Ante esta adversa realidad, debemos prepararnos para enfrentar los embates del capitalismo de amiguetes que vivimos; de modo que una de las tareas de la transición no puede ser otra que promover la organización y la lucha combativa en defensa de los intereses de la mayoría empobrecida. No hay de otra.

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