Infórmate con la verdad en todo momento y en cualquier lugar.

Acepta nuestras notificaciones y dale “suscribirme” al 100% de las NOTICIAS.

¿Es posible un “Idus de Marzo” en Nicaragua?

El analista Oscar René Vargas compara la crisis política de Nicaragua con los “Idus de marzo” de la antigua Roma para advertir sobre posibles fracturas dentro del círculo de poder del régimen Ortega-Murillo y el temor de las élites a una consolidación absoluta del poder de Rosario Murillo

Marzo 14, 2026 08:00 AM
¿Es posible un “Idus de Marzo” en Nicaragua?
¿Es posible un “Idus de Marzo” en Nicaragua?
Icono de Autor
Óscar René Vargas

La historia antigua de Occidente, protagonizada por Roma, llegó a un punto de inflexión el 15 de marzo del año 44 antes de Cristo (a.C.) con el asesinato de Julio César ejecutado por Brutus en alianza con algunos Senadores romanos, representantes de los poderes fácticos de la época.

El complot se materializó en el Senado de Roma durante los “idus de marzo” del año 44 a.C. y estuvo aderezado de ingredientes ajenos al motivo patriótico –“la salvación de la República”- que los conjurados esgrimieron para justificarse. Básicamente, estos ingredientes fueron distintas formas del miedo.

En primer lugar, estaba el miedo de sus rivales a ver limitado o suprimido su poder si César (Ortega-Murillo) llegará todavía más alto. En Nicaragua el miedo radica en que Murillo llegue a convertirse en un nuevo César (dictadora) amparada en el paraguas de Ortega.

Luego, el miedo de las familias patricias más conservadoras (gran capital, empresarios, agronegocios, banqueros, etcétera) presentes en el Senado (en la sociedad nicaragüense) de perder su privilegiado estatus, desalojadas por otros grupos y familias económicos con menos abolengo, pero seguidores acérrimos del régimen (Ortega-Murillo).

La casta (poderes fácticos tradicionales) que había detentado hasta entonces el poder en la sombra, la plutocracia estaba dispuesta a todo para impedirlo: ya que pensaban que Roma (Nicaragua) les pertenecía y nadie iba a poner tal cosa en cuestión, porque era su futuro lo que estaba en juego. Es decir, el miedo que la política que pueda implementar Murillo, sin Ortega de contrapeso, iría en contra de los intereses reales de los grandes empresarios.

También ayudó el miedo de algunos íntimos amigos de César (de Ortega), quienes temían sinceramente que el ascenso estratosférico (de Murillo) culmine en una restauración monárquica (dinastía familiar) que liquide los privilegios obtenidos al amparo del régimen (Ortega-Murillo).

Es decir, existe el temor en los distintos poderes fácticos (banqueros, grandes empresarios, militares, etcétera) que Murillo termine, irremediablemente, por convertirse en dictadora absoluta de Nicaragua y que genere una espiral de odio, conflicto y miseria. Ya que Murillo que se ve a sí misma como una lideresa viviente y que tiene tendencia con soberbia siga cometiendo “errores estratégicos” tienen miedo que provoque un cambio de régimen.

Es entonces, los adversarios políticos de Murillo, al interior de las distintas fracciones de los anillos de poder, cuyos principales motivos son el rencor, el temor, la envidia y los intereses económicos, encuentren en la suma de esos miedos el sustrato para la conjura o la búsqueda de una alternativa política en frío.

El último documento del Grupo de Expertos de la ONU sobre Nicaragua, publicado el pasado 10 de marzo, nos demuestra que Murillo y su banda mafiosa, han convertido las relaciones internacionales en una diplomacia gansteril que perjudica a la estabilidad del sistema político en detrimento de los intereses de las distintas fracciones del poder.

Es decir, en los círculos de poder existe el miedo que la posibilidad de que Murillo termine coronándose dictadora pueda ser el pretexto perfecto que, de forma inédita cuan insólita, aparezca el Brutus, en forma de una Delcy o de un Adolfo Díaz, que evite su coronación política y posibilite su separación definitiva del poder, siguiendo la lógica implícita en el reciente documento del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Murillo se encuentra en un callejón sin salida política estratégica, es la ficha política a sacrificar para evitar mayores presiones internacionales y asegurar una salida “en frío” a las cinco crisis.

Apoya a 100% NOTICIAS para vencer la CENSURA. El Canal del Pueblo necesita de tu apoyo


Donar ahora