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Muertos en vida: el PLC y el Pacto Alemán - Ortega Murillo

El pacto Alemán–Ortega Murillo sigue vivo y operando desde las entrañas del PLC, un partido convertido en aparato colaboracionista que sostiene la fachada de pluralismo del régimen mientras reproduce el viejo esquema de corrupción, sometimiento y negociación política que inició en 1999 y perdura hasta hoy

Noviembre 25, 2025 01:37 PM
Muertos en vida: el PLC y el Pacto Alemán - Ortega Murillo
Muertos en vida: el PLC y el Pacto Alemán - Ortega Murillo
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Alex Aguirre

El pacto Alemán - Ortega Murillo, firmado en 1999, no fue un episodio aislado de la política nicaragüense. Fue el inicio de una maquinaria de corrupción y sometimiento que aún hoy, más de dos décadas después, sigue respirando en cada maniobra del Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Lo que comenzó como un acuerdo entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán para repartirse instituciones y blindarse mutuamente, se ha transformado en el sostén de una dictadura que utiliza partidos zancudos para simular democracia y dividir a la oposición real.

Daniel Ortega y Rosario Murillo representan la cúspide de ese pacto: una pareja que ha convertido el Estado en propiedad privada, controlando la justicia, el ejército, la policía y los medios de comunicación. Arnoldo Alemán, aunque debilitado física y mentalmente, sigue siendo pieza clave. Ortega lo mantiene bajo amenaza con reabrir sus causas penales si se atreve a romper el acuerdo. Esa es la razón por la cual el pacto nunca murió.

La tercera figura de esta trama es María Haydée Osuna, presidenta de facto del artificial PLC, sancionada internacionalmente por corrupción y colaboracionismo con crímenes de lesa humanidad. Su papel es mantener vivo un partido que aparenta oposición, pero que en realidad funciona como ficha del sandinismo. El PLC fue cómplice en la cancelación de Ciudadanos por la Libertad (CxL) en 2021, facilitando la persecución contra Kitty Monterrey y otros opositores. Ese mismo año, la comunidad internacional —incluida la OEA y la ONU— declaró las elecciones nicaragüenses ilegítimas y fraudulentas. Sin embargo, el PLC se mantuvo como “oposición oficial”, una careta que solo sirve para legitimar la dictadura.

Pero el pacto no se sostiene solo con Osuna, María Dolores Alemán Cardenal, hija de Arnoldo Alemán, ocupa desde 2014 un cargo en la Contraloría General de la República y fue reelecta en 2023 por orden directa de Ortega. Su presencia en la Contraloría es la prueba de que Alemán no solo sigue vivo políticamente, sino que ha extendido su influencia a través de su familia, asegurando que el pacto tenga continuidad en las instituciones del Estado. Desde esa posición, María Dolores ha sido señalada por su complicidad en crímenes administrativos y legales que favorecen al régimen, blindando intereses familiares y protegiendo las estructuras políticas del pacto.

La gran convención nacional del PLC del día de hoy 25 de noviembre es la prueba más reciente de esta farsa. Mientras partidos auténticamente opositores son perseguidos, encarcelados o forzados al exilio, el PLC logra congregar a militantes sin represión alguna. ¿De dónde provienen los recursos para financiar estas actividades? si el empresariado nacional ha apoyado a partidos como CxL y no a estructuras colaboracionistas ¿Cómo es posible que sea el único partido opositor que se reúne con libertad? La respuesta es clara: el pacto sigue vivo. El PLC se financia del dinero del pueblo y mantiene una planilla de trabajadores en instituciones públicas como ENACAL, INS y Mechnikov, que fingen ser oposición mientras sirven al régimen, incluso con más beneficios que un “compañero sandinista”.

Este modelo no es nuevo, ya ocurrió con partidos como el Camino Cristiano Nicaragüense, que en apariencia eran opositores, pero en realidad estaban manejados por aliados de Ortega y Murillo. El PLC repite la misma estrategia: disfrazar la dictadura con un rostro opositor para intentar engañar a la comunidad internacional y aparentar la ilusión de pluralismo político.

Ortega y Murillo, sin embargo, reaccionan con miedo ante dos hechos recientes que amenazan su monopolio. Félix Maradiaga lanzó el partido Ruta del Cambio, reconocido por la Internacional Liberal y respaldado por más de 100 partidos en el mundo. Juan Sebastián Chamorro es nombrado Coordinador del Comité de CXL desde el exilio, reuniendo sectores liberales y empresariales, esto a vísperas de la caída de Maduro, el aliado inmediato del régimen.

El hilo conductor es evidente: el pacto Alemán – Ortega Murillo es una estructura viva que se sostiene en el PLC y en figuras como Osuna, Alemán y su hija María Dolores y su planilla estatal. Mientras Ortega y Murillo manipulan a sus partidos zancudos para sostener la farsa del pacto, su verdadero temor no está en esas marionetas, sino en el pueblo que se organiza dentro de Nicaragua y desde el exilio, porque el pueblo valiente está trazando la verdadera Ruta hacia la libertad, la democracia, la justicia, la prosperidad y la paz, y eso nadie lo detiene.

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