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Alfredo Gutiérrez: Venezuela, ¿Hora Cero?

Un análisis revela los movimientos estratégicos de Estados Unidos frente al régimen de Maduro y sus alianzas con Rusia, Irán, Cuba y China

Agosto 25, 2025 10:25 AM
Alfredo Gutiérrez: Venezuela, ¿Hora Cero?
Alfredo Gutiérrez: Venezuela, ¿Hora Cero?
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Alfredo Gutiérrez

Durante los últimos años del pasado Siglo XX, a pesar del ya considerable avance de la industria militar norteamericana, aún no se contaba con los excepcionales avances tecnológicos del mundo moderno de hoy; de igual forma, no existían tantas restricciones legales para llevar a cabo intervenciones que tuvieran como propósito desmantelar regímenes enemigos o sus tentadamente riesgosos para la seguridad nacional de Estados Unidos.

En el caso actual de Venezuela, a este régimen le está sucediendo algo similar a Al Capone, quien fué capturado y su reinado mafioso aniquilado no por sus operaciones de contrabando y crimen, sino que por fallas y huecos en sus finanzas que lo llevó a cometer evasión tributaria.

El régimen chavista de Venezuela ha pisoteado innumerablemente los derechos democráticos y de libertad de sus ciudadanos robándose elecciones, asesinando a sus ciudadanos, encarcelándolos pero también condenándolos a la pobreza extrema y a una degenerada migración y exilio jamás conocida en la historia latinoamericana.

El régimen ha convertido su territorio en base de operaciones del terrorismo internacional; ha establecido alianzas internacionales que han permitido el control del Ejército a manos de la dictadura Cubana; han establecido convenios militares con Rusia e Irán permitiendo el establecimiento de fábricas de fusilería y drones en Venezuela; y, han hipotecado el futuro de Venezuela a manos de la China Comunista en un vulgar entramado de préstamos cuyos fondos no se han transparentado y que se desconoce su paradero final.

A pesar de todos esos exabruptos que el chavismo ha impulsado en contra de su propio país y las actividades contra Estados Unidos, estas no fueron lo suficiente para colmar la paciencia de Washington.

Nicolás Maduro, ante las desastrosas consecuencias del modelo político-económico que repartió petrodólares a diestra y siniestra, desde Hugo Chavez hasta hoy, para sostener al parásito de Cuba y financiar los movimientos de izquierda latinoamericanos, no solo desmanteló la capacidad productiva venezolana, pero además destruyó su industria petrolera.

La severidad de tal destrucción llegó a tales límites que, su única forma de subsistir implicó, torpemente, mal negociar convenios de desembolsos financieros con la China comunista con lo que no solo regaló sino que empeñó el futuro de los hidrocarburos de su país.

Ese espejismo financiero fue solo eso, un vil espejismo que cualquier economista medianamente serio podría haber pronosticado. Ante la merma de poder político regional como consecuencia de un radical cierre del grifo de los petrodólares y sus profundas limitaciones para mantener programas asistencialistas con el propósito de mantener la base social heredada de Hugo Chavez, el régimen venezolano incursiona en las ilícitas actividades del narcotráfico y en el tráfico humano.

El objetivo, cubrir los huecos en las operaciones previamente referidas que los fondos del petróleo ya no daban a vasto, pero también, para impulsar una nueva y silenciosa modalidad de socavamiento y enfrentamiento contra Estados Unidos al invadir su ciudades de droga con auspiciados grupos criminales, organizados estos en caravanas humanas desde Venezuela hasta la frontera del Sur de Estados Unidos, en asociación y complicidad con regímenes como el sandinista de Nicaragua y el Mexicano del Presidente Manuel Andrés López Obrador.

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha marcado una política exterior ciento ochenta grados distante de las previas administraciones, inclusive a su primer período del 2016 - 2020.

En esta ocasión, el Presidente Trump ha arribado a Washington con mensajes fuertes, duros y de cambios radicales en cuanto a la inmigración, pero también ha relanzado la política de combate al narcotráfico que invade con drogas la sociedad americana.

Como consecuencia, en su legítimo derecho a la defensa y el resguardo a la salud y seguridad de los ciudadanos norteamericanos, Estados Unidos declara como organizaciones terroristas y delincuenciales internacionales al Tren de Aragua, quienes patrocinados y enviados por el chavismo ya estaban generando serios estragos en algunas ciudades de Estados Unidos; y, al Cartel de los Soles, cuya información de inteligencia señalaba que cuyos máximos dirigentes eran los miembros de la cúpula chavista de Venezuela: Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Padrino López.

Así mismo, despejan el camino a diferentes escenarios al declarar oficialmente el régimen chavista encabezado por Nicolás Maduro como no solo ilegítimo, sino que también al catalogar a sus dirigentes como prófugos de la justicia Norteamericana.

Se estima que el Domingo 24 de Agosto, Estados Unidos tenga desplegadas diferentes fuerzas y capacidades militares en las costas del Caribe Venezolano. Según diferentes fuentes norteamericanas y medios de prensa, el despliegue militar incluye poderosos navíos como el USS Gravely, el USS Jason Durham y el Sampson, los tres, destructores de clase Arleigh Burke con capacidad de fuego que no solo incluye los poderosos misiles Tomahawk pero otros tipos de misiles con habilidades de aniquilar objetivos aéreos, en tierra o submarinos.

El USS Iwo Jima, buque de asalto anfibio de la clase Wasp, una de las naves de guerra más grandes de la Marina de los Estados Unidos con capacidad de despliegue de tropas anfibias, aéreas y lanzamiento de misiles.

Acompaña la misión un submarino de la clase Los Ángeles, conocido como el "cazador-asesino" por su excelencia, diseñado para rastrear y destruir submarinos y buques de guerra enemigos. Posee capacidad de lanzamiento de misiles teledirigidos Tomahawk.

Igualmente, poderosas aeronaves han sido involucradas en el operativo, conociéndose al menos la inclusión del P-8 Poseidón, avión diseñado para detectar, rastrear y atacar submarinos pero también para eliminar navíos enemigas y rastrear cientos de objetivos simultáneamente a largas distancias.

Y también, la aeronave E-3 Sentry, cuyo radar de largo alcance AN/APY-2 le proporciona una cobertura de 360 grados, capaz de detectar aeronaves, misiles y otras amenazas a baja y alta altitud a distancias de más de 400 km.

Este enorme poder no solo destructivo sino que también disuasivo, a mi criterio, no tiene ningún propósito para la ejecución de una operación militar del estilo del siglo XX. El Presidente Trump, desde su primera administración y lo ha reforzado en la actual, ha establecido una clara línea de evitar, por no decir casi proscribir, que soldados americanos se involucren directamente en operaciones militares que requiera el despliegue de “boots on the ground”.

El modelo de demostración de la superioridad militar y, de ejercer dicho poder, ha mutado de los combates de tierra convencionales, a operaciones quirúrgicas asistidas con altísima tecnología y nuevas destrezas de especializados grupos de incursión y extracción.

Las operaciones Lanza de Neptuno que aniquiló a Osama Bin Laden; los ataques con misiles Tomahawk a bases militares y químicas Sirias del 2017 y 2018; la eliminación del General Iraní Qasem Suleimani; el ataque con drones que mató a Anwar al-Awlaki en Yemen (2011); la eliminación del líder del ISIS Abu Bakr al-Baghdadi en Siria (2019); el ataque con misiles que mató a Ayman al-Zawahiri, sucesor de Bin Laden, en Kabul, Afganistán (2022) son solo algunas muestras del nuevo modelo del poderío militar norteamericano, cuyas operaciones, para su exitosa implementación, fueron únicamente posible por la existencia de nuevos y modernos mecanismos de inteligencia y de asistencia con lo más avanzado de la tecnología.

Considerando el sustancial avance en la contínua modernización de ese nuevo modelo de guerra de Estados Unidos y su extraordinaria capacidad de monitoreo y movilización militar, es inviable e improbable una operación de fuerzas de tierra del ejército americano que ingresen físicamente a territorio venezolano para operaciones combativas.

Muy por el contrario, considerando el poderío militar desplazado, en posiciones de combate listas, en coordinación con países y ejércitos vecinos, así como actores políticos y militares al interior de Venezuela, la Administración Norteamericana no nos cane la menor duda que implementará operaciones quirúrgicas a fin de desarticular al régimen y lograr el arresto y extracción de los principales jefes del Cartel de los Soles.

Para tal fin, habrá que desmontar la capacidad de respuesta militar del régimen venezolano vía milimétricos ataques con misiles a objetivos militares tales como: 

Fuerte Tiuna.
Base Aerea La Carlota.
Hub militar de Maracay.
Base Aérea El Libertador.
Puerto Cabello.
Base Naval Agustín Armario.
Base Naval “Mariscal Juan Crisóstomo”.
Base Aérea Teniente Vicente Landaeta Gil.
Base Aérea José Antonio Anzoátegui.
Puerto de Ciudad Bolívar.
Base Aérea y facilidades navales en Isla La Orchila.

Igualmente, serán objetivos militares otras instalaciones militares de menor capacidad pero no menos importantes. En la misma fase, se deberán anular todos los mecanismos de radares y de comunicaciones, destruyendo con ataques teledirigidos las torres, instalaciones y centros de operaciones de estos sistemas.

Todo centro logístico de almacenamiento y avituallamiento de pertrechos y municiones militares, así como la cadena de depósito, transporte y suministro de combustible con fines militares, deberán ser borrados del mapa.

Acto paralelo, estarían ingresando a territorio venezolano con el soporte aéreo, tecnológico y de inteligencia norteamericano, fuerzas de operaciones de infiltración a cargo de experimentados ex Navy SEAL, así como fuerzas de intervención rápida de Blackwater de Erick Prince con el objetivo de la captura de los principales líderes del Cartel de los Soles.

Una vez confirmada la captura de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Padrino López y constatada la total desarticulación e inoperatividad de fuerzas del régimen o aliadas, fuerzas élites de Estados Unidos desembarcarán en Caracas a fin de garantizar la seguridad y resguardo del Palacio de Miraflores para el correspondiente juramento como Presidente y Vice Presidente de Venezuela de Edmundo González y María Corina Machado respectivamente.

Fuerzas militares conjuntas de Latinoamérica y Estados Unidos quedarán temporalmente estacionadas para brindar apoyo en un ordenado inicio y establecimiento de un nuevo gobierno de la República de Venezuela en tanto se reordenan las fuerzas de seguridad tanto policiales como militares del país.

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