“Tememos que nos maten”: comunidad indígena de Wilú denuncia asedio de colonos armados en Bosawás
El temor a un nuevo episodio de violencia mantiene a familias indígenas alejadas de sus parcelas y amenaza su acceso a los alimentos, en una comunidad marcada por desplazamientos, asesinatos y ataques anteriores
Habitantes de la comunidad indígena de Wilú, en el territorio Mayangna Sauni As, denunciaron que desde hace dos semanas permanecen prácticamente encerrados en sus viviendas ante la presencia de colonos armados que habrían ocupado sus áreas de cultivo. La comunidad, escenario de ataques mortales en años anteriores, advierte nuevamente sobre el riesgo para sus habitantes.
Líderes y comunitarios de Wilú, una comunidad indígena ubicada en la Reserva de la Biosfera de Bosawás, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN), denunciaron una situación de creciente tensión ante lo que describen como el asedio de colonos armados que pretenden ocupar sus tierras.
La denuncia fue presentada el 6 de septiembre de 2026 ante la Asociación Mayangna por el Desarrollo Social (AMDES). Según el comunicado divulgado por la organización, los pobladores aseguran que la situación se mantiene desde hace aproximadamente dos semanas.
El conflicto se concentra actualmente en las zonas de cultivo situadas al otro lado del río Waspuk, donde las familias indígenas producen maíz, yuca, bastimentos y otros alimentos destinados a su propio consumo.
Según el testimonio recogido por AMDES, la presencia de hombres armados ha provocado que los comunitarios tengan miedo de trasladarse hasta sus parcelas para recoger la producción.
“Es hora de sacar la cosecha y los colonos se la están comiendo, mientras que nosotros los indígenas no salimos de las viviendas por temor a que nos maten”, denunció uno de los comunitarios, según el comunicado.
Denuncian falta de actuación policial
Los habitantes aseguran haber acudido a las autoridades del Gobierno Territorial Indígena (GTI) y al puesto de la Policía Nacional ubicado en Musawás en busca de protección.
AMDES identifica entre las autoridades a las que recurrieron al presidente del GTI, Misael Huete Zekleedon; la vicepresidenta Yamileth Lino Macario, señalada además como vicealcaldesa de Bonanza; y el secretario Rolando Devis Jacobo, conocido como “Chaolin”.
El comunicado sostiene que estos funcionarios son miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y los acusa de haber ordenado suspender patrullajes y detenciones de colonos denunciados por habitantes de la comunidad.
Se trata de una acusación de AMDES y los comunitarios, y el documento no incluye una versión de los funcionarios señalados ni de la Policía Nacional.
Los denunciantes también aseguran que al acudir al puesto policial de Musawás les han respondido que esperan orientaciones del Gobierno Territorial Indígena antes de intervenir.
“Parece que la Policía está aquí para vigilarnos a nosotros los indígenas y no para defender a la comunidad ante las amenazas de los colonos”, expresó otro poblador citado por AMDES.
Una comunidad con medidas de protección desde 2022
Wilú forma parte de las 24 comunidades del territorio Mayangna Sauni As, localizado dentro de la Reserva de la Biosfera de Bosawás.
Según AMDES, desde 2022 la comunidad cuenta con medidas de protección del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH). La organización sostiene que el Estado de Nicaragua no ha cumplido adecuadamente con esas medidas y que los habitantes continúan expuestos a situaciones de violencia.
La denuncia actual adquiere especial relevancia por los graves antecedentes registrados en la zona.
Desplazamiento, asesinatos y ataques anteriores
El comunicado de AMDES sitúa uno de los primeros episodios recientes el 9 de diciembre de 2017, cuando, según la organización, amenazas constantes de colonos obligaron a habitantes de Wilú a desplazarse forzosamente hacia Musawás.
Cuatro años después ocurrió otro episodio de violencia. El 4 de octubre de 2021, el comunitario Martiniano Julián Macario Samuel, de 41 años, fue asesinado en el área de la mina de oro Tigre Negro.
AMDES asegura que su cuerpo presentaba mutilaciones y señales de tortura. Durante aquel ataque, otra persona indígena habría resultado herida y tres más fueron reportadas como desaparecidas.
La situación volvió a agravarse en marzo de 2023.
De acuerdo con el documento, el 6 de marzo de 2023 varios miembros de Wilú fueron secuestrados por colonos armados. Cinco días después, el 11 de marzo, ocurrió uno de los episodios más graves denunciados por esta comunidad.
AMDES sostiene que fueron quemadas las 16 viviendas de Wilú y asesinados cinco comunitarios, entre ellos Lenin Bilsis Patrón Flores, de 16 años.
Otros tres indígenas resultaron heridos y quedaron, según la organización, con secuelas permanentes y mutilaciones. Uno de ellos habría recibido seis impactos de bala y todavía tendría tres proyectiles alojados en el cuerpo.
Los comunitarios habrían sido atacados mientras buscaban alimentos en sus parcelas.
Alertas internacionales tras la violencia de 2023
AMDES recuerda que después de aquellos hechos la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) condenó la violencia y pidió protección para los integrantes de Wilú.
Según el comunicado, dirigentes indígenas también enviaron cartas al jefe del Ejército de Nicaragua solicitando protección.
La organización cuestiona que, pese a esas solicitudes y a los antecedentes de violencia, la comunidad vuelva a denunciar una situación de riesgo tres años después.
Amenazas escritas en árboles
Uno de los elementos nuevos y más preocupantes de la denuncia es la aparición de mensajes amenazantes dentro de las tierras que los comunitarios aseguran están siendo ocupadas.
Según AMDES, los colonos habrían escrito con pintura sobre la corteza de árboles mensajes como:
“Nos vamos a quedar… me matas, o te mato yo primero”.
La organización sostiene que la combinación de esas amenazas con la presencia de personas armadas está siendo utilizada para intimidar a los indígenas y obligarlos a abandonar las áreas ubicadas al otro lado del río Waspuk.
Temor de que la historia se repita
Los habitantes de Wilú solicitan ahora a Daniel Ortega y Rosario Murillo que el Estado garantice su integridad física y proteja las tierras indígenas reconocidas mediante títulos otorgados por el propio Estado.
También demandan acciones para impedir la invasión y usurpación de sus territorios.
La denuncia plantea una situación especialmente delicada: las parcelas no solamente representan territorio ancestral, sino la fuente de alimentos de las familias. El miedo a desplazarse hasta ellas puede afectar directamente su subsistencia.
El antecedente de 2023 aumenta la preocupación. La misma comunidad que ahora denuncia hombres armados, amenazas y ocupación de sus cultivos sufrió hace tres años la destrucción de todas sus viviendas y la muerte de cinco de sus integrantes, según AMDES.
Por ahora, el comunicado no informa de un ataque armado consumado durante este nuevo episodio ni reporta muertos o heridos. La alerta es precisamente sobre el riesgo de que ocurra un nuevo ataque, mientras los habitantes aseguran permanecer atemorizados dentro de sus viviendas.
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