Casi 3,800 tortugas Paslama llegan a desovar a playas de Nicaragua: inicia temporada de arribadas

Las costas del Pacífico nicaragüense vuelven a convertirse en refugio de uno de los espectáculos naturales más importantes de la región con el inicio de una nueva temporada de desove, un fenómeno clave para la conservación de las tortugas marinas y la protección de una especie amenazada

Carmen Aguirres
agosto 07, 2026 09:26 AM
Casi 3,800 tortugas Paslama llegan a desovar a playas de Nicaragua: inicia temporada de arribadas

La llegada masiva de tortugas marinas volvió a convertir las costas de Rivas y Carazo en escenario de uno de los fenómenos naturales más importantes del Pacífico nicaragüense. La nueva temporada pone nuevamente el foco sobre la protección de los sitios de anidación, los huevos y las crías que durante los próximos meses intentarán alcanzar el océano.

Un total de 3,785 tortugas marinas de la especie Paslama llegaron a anidar entre el 1 y la madrugada del 3 de agosto de 2026 en los refugios de vida silvestre La Flor, en San Juan del Sur, Rivas, y Río Escalante Chacocente, en Santa Teresa, Carazo, según informó el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (MARENA).

Las autoridades identificaron el fenómeno como parte de las primeras arribadas de la temporada y señalaron que el resguardo se realiza con acompañamiento del Ejército de Nicaragua, dentro de la campaña denominada “Junt@s Conservamos nuestras Tortugas Marinas”.

Las arribadas son un fenómeno reproductivo en el que cientos o miles de tortugas hembras salen del océano y llegan de forma sincronizada a determinadas playas para excavar sus nidos y depositar sus huevos.

La especie conocida en Nicaragua como Paslama corresponde a la tortuga golfina u olivácea (Lepidochelys olivacea), caracterizada precisamente por protagonizar estos desoves masivos. El propio MARENA identifica a La Flor y Chacocente como dos de los principales sitios del país donde ocurre este fenómeno.

La temporada se extiende hasta enero

De acuerdo con MARENA, el período de arribadas masivas en Nicaragua se desarrolla generalmente entre julio y enero, y cada episodio puede prolongarse aproximadamente seis días.

La cantidad de tortugas puede variar considerablemente entre una arribada y otra. Como antecedente, entre el 23 y el 26 de octubre de 2024, MARENA contabilizó 12,321 hembras Paslama solamente en el Refugio de Vida Silvestre La Flor.

En septiembre de 2025, otra arribada registrada en Río Escalante Chacocente dejó 8,385 hembras Paslama durante cuatro días y noches, según datos oficiales.

Más recientemente, en enero de 2026, Chacocente recibió otras 836 tortugas Paslama durante la primera arribada registrada ese año. En ese mismo período, entre el 1 y 11 de enero, las autoridades reportaron el nacimiento y liberación de 188,417 tortuguillos.

Más de 723 mil tortuguillos liberados en la temporada anterior

Las cifras oficiales permiten dimensionar la importancia de estas costas para la reproducción de las tortugas marinas.

En marzo pasado, MARENA presentó el balance correspondiente al período 2025-2026 y aseguró que fueron protegidas 150,015 tortugas marinas y liberados 723,304 tortuguillos en diferentes playas y sitios de presencia de estas especies en Nicaragua.

Además de La Flor y Chacocente, las acciones incluyeron Playa Salamina, en Villa El Carmen; la Reserva Natural Isla Juan Venado, en León; Estero Padre Ramos, en Chinandega; Laguna de Perlas y Corn Island, en la Costa Caribe Sur.

 

Las cifras han variado significativamente entre temporadas. Para el ciclo 2022-2023, por ejemplo, MARENA había reportado 162,763 anidaciones y 781,608 nacimientos de tortugas marinas a nivel nacional.

Cinco de las siete especies llegan a Nicaragua

La importancia de Nicaragua no se limita a la Paslama. Según registros de MARENA, en las costas nacionales existe presencia de cinco de las siete especies de tortugas marinas existentes en el mundo.

Son la Paslama (Lepidochelys olivacea), Carey o Piñuelera (Eretmochelys imbricata), Verde o Torita (Chelonia mydas), Tora, Baula o Laúd (Dermochelys coriacea) y Cabezona (Caretta caretta). En las playas del Pacífico se registra anidación de cuatro de esas especies, según la institución ambiental.

La Flor y Río Escalante Chacocente tienen especial relevancia porque están entre las playas nicaragüenses donde ocurre la anidación masiva de Paslamas.

La importancia de Chacocente está incluso reconocida en su regulación como área protegida. Una resolución publicada en La Gaceta identifica el refugio entre las playas del Pacífico donde se producen arribadas de Lepidochelys olivacea y establece actividades turísticas vinculadas a la observación del desove y la liberación de tortuguillos.

Huevos y tortugas permanecen bajo protección

El inicio de una nueva temporada también reactiva uno de los mayores desafíos: evitar la extracción y comercialización de huevos y proteger a los animales durante el desove.

Para 2026, MARENA mantiene a las tortugas marinas bajo veda indefinida, es decir, dentro de las especies sujetas a prohibición permanente como medida para favorecer la recuperación de sus poblaciones.

 

Los decomisos muestran que la extracción ilegal no es un riesgo meramente teórico. En octubre de 2023, las autoridades decomisaron en Chinandega 43 docenas de huevos de Paslama que eran trasladados ilegalmente hacia el mercado municipal Santa Ana. Los huevos fueron enviados posteriormente a un vivero para su manejo e incubación.

MARENA también ha desarrollado campañas para reducir específicamente el consumo y la comercialización de huevos de Paslama, además del monitoreo de nidos y la posterior liberación de las crías.

Durante el período 2024-2025, la institución aseguró haber realizado 10,286 recorridos terrestres junto con el Ejército para proteger las zonas de anidación. En ese ciclo reportó el resguardo de 44,509 tortugas Paslama y el nacimiento y liberación de 268,644 tortuguillos en La Flor y Chacocente.

Un espectáculo natural que requiere protección

La llegada de miles de tortugas también convierte las arribadas en un atractivo para visitantes nacionales y extranjeros, pero la observación requiere controles para evitar alteraciones durante el desove.

Entre las recomendaciones difundidas para observar el fenómeno están evitar luces directamente sobre los animales, no tocarlos y reducir el ruido, debido a que la presencia humana puede interferir con el proceso de anidación.

El desafío durante los próximos meses será que las miles de tortugas que lleguen a las costas puedan completar el desove y que sus huevos permanezcan protegidos hasta la eclosión.

La temporada apenas comienza. Si se mantiene el patrón registrado en años anteriores, La Flor y Chacocente podrían recibir nuevas arribadas de miles de Paslamas hasta enero de 2027, manteniendo a ambas áreas protegidas como puntos clave para la reproducción y conservación de las tortugas marinas en Nicaragua.

Apoya a 100% NOTICIAS para vencer la CENSURA. El Canal del Pueblo necesita de tu apoyo


Donar ahora