Productores alertan pérdidas de maíz y frijol por sequía en el corredor seco de Nicaragua
En el norte de Nicaragua, cientos de productores siguen mirando al cielo con la esperanza de que las lluvias regresen antes de que las pérdidas sean irreversibles
Al menos 15 días consecutivos sin lluvias mantienen en riesgo las plantaciones de maíz y frijol en comunidades del corredor seco de Mozonte, en el departamento de Nueva Segovia, donde productores aseguran que parte de las cosechas ya se perdió y temen que las pérdidas se extiendan a otros municipios de la región.
De acuerdo con reportes divulgados por Radio Segovia, las comunidades de Apamiguel, Caracol, El Limón, El Cuyal y otros sectores cercanos presentan cultivos debilitados y, en algunos casos, prácticamente secos, tras coincidir la canícula con los efectos del fenómeno climático de El Niño.
Los agricultores señalaron que las siembras más afectadas difícilmente podrán recuperarse, mientras otras aún dependen de que las lluvias regresen en los próximos días.
La sequía también golpea a otros municipios
Productores y pobladores también reportan afectaciones en Santa María, Macuelizo, San Fernando, El Jícaro, Quilalí, Wiwilí, así como en comunidades del departamento de Estelí y otras zonas del corredor seco de Nicaragua.
Algunos campesinos afirman que la situación ya pasó de ser una amenaza a convertirse en una pérdida prácticamente confirmada.
"Aquí en Telpaneca no es que amenaza, sino que ya lo dimos por perdido. Este fenómeno está tremendo, no habrá cosecha", expresó uno de los productores consultados por la emisora citada.
Otros agricultores advirtieron que las alcaldías deberían comenzar a preparar estrategias de apoyo para las familias rurales.
"Las municipalidades deben impulsar estrategias de subsistencia alimenticia para la población", señalaron.
El frijol y el maíz atraviesan etapas críticas
Según los productores, la falta de lluvia llegó en el peor momento del ciclo agrícola.
En el caso del frijol, gran parte de las plantaciones se encuentra en la etapa de floración, un proceso que requiere suficiente humedad para que las flores se conviertan en vainas.
Sin agua, las flores se marchitan y la producción disminuye considerablemente.
El maíz, por su parte, ya entró en la fase de espiga, cuando la planta necesita abundante humedad para el desarrollo de las mazorcas.
La ausencia de precipitaciones podría traducirse en una reducción significativa del rendimiento de la cosecha.
Uno de los agricultores consultados por Radio Segovia, Darwin López, explicó que desde el 15 de julio, cuando comenzó la canícula, únicamente se han presentado amenazas de lluvia que nunca llegaron a concretarse.
Mientras tanto, las altas temperaturas continúan secando los suelos y aumentando la incertidumbre entre quienes dependen exclusivamente de la agricultura.
El Niño podría agravar la inseguridad alimentaria
La situación coincide con las advertencias de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los efectos del fenómeno de El Niño 2026-2027 en América Latina y el Caribe.
En un reciente informe, el organismo advirtió que el Corredor Seco Centroamericano enfrentará principalmente sequías, déficit hídrico y olas de calor, condiciones que afectarían directamente la agricultura, la producción de alimentos y los ingresos de las familias rurales.
La investigación también alerta que estos efectos podrían incrementar la inseguridad alimentaria, elevar el precio de los alimentos y afectar especialmente a trabajadores informales y pequeños productores, quienes cuentan con menos mecanismos de protección frente a las crisis climáticas.
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