Monseñor Álvarez llama a convertir la familia en un hogar donde habite Jesús
Monseñor Rolando Álvarez compartió una nueva reflexión desde su destierro en Roma, en la que invitó a las familias a poner a Jesucristo en el centro de sus hogares. El obispo afirmó que este propósito puede alcanzarse si cada integrante aporta desde la fe, la amistad y el servicio
Monseñor Rolando Álvarez compartió este miércoles una nueva reflexión espiritual en la que exhortó a las familias a convertirse en un hogar donde Jesús pueda habitar, asegurando que ese objetivo puede alcanzarse "si cada uno de nosotros pone de su parte".
El mensaje del obispo nicaragüense, desterrado a Roma tras permanecer encarcelado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, fue divulgado por el periodista Manuel Antonio Obando Cortedano con motivo de la memoria litúrgica de Santa Marta, María y Lázaro.
La familia de Betania, ejemplo de amistad con Jesús
En su reflexión, monseñor Álvarez recordó que Marta, María y Lázaro conformaban la familia amiga de Jesús, un hogar al que el Señor acudía con frecuencia.
"Esta es la familia amiga de Jesús que Él frecuentaba visitar y descansar".
El obispo destacó especialmente la figura de Marta, señalando que suele presentarse únicamente como modelo de vida activa, cuando en realidad su fe revela una profunda vida contemplativa.
"Marta, en el texto del Evangelio de Juan 11, profesa la fe en la Resurrección y Segunda Venida de Cristo. Algo que para mí solo puede proceder de una vida contemplativa porque solo quien ha penetrado en lo más profundo del corazón de Jesucristo puede, cuando ni siquiera los Apóstoles entendían a Jesús, profesar la fe en la Resurrección y la Segunda Venida".
A partir de esa reflexión, afirmó que reducir a Marta al servicio cotidiano constituye una visión incompleta de su testimonio.
"De ahí que creo que se hace una gran injusticia con presentarla solo como el modelo de vida activa. Toda verdadera vida activa procede de la vida contemplativa".
María y Lázaro, modelos de escucha y amistad
Monseñor Álvarez también recordó a María como discípula del Señor, resaltando su disposición para escuchar y aprender de Cristo.
"María, claro está, la conocemos por estar a los pies del Maestro, escuchándolo y aprendiendo de su Sabiduría Divina".
Sobre Lázaro, el obispo invitó a contemplar la cercanía que mantenía con Jesús y el valor de la amistad auténtica.
"Podemos imaginar la relación amistosa que había entre Jesús y Lázaro. Una amistad entrañable, fiel y leal. Una auténtica y verdadera amistad".
"Que nuestras familias sean un hogar donde Jesús pueda habitar"
En la parte final de su mensaje, monseñor Álvarez dirigió una invitación a las familias para que hagan de Cristo el centro de sus hogares, convencido de que la transformación comienza con el compromiso personal de cada integrante.
"Qué bello que nuestras familias fueran un hogar donde Jesús pueda habitar para que sea Él el centro de nuestras familias y hogares".
El obispo subrayó que este ideal no depende únicamente de las circunstancias, sino de la disposición de cada persona a vivir la fe en el ámbito familiar.
"Lo podemos lograr si cada uno de nosotros pone de su parte".
Finalmente, concluyó su reflexión con un mensaje de esperanza para los creyentes.
"Hagámoslo y veremos la Gloria de Dios".
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