Sacerdote exiliado: "Huí de Nicaragua sin poder despedirme de mi mamá"

La persecución contra la Iglesia Católica en Nicaragua ha obligado a decenas de sacerdotes a abandonar el país desde 2018. Lejos de su tierra y de sus familias, muchos continúan ejerciendo su ministerio en el exilio mientras esperan el día en que puedan regresar a una Nicaragua en libertad

Julio 23, 2026 10:11 AM
Sacerdote exiliado: "Huí de Nicaragua sin poder despedirme de mi mamá"

Un sacerdote nicaragüense que huyó a Costa Rica tras una orden de captura aseguró que continúa ejerciendo su ministerio en el exilio con la esperanza de regresar algún día a una Nicaragua libre y reencontrarse con su madre.

El religioso, cuya identidad se mantiene en reserva por razones de seguridad, relató a ACI Prensa que lleva 30 meses fuera de Nicaragua. Aunque actualmente sirve en una parroquia de Costa Rica, confesó que la distancia no ha disminuido el dolor de haber abandonado su país y a su familia.

Su salida ocurrió de madrugada a inicios de 2024, después de que las autoridades emitieran una orden de captura en su contra.

"Yo salí de Nicaragua sin ver a mi madre, sin decirle: 'mamá, me voy'. No pude despedirme de nadie; eso duele", expresó.

Relata el inicio de la persecución

Según contó a ACI Prensa, el hostigamiento comenzó tras las protestas de abril de 2018 contra el gobierno de Daniel Ortega.

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Durante ese período, explicó que acompañaba pastoralmente a grupos juveniles y colaboraba con la búsqueda de alimentos y medicinas para estudiantes universitarios y otras personas afectadas por la represión.

También afirmó que, desde el púlpito, predicaba sobre la dignidad humana y la justicia social.

"Pedía respeto y libertad para un pueblo que clamaba justicia, que reclamaba sus derechos. Eso molestó, eso enfadó al gobierno", recordó.

Con el paso de los meses, aseguró que comenzó a recibir llamadas y mensajes intimidatorios. Además, afirmó que militares armados ingresaban a la iglesia para grabar sus homilías, una vigilancia que, según dijo, terminó siendo permanente.

"Pasé el Año Nuevo huyendo"

A finales de 2023 decidió abandonar la comunidad donde ejercía su ministerio y permaneció oculto durante varias semanas.

"Yo pasé el Año Nuevo huyendo, escondiéndome", relató.

Cuando en enero de 2024 se emitió una orden de captura en su contra, decidió abandonar Nicaragua.

"Tuve que salir casi a medianoche, buscando cómo salvar mi vida. Huir prácticamente, sin sentido alguno, porque no había hecho ningún crimen", afirmó.

El sacerdote recordó que cruzar la frontera fue uno de los momentos más difíciles de su vida.

"Las lágrimas salían", confesó, al asegurar que, incluso después de más de dos años, continúa sintiendo "la nostalgia de un pueblo que ama".

Unos 25 sacerdotes nicaragüenses viven exiliados en Costa Rica

De acuerdo con ACI Prensa, el caso forma parte del exilio de decenas de religiosos nicaragüenses.

El sacerdote Gustavo Meneses, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, indicó al medio que actualmente viven en ese país alrededor de 25 sacerdotes nicaragüenses.

Meneses afirmó que estos religiosos no representan una carga para la Iglesia costarricense, sino "un don de Dios entre nosotros", ya que han contribuido a atender necesidades pastorales, especialmente en diócesis con escasez de sacerdotes.

También explicó que recientemente organizaron un encuentro privado para que los sacerdotes exiliados pudieran conocerse y compartir sus experiencias.

Según Meneses, la mayoría enfrenta el dolor de haber dejado a sus familias y de haber abandonado su labor pastoral en Nicaragua.

Por ello, consideró necesario fortalecer el acompañamiento humano y psicológico de estos religiosos y pidió agilizar los procesos de protección internacional para evitar que permanezcan durante largos períodos en un "limbo jurídico" que los exponga a una eventual deportación.

La esperanza de regresar

Pese al sufrimiento del exilio, el sacerdote aseguró que ha logrado reconstruir su vida gracias al respaldo recibido por obispos y sacerdotes costarricenses.

"Volví a nacer en esta tierra que me acoge", afirmó.

Añadió que mantiene intacta su fe y la esperanza de regresar algún día a Nicaragua.

"Tengo la esperanza de que Nicaragua será libre", expresó.

Asimismo, dijo que cada día pide a Dios que "libere a Nicaragua de ese régimen cruel, indolente, asesino" y que le conceda "la gracia de volver a mi tierra linda, de poder ver a mi mamá".

Al referirse a la situación de las personas migrantes, Meneses resumió la posición de la Iglesia Católica costarricense con un mensaje dirigido a los países de acogida.

"El migrante no viene a demandar, el migrante viene a ofrecer; el migrante no es un problema, el migrante es una promesa de esperanza", concluyó, según ACI Prensa.

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